Por Manolo Techera*

Un ritmo pegadizo atravesó fronteras y se ubicó en los primeros lugares de rankings musicales más allá del Océano Atlántico, la canción de Movimiento Ciudadano sonaba en España como un verdadero hit sin que los españoles sospecharan que “NA, NA, NA, NA, NA…”, era tararear una melodía compuesta para promocionar una candidatura presidencial mexicana.

Tal fue el boom que el niño músico que la protagonizaba terminó sintiendo las mieles del éxito por unos días, la interpretó conjuntamente con el candidato Anaya, apareció en programas de televisión, fue entrevistado en diferentes medios, pero aparentemente solo fueron 15 minutos de fama tal y como Andy Warhol lo describió en su momento.

Algo sucedió para que ese gran hit musical no tuviera la continuidad que muchos esperábamos y que no prosperó más allá de una segunda versión remix y las innumerables versiones y GIFs bastantes menos pegadizos y bailables.

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Este ejemplo ilustra lo que sucedió en la mayoría de las diferentes campañas políticas, la falta de continuidad en los contenidos y por consiguiente una no muy clara postura ante la ciudadanía.

Podíamos ver a un mismo candidato con muchos mensajes distintos en diferentes medios y plataformas, y no sólo me refiero al fondo de los mensajes sino también a la forma, que es no menos importante en estas instancias.

Supe encontrarme en un mismo día a Meade vestido con un chaleco rojo, a veces sólo con una camisa blanca o también con saco y corbata, esta última vestimenta más acorde con su propuesta de hombre de estado y con suficientes conocimientos técnicos para dirigir a este gran país.

Habló de sus manchas en la piel recurriendo al humor, se dejó interrogar en un set demasiado simple y con fondo de color verde, ¿cuál es su color de campaña?, ¿verde?, no lo creo.

Caminó por callejones oscuros donde convivió con personas que le formulaban preguntas mundanas, al final de la contienda lo vimos rodeados de lo que parece ser su familia, cuando el resto de toda su campaña lució solo, e incluso a veces muy solo.

Ricardo Anaya también transitó muchísimas avenidas de comunicación en un lapso muy corto de tiempo, pasó de la innovación tecnológica y conviviendo con jóvenes a los mensajes de confrontación directa con el actual Presidente de la República y su gabinete.

En el camino dedicó espacio a la música dejándonos la sensación de que ese era el rumbo escogido para su campaña, pero no fue así. Luego aparecieron los spots que contrarrestaban acusaciones en su contra por lavado de dinero en los negocios relacionados con naves industriales, y le dedicó demasiado tiempo a esto.

También propuso adueñarse de la palabra CAMBIO y todo el contenido que ésta lleva adentro, al mismo tiempo se comparaba con Andrés Manuel López Obrador, con mensajes subliminales que resultan demasiado poco claros para los ciudadanos que pasamos apurados enfrente a una valla publicitaria.

Muchos mensajes para tres meses de campaña, me atrevo a decir que demasiados.

El Bronco” recurrió a las redes sociales y a los debates para formular sus “chistes” que sonaron demasiado a “chistes” y muy poco a propuestas serias y dignas de debatir, desde la mochada de manos a los corruptos al Facebook Bronco Intelligence, el FBI en su versión Bronconiana.

Es verdad que su lenguaje llanero y por momentos muy cercano resulta genuino, eso parece ser “El Bronco” y todos sus esfuerzos de comunicación así lo reflejan.

Por último, “Ya Sabes Quién” resultó la campaña más fácil de entender, los mensajes sencillos y frases de este tipo hacen lo que llamamos hacer calle, la gente adopta y “juega” con ellas haciéndolas de uso cotidiano y al mismo tiempo empoderando los mensajes y a sus emisores.

La campaña de Andrés Manuel López Obrador, resultó simple, con una dirección definida y marcando la agenda todo el tiempo, en muy pocas oportunidades reaccionó al entorno y además se aprovechó de contenidos que lograron hacerse viral como la canción de la “Niña bien que vota por ya sabes quién”.

La música en gran medida marcó los momentos más destacables de la contienda electoral, el niño Yuawi López y una niña “Bien” hicieron sonar las campañas.

*CCO de M&C Saatchi Chilanga, red independiente de agencias creativas del mundo.

 

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