Salir con alguien del trabajo ya no es tan mal visto como lo era hace 20 años, pero nunca está de más tomar algunas precauciones para que no haya malos entendidos.

 

Por Susan Adams

PUBLICIDAD

Lo más probable es que alguna vez te haya pasado. De acuerdo con una encuesta realizada por el sitio web de búsqueda de empleo CareerBuilder.com, 39% de los trabajadores dicen haber salido con un colega en algún momento de sus carreras y casi un tercio de ellos dice haberse casado con esa persona. Otro sitio web de carreras, Vault.com, descubrió que más de la mitad, 51%, de los encuestados había salido con un colega al menos una vez durante su carrera.

La oficina parece ser un semillero de romance, uno más eficaz que los sitios web de citas o el bar de la esquina. Helaine Olen, coautora de Office Mate: The Employee Handbook for Finding–and Managing–Romance on the Job, dice que el lugar de trabajo es donde la mayoría de la gente encuentra el amor en estos días. “La oficina se ha convertido en la aldea del siglo XXI”, dice. “¿Dónde más pasas 12 horas del día?”

Y cada vez menos trabajadores mantienen sus romances secreto. CareerBuilder encontró que 64% de los trabajadores que tienen relaciones de oficina hacen públicos sus romances, en comparación con 46% de hace nueve años. La encuesta se realizó entre 3,100 trabajadores por Harris Interactive para CarrerBuilder en noviembre pasado.

Aunque la gente se muestra más relajada sobre las relaciones sentimentales en la oficina de lo que lo hacía hace 20 años, el romance en el lugar de trabajo todavía está lleno de peligros. El peor escenario, dice la abogada laboral Kathleen McKenna del bufete de abogados Proskauer de Nueva York, sería: Una relación entre un jefe y un empleado subalterno que termine mal y resulte en una demanda por acoso sexual. Esa demanda podría basarse tanto en una reclamación por un ambiente de trabajo hostil o una acusación de intercambio de sexo a cambio de no ser despedido.

Lo que nos lleva a nuestra primera regla de las citas de oficina: Evita una relación que mezcle niveles jerárquicos. Especialmente para la persona en el puesto superior, una relación así es “penalmente estúpida”, dice McKenna. “Es lo mismo que ponerse un cartel en la frente que diga ‘patéame aquí’”. McKenna trabaja principalmente como abogado defensor.

Edward Hernstadt, un abogado laboral del lado demandante en Nueva York, está de acuerdo. Un empleado puede afirmar que ella (por lo general es una ella) no habría salido con el jefe si no se hubiera sentido obligada. “El supervisor dirá: ‘Yo sólo te invité a salir’”, dice Hernstadt. “Pero el subordinado dirá: ‘Yo sentía que no podía decir que no.’”

Si un supervisor y un subordinado no pueden resistirse mutuamente, McKenna recomienda que suscriban lo que ella llama un “contrato de Cupido”. Ellos deben dejar por escrito que ambos están participando en una relación consensual. Si la empresa tiene una política de acoso sexual, deben dejar claro que entienden esas reglas.

Helaine Olen está de acuerdo. “Fijen algunas reglas básicas que dejen las cosas en claro si la relación termina” aconseja. “Es como un acuerdo prenupcial para un romance de oficina.”

“Si pasas por un frenesí de lujuria, deberías reducir la velocidad.” Kathleen McKenna está de acuerdo. “Piensa en el hecho de que 50% de los matrimonios no perduran”, dice ella. “El promedio de bateo para otras relaciones es mucho peor.”

Un consejo más: Considera cómo te sentirías si perdieras tu trabajo. Todo aquél que ha experimentado el desamor sabe que la proximidad a un ex puede ser insoportable. Con demasiada frecuencia, dicen los expertos, los romances de oficina fallidos resultan en la renuncia de una de las dos partes.

“Las posibles consecuencias de la relación no son sólo la pérdida de la persona con la que estás terminado, podrían significar la pérdida de tu medio de vida”, dice Schwartz.

Olen también sugiere que el miembro de la pareja con mayor jerarquía en la relación dé un paso adelante y reporte el romance al departamento de recursos humanos. Al hacerlo, el supervisor deberá dejar la empresa si ésta decide que la pareja ya no debe trabajar bajo el mismo techo.

Es preferible salir con alguien fuera de tu departamento. Connie Thanasoulis-Cerrachio, una coach de carrera que ha trabajado con compañías como Merrill Lynch, Pfizer y Citigroup, recomienda buscar el amor en las actividades filantrópicas y eventos sociales de la oficina como eventos deportivos, en lugar de hacerlo en el cubículo vecino.

 

Siguientes artículos

Más allá del orden: el gobierno de datos es garantía de seguridad
Por

La seguridad informática no radica en adquirir herramientas tecnológicas de protección, como los firewalls o antivirus,...