Los puestos gerenciales no son para todos. Hay quienes se sienten satisfechos con las labores que desempeñan en escalafones inferiores y otros que simplemente no están interesados en las horas y presión extras que implica el puesto de jefe.

 

Por Jacquelyn Smith

 

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Muchos de nosotros nos esforzamos para ascender en la escalera corporativa lo más rápidamente posible, pero muchos otros están perfectamente satisfechos en peldaños más bajos y no tienen deseo alguno de moverse hacia arriba.

“Creo que es muy común que las personas se inclinen por puestos no directivos por varias razones”, dice Andy Teach, autor de From Graduation to Corporation: The Practical Guide to Climbing the Corporate Ladder One Rung at a Time (De la graduación a la corporación: La Guía Práctica de Subir la escalera corporativa un peldaño a la vez), y presentador del canal de YouTube FromGradToCorp. Por ejemplo, no todos tienen las habilidades o no están hechos para convertirse en directores, explica. “La administración de recursos humanos es una de las cosas más difíciles de hacer, y tienes que poseer ciertas habilidades de interacción y liderazgo para convertirte en un director exitoso.”

Además, no todo el mundo quiere un puesto gerencial, reconoce. “Ello implica una interacción más directa con personas que quizá no quieran recibir órdenes de ti, más responsabilidades y, en muchos casos, más horas y más estrés. No todo el mundo quiere estar a cargo o ser el centro de atención.”

Otra razón: cada vez más empleados quieren un equilibrio entre trabajo y vida en donde el trabajo no es necesariamente la prioridad más alta, añade Teach. “Hay muchas personas cuya prioridad es formar una familia y el trabajo ocupa el segundo lugar.” Cuando ese es el caso, volverse directivo puede provocar ausencias frecuentes en el hogar.

Por último, dice, hay muchas personas que son realmente buenas en lo que hacen, que disfrutan de su trabajo y no arriesgar esa estabilidad con una promoción a la gerencia.

Si no tienes planes o aspiraciones de asumir un puesto de dirección, debes dejarlo claro desde el principio, recomienda Debra Benton, una coach ejecutiva y autor de The Executive Virtual: How to Act Like a CEO Online and Offline(El ejecutivo virtual: cómo actuar como un CEO en línea y fuera de línea). “Haz saber a tu empleador que trabajarás duro a pesar de que no tienes ningún deseo de asumir un puesto gerencial. Dile que si le gusta tu trabajo y te quiere recompensar, debe hacerlo en forma de compensación o beneficios. Y recuérdale que no querer una promoción no es un signo de falta de ambición.”

De hecho, puedes tener gran éxito en un puesto no directivo.

Para algunos, llegar al último peldaño de la escalera corporativa significa formar parte de la alta dirección y hacer frente a largas horas, políticas, estrés y otros desafíos que vienen con el gran título y recompensas financieras, dice Teach. Para otros, el éxito significa encontrar un trabajo que les gusta y están contentos con él, que les permita mantener a sus familias sin que se sientan abrumados por plazos y personas difíciles. “Si eres realmente bueno en tu trabajo, y otros alrededor te reconocen, eso significa que tienes éxito. Si tu trabajo contribuye al éxito del equipo, entonces has alcanzado el éxito. El éxito no está siempre determinado por tu título o salario.”

Pero incluso si haces bien tu trabajo y tienes una carrera exitosa, una vez que alcanzas una cierta edad y un nivel salarial, es muy probable que recursos humanos te pueda poner en la mira.

“Si estás contento en tu posición actual y tu departamento ha contratado a un novato recién salido de la universidad que es agresivo, ambicioso y entusiasta, puede que tengas que cuidar tu espalda, especialmente si puede hacer el trabajo por menos dinero”, advierte Teach. Esto no significa necesariamente que tu trabajo está en peligro, pero si sientes que se ve amenazado amenazada, ten una conversación honesta con tu supervisor y ve lo que él o ella está pensando, sugiere.

Entonces, ¿cómo defender tu trabajo de los jóvenes profesionales recién egresados que pueden hacer por mucho menos lo que tú haces? ¿Y cómo demostrar a tus empleadores que eres un elemento que vale la pena conservar? Hay varias cosas que puedes hacer, dice Teach.

 

Sé excelente en lo que haces.

Cada supervisor quiere resultados y si se los das y haces más fácil su trabajo, será difícil para él deshacerse de ti.

“Rinde 110%”, añade Benton. “El 100% está en la especialidad requerida por el puesto, el 10% restante está en tu actitud positiva en el trabajo, el trato respetuoso hacia los demás, tu disposición a ayudar a los demás, tu interés en el aprendizaje de otros puestos de trabajo para que puedas comprender mejor cómo encajas en el rompecabezas y cómo pones un ejemplo a los demás de honestidad y trabajo duro”.

 

Ten una actitud positiva

Si todo el mundo a tu alrededor disfruta de trabajar contigo, eso hace una gran diferencia, dice Teach. “Si alguien más puede hacer el trabajo por menos dinero, pero tú tienes la ventaja de un buen trato social, es menos probable que tu trabajo peligre.”

 

Conviértete en la persona a quien acudir para para algo

Tal vez ayudas a tus compañeros de trabajo a solucionar sus problemas informáticos, a pesar de que no es tu trabajo. Pues bien, así das valor agregado en tu departamento.

“Hacer un buen trabajo es necesario, pero no siempre es suficiente”, dice Benton. “También hay que hacer que la gente que te rodea se sienta cómoda, ayudarlos a crecer y dar un buen ejemplo. No puedes permitirte el lujo de volverte arrogante o displicente. Debe ir más allá y agregar valor. “Una muy buena manera de hacerlo es para guiar a los jóvenes y recién llegados para que mejoren su desempeño y crezcan, aconseja.

Recuerda a tu supervisor que realmente disfrutas tu trabajo y que no estás detrás del suyo.

Tu supervisor podría contratar a un joven advenedizo que eventualmente pudiera desear el trabajo de supervisor. Contigo eso no será un problema, explica Teacher.

 

Juega en equipo

Recuérdale a tu jefe que a pesar de que no tienes ningún deseo de ascender en la escalera corporativa, eres un jugador de equipo y harás lo que sea necesario para que el equipo se vea bien y tenga éxito. “Los empleados muy agresivos y ambiciosos son con frecuencia egoístas y se enfocan en sus propias carreras y hacen lo que sea necesario para verse bien, en lugar de trabajar por el equipo como un todo, y esto es algo que no va muy bien con muchos jefes” detalla Teach.

La mayoría de los empresarios reconoce que no todos los empleados tienen madera de directivos o simplemente no están interesados, dice Teach, por lo que desde la perspectiva del empleador, la clave está en reconocer y apreciar el talento de estos empleados y sus contribuciones a la compañía, y promover a los que quieren ser promovidos.

“La conclusión es que te estás limitando al no querer convertirte en un gerente, pero eso no necesariamente te deja en una mala posición, hay un lugar para aquellos que no quieren moverse constantemente a lo largo de su carrera”, concluye Teach.

 

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