Es un hecho que a las nuevas generaciones de empleados, los argumentos de estabilidad y seguridad laboral tradicionales que ofrecen las compañías ya no les llenan ni convencen.

Esto ha llevado a que en las empresas se forme una plantilla laboral multigeneracional en donde los intereses y dinámicas son tan diversas como las edades de sus trabajadores.

“Actualmente algunas empresas trabajan con lo que representa a cuatro o cinco generaciones de empleados y muchas veces lo que los motiva puede ser muy diferente”, dice para Forbes México, Julio Portalatin, CEO global de Mercer.

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La firma que se especializa en asesoramiento y soluciones en materia de riesgos, estrategia y capital humano, ha captado que este fenómeno va más allá de una simple convivencia laboral y que ahora, lo que destaca es que a partir de diferentes dinámicas laborales, los empleados responden a otros intereses.

“La generación que está viviendo ahora está viviendo muy diferente, viven con una máquina en la mano y así manejan su vida social y laboral. De aquí a 2025, por cada persona van a tener de cinco a seis máquinas, muy diferente a generaciones como la mía que no las había”, detalla Portalatin.

Las compañías millennials en América Latina

El fenómeno, percibe el directivo, ha alcanzado a las empresas también en América Latina, sin embargo en la región, estos cambios deben llevarse de la mano por parte de éstas y de sus trabajadores. Es decir, a través de cultura laboral, apertura y educación, los centros de trabajo deben convivir con personal de diferentes generaciones.

La llamada generación millennial es la más activa en el mercado laboral y la que más cambios en sus dinámicas ha presentado y por ende, sus intereses no corresponden a los de las generaciones anteriores.

Tan sólo en México, señala la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), alrededor de 30 millones de personas tienen entre 15 y 29 años de edad lo que representa 24.9% de la población total corespondiente

“Vemos muchas compañías que han adoptado la cultura de la flexibilidad para poder maximizar la productividad de una generación millennials y otras que quieren hacer su trabajo de una manera diferente del pasado, sin embargo las empresas que no tengan avance en esto, van a tener problemas”, dice el directivo de Mercer.

El millennial no quiere ir a la oficina, ¿es malo?

Con estos cambios, augura Portalatin, vendrán oportunidades, aprendizajes y un efecto positivo. “Hay generaciones que no les gusta ir a la oficina y que trabajan en cualquier parte y eso no es malo, se debe conciliar en puntos como estos”.

Para esto los cambios deben llevarse a cabo en toda la estructura.

Por ejemplo, saber que si para algunos miembros de una organización es importante estar físicamente en una oficina para otros no. Todo será cuestión de adoptar culturas y políticas flexibles que permitan integración.

El directivo dice que ninguna práctica está mal, sólo es cuestión que las empresas capaciten, se preparen y se abran para nuevas formas y dinámicas de empleo. Si a uno no le gusta ir, deben encontrar formas para entablar y negociar a manera en que el resultado sea siempre positivo para las compañías.

Otro de los aspectos que destacarán en los próximos años y que percibe Mercer es el incremento de personas dedicadas a trabajar por su cuenta o en modalidades como el outsourcing.

“Vemos que hay una generación que quiere trabajar ya para ellos mismos. Más del 10% de la masa laboral ya está trabajando de esa manera y creemos que va a llegar a 20 o 25% de aquí a 2020”, calcula Portalatin.

 

 

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