Por Miguel Calderón Lelo de Larrea*

Cuando era niño sólo podías usar los cajeros permanentes de tu banco, no podías sacar dinero de otros cajeros ni aunque estuvieras dispuesto a pagar la comisión. Había la idea de que el banco que más tuviera cajeros sería el mejor. La realidad es que ningún banco tenía los cajeros suficientes para cubrir la demanda de todo el país y el mercado estaba artificialmente reprimido. Hace 20 años que todos los bancos se interconectaron, entonces había menos de 6,000 cajeros, hoy hay más de 50,000.

Algo similar debe ocurrir con las redes de telecomunicaciones. Sobre todo con la llegada de la tecnología 5G que supondrá multiplicar por varias veces el número de radio bases que deben existir ante el incremento tan grande de tráfico de datos que se avecina; para dar las velocidades y latencias esperadas; y soportar las cuantiosas inversiones que todo esto supone.

Esto no es particular a nuestro país, es algo que estamos viendo en todo el mundo: Ya es común el tener empresas especializadas en proveer infraestructura pasiva como American Tower o Telesites que ofrecen coubicación a todos los operadores, pero ahora empezamos a ver acuerdos entre diferentes operadores para construir o compartir infraestructura activa y redes de manera conjunta.

Por ejemplo, en Suecia, Telenor y Tele2 han firmado un acuerdo para construir una única red 5G a nivel nacional. El despliegue inicialmente se concentrará en las principales ciudades y centros turísticos y para ello adquirieron espectro de forma conjunta.

Otro ejemplo es Italia, en julio pasado, TIM y Vodafone anunciaron la firma de un acuerdo de compartición de infraestructura para el despliegue de 5G y la extensión del acuerdo para las redes 4G existentes. La compartición permitirá aliviar la costosa subasta de espectro 5G. Vodafone ha planteado una estrategia similar en sus principales mercados con acuerdos ya firmados en Reino Unido y España e intenciones de hacerlo en otros países.

China Unicom & China Telecom han anunciado una red 5G común nacional. A pesar de que cada operador tiene por si sólo más de 600 millones de usuarios, vieron que este acuerdo de cooperación “ayudará a mejorar el retorno de inversión y eficiencia de operación de activos, llevando a un escenario de ganar-ganar para ambos partes”, según Wang Xiaochu, CEO de China Unicom.

La propia arquitectura de las redes 4G y 5G esta diseñada para la completa compartición de infraestructura. En las redes 4G existen tres formas de compartir las Redes de Acceso Inalámbricas (o RANs por sus siglas en inglés):

  1. MORAN (Multi-Operator Radio Access Network) donde cada operador conserva su propia red central y espectro pero donde ambas redes pueden compartir los recursos de las redes de acceso o RANs
  2. MOCN (Multi-Operator Core Network) donde ambas redes no sólo comparten los recursos de las redes de acceso o RANs sino también el espectro.
  3. GWCN (Gateway Core Network) donde todos los operadores no sólo comparten las redes de acceso sino también la red central pero donde entonces uno sólo de ellos tiene el control de dicha red lo que les quita flexibilidad a las otras redes.

Cada uno de estos arreglos puede soportar hasta seis diferentes operadores o redes (PLMN en inglés). La red Compartida de Altán, por ejemplo, puede manejar los escenarios MOCN y GWCN.

Las redes 5G van todavía más allá, la evolución de la compartición se basa en los mecanismos de virtualización y capacidades basadas en software de las redes 5G [Ver artículo 5G, qué, para qué y cuándo]. Dicha compartición incluye no solo la capacidad de la red, sino también funciones en la virtualización de la red, recursos informáticos, y control personalizado en los diferentes niveles o “rebanadas” (Network Slicing) de la misma red. Estos niveles permiten gestionar aplicaciones particulares en el borde de la red como videojuegos, realidad aumentada o aplicaciones críticas como el coche conectado.

La compartición de infraestructura no debe suponer un retroceso en el nivel de competencia en un mercado. Al contario, la competencia pasa de la competitividad de la infraestructura a la competitividad del servicio (es decir, es más importante que los servicios que los suscriptores utilizan que la red que los soporta, tal cual como paso con los bancos). La compartición de infraestructura permite a los operadores centrarse en la competencia de servicios. Los operadores pueden compartir partes completas o estratégicamente sin importancia de su infraestructura para compartir costos, al tiempo que evolucionan su oferta de valor a los clientes. Los ahorros en costo que obtienen facilitan la migración a tecnologías y servicios convergentes de próxima generación.

Para lograr este tipo de comparticiones se requiere de un marco regulatorio flexible. Recientemente BEREC, la agencia de regulación europea en telecomunicaciones emitió un estudio donde hace una valoración positiva de la compartición de infraestructuras en la mayoría de los países europeos. En el estudio se destaca la importancia que tiene la compartición activa en un despliegue óptimo de redes debido al grado de densificación requerido, por la reducción en el impacto medioambiental, siempre cuidando que el compartir las redes no tenga un impacto negativo en la competencia. BEREC recomienda como mejor modelo, uno basado en acuerdos comerciales bajo la supervisión de las autoridades de competencia.

 

Contacto:

Twitter: @mig_calderon

*El autor es Vicepresidente de Regulación y Relaciones Institucionales de Telefónica Movistar México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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