En los últimos 18 meses de pandemia, las organizaciones mexicanas digitalizaron algunas de sus áreas para mantener su presencia en el mercado. Este paso, si bien es el principio de una buena estrategia, no garantiza un crecimiento sostenido y tampoco es sinónimo de que su proceso de transformación digital ha concluido. 

Durante nuestra experiencia en distintos proyectos, fuimos testigos de acciones específicas para responder a la emergencia del COVID-19. Sin embargo, observamos que, en muchas ocasiones, fueron insuficientes. ¿Por qué? Primero, carecían de una visión clara sobre cómo invertir en un cambio verdadero y permanente en la organización; segundo, pretendían impulsar un cambio sólo por encarar situaciones adversas y no por crear capacidades diferenciadoras en el mercado y; tercero, olvidaron centrar sus esfuerzos en el consumidor.

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

El consumidor en 2021 

La edición 2021 de la encuesta Global Consumer Insights de PwC México resalta la evolución de los hábitos e intereses de los consumidores, a causa de la crisis sanitaria: 71% considera ser más digital y 51% espera una entrega rápida y confiable al comprar en línea. Aunque se prospecta un consumo mixto entre tiendas físicas y digitales, es evidente que los consumidores no renunciarán a los beneficios del mundo online, incluso cuando la pandemia forme parte de nuestra historia.

Por ello, este nuevo entorno requiere que la transformación digital se construya desde adentro y no a la inversa, además de que esta debe sustentar una visión estratégica de largo plazo donde la estrategia guíe el cambio tecnológico y no la tecnología guíe el cambio estratégico. Esto permite garantizar la solidez de la organización ante esta y cualquier otra crisis. Asimismo, involucrar a toda la compañía evitará saturar a determinadas áreas, como pudimos observar en 2020 cuando notamos una sobrecarga en las áreas de sistemas, facturación y logística. 

Frente a un desafío de tales características, es primordial redefinir la identidad de la compañía – como parte de una diferenciación–, determinar el tipo de relación que se sostendrá con los clientes, revisar la cultura digital interna y el método para comunicarla, así como la aplicación de recursos para lograr un ROI efectivo en el mediano y largo plazos. 

Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México

El papel del CFO en la nueva estrategia

Sin duda, los CFO requieren estar al centro de todos estos movimientos, ya que cuentan con un panorama completo de lo que ocurre al interior de la compañía. En ese sentido, es trascendental que estos líderes trabajen por etapas, enfocados en sus capacidades diferenciadoras, hasta lograr la consolidación de cada una y tener la certeza de que el cambio ya rinde beneficios.  

Uno de los errores más comunes es delegar la responsabilidad del ROI al área operativa, haciendo a un lado la posibilidad de que, a lo largo del tiempo, los CFO hagan ajustes o interrupciones, según lo consideren necesario. Por ello, es indispensable definir los KPI: lo que cada organización quiera y necesita lograr con su transformación digital. Es decir, monitorear el ROI con precisión para hacer los ajustes necesarios y distribuir de forma adecuada y efectiva los recursos; así como mejorar las inversiones futuras.

Existe una importante diferencia entre ser o parecer digital. Y es que, por muy atractivas que puedan resultar las innovaciones tecnológicas o las soluciones que funcionan con otros, la verdadera eficiencia se encuentra en la optimización de costos, la transición de una visión de gastos a una de inversiones y, finalmente, la satisfacción de los clientes como mandamiento básico.

Ejemplo de lo anterior es el auge de la red 5G. Queda muy claro que, una vez alcanzada la infraestructura necesaria, con este tipo de tecnología se potencializará la experiencia de compra a través de interacciones virtuales o realidad aumentada. Sin embargo, una empresa sin una cultura digital totalmente asimilada y un canal digital robusto no podrá hacer un cambio a la 5G, esperando un retorno de inversión adecuado. 

En el trabajo por no quedar fuera del radar de los consumidores, la transformación digital de las empresas tendrá más posibilidades de traer crecimiento si, bajo la supervisión de los CFO, se guarda una disciplina entre sus estrategias financieras y operativas. Esto es clave para mantener un balance entre evolucionar e invertir en un escenario post COVID-19, además de mantenerse presentes y relevantes en el mercado. 

Contacto:

*Anderson Ramires es socio líder de TMT & Digital Services.

*Jorge Sentíes es socio especializado en Mercados de Consumo en PwC México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Inquietud en Japón por el repunte récord de contagios y el "efecto olímpico"
Entendamos, no todo es medallas en olímpicos
Por

El punto es que la competencia olímpica es contra uno mismo y sus registros. Por ello la actuación no se puede medir por...