Por: Jimena Cándano*

En estos momentos tan duros, muchos nos preguntamos cómo podemos ayudar a aquellos que se encuentran en una situación más difícil que la nuestra. La respuesta para mí es muy clara, siempre a través de una institución.

Los mexicanos somos muy solidarios; sin embargo, resulta curioso que muchos no solemos suelen donar a fundaciones o a organizaciones de la sociedad civil. Para algunos resulta más fácil dar dinero en el semáforo y en la calle que pensar en hacer un donativo a una institución formal.

Esto, creo yo se debe a dos razones: la primera, tenemos una gran resistencia a confiar en las organizaciones de la sociedad civil. La segunda, nos sentimos mejor o más útiles cuando lo hacemos de forma directa, es decir, hacia a la persona que queremos ayudar.  

¿Qué es mejor donar o dar limosna? Sin duda es mejor donar, apoyar a la causa con la que nos identifiquemos mediante una fundación que tenga experiencia y credibilidad.

¿Por qué? porque donar es muy parecido a invertir, de hecho, a los donantes muchas veces los llamamos inversionistas sociales. La lógica para escoger la causa y la organización debiera ser la misma que al invertir nuestro dinero; debemos investigar, revisar que la institución sea sólida, transparente y eficiente. Una vez que estamos seguros, debemos comprometernos y con esto me refiero a pedir resultados.

En México tenemos instituciones filantrópicas que trabajan desde la época del virreinato, la más antigua lleva 244 años trabajando a favor de las y los mexicanos. Como esta, hay otras que llevan más o menos tiempo, pero con el mismo compromiso.

En las últimas décadas, las organizaciones nos hemos visto obligadas a modernizarnos, transparentarnos, para obtener más donantes, pero también porque el régimen fiscal es mucho más duro. Desde hace varios años la SHCP, así como el SAT nos dan seguimiento muy puntual porque las fundaciones somos organizaciones vulnerables al lavado de dinero, así  que la revisión es aún más exhaustiva.

A pesar de todo esto, por alguna extraña razón los mexicanos seguimos sin confiar en las organizaciones de la sociedad civil, pensamos que a través de ellas “alguien” se hace más rico o que el dinero no llega a quien lo necesita. Por eso reitero la importancia de investigar antes con quién estamos invirtiendo y revisar que cumpla con todos los requisitos.

Aunque no lo parezca, la diferencia entre la donación formal y la entrega de una limosna es muy grande. Cuando le donamos a una institución podemos revisar el uso de ese dinero, el trabajo que se llevó a cabo y los resultados. Cuando damos cinco pesos en un semáforo, no sabemos ni podremos saber en qué fueron usados.

Para ser más claros; dar dinero es encadenar a la persona a la calle. No sólo no lo ayudamos, sino que lo perjudicamos de forma irremediable.

Hagamos un ejercicio, pensemos que el “siga” de un semáforo dura aproximadamente tres minutos, en una hora habrá 20 altos en los que alguien recibirá $10, o sea unos $200 por cuatro horas, esto quiere decir, 800 pesos al día y si multiplicamos esto por 25 días del mes, estará ganando $20,000 mensualmente, esto dependiendo de la zona y el horario; sin embargo, no debemos olvidar que el salario mínimo, en sentido legal es de $5,500.

Sabemos que las caritas que hoy te dan ternura o lástima, crecen y cuando tienen 16 o más años entonces te dan miedo, subes el vidrio de tu automóvil y los conviertes en invisibles.

¿Y entonces? Qué hace una niña o un niño que durante algunos años obtuvo 20,000 pesos al mes en un semáforo, que dejó la escuela, que no aprendió un oficio porque este era un camino más rápido, ¿cómo lo reincorporas a una sociedad donde al salario que aspira es mucho más bajo, con normas que no ha aprendido, con una familia que ya no está?

¿Qué opciones le quedan al niño tierno al que le diste la moneda, quien hoy es un joven al que le cierras la ventana?

La opción que les queda es ser apoyados por fundaciones serias que se dedican a trabajar con esa población en abandono social, son ellos, en los que no confiaste quienes ahora trabajan para darles un mejor futuro a esos jóvenes. ¿Sigues pensando que es mejor tranquilizar tu conciencia dando limosna?

Contacto:

LinkedIn: Jimena Candano

La autora estudió la licenciatura de Derecho en la Universidad Iberoamericana. Obtuvo el grado de Maestría en Administración Pública, con enfoque en Desarrollo Comunitario y Transformación Social en la Universidad de Nueva York. Actualmente es la Directora Ejecutiva de la Fundación Reintegra.*

Acerca de Fundación Reintegra: Es una fundación que trabaja a favor de la justicia social, equidad de oportunidad y derechos para los jóvenes en conflicto con la ley. Tiene como misión prevenir el delito y reintegrar a la sociedad a quienes experimentan conflictos penales, fortaleciendo sus capacidades y concretando un proyecto de vida, siendo un referente en la opinión pública nacional e internacional en la prevención del delito a través de la reinserción social.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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