Al gestar un conglomerado, Larry Page y Sergey Brin no sólo dan claridad a los inversionistas sobre las actividades de la compañía, también protegen su visión de revolucionar la biotecnología.

 

Por Matthew Herper

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En el pasado, los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, han sido bastante claros en sus intenciones de que los esfuerzos de la compañía en materia de cuidado de la salud sean uno de los ejes paralelos de su negocio.

“En general, la salud está demasiado regulada”, dijo Brin en una charla informal en Khosla Ventures en 2014. “Es un negocio en el que resulta doloroso operar. No es necesariamente como yo quiero pasar mi tiempo. Aunque tenemos algunos proyectos de salud, y seguiremos haciéndolos, desarrollándolos hasta cierto punto, creo que la carga regulatoria en Estados Unidos es tan alta que creo que disuade a muchos empresarios.”

Pero ahora, después de que Google se ha replanteado a sí mismo como un conglomerado llamado Alphabet, con el gigantesco motor de búsqueda sólo como una parte de un todo más amplio que incluye una gran cantidad de ambiciosos programas como negocios separados. En el post publicado en su blog explicando la reorganización, el presidente ejecutivo Larry Page enumera dos de las empresas de salud de la compañía –Life Sciences, que desarrolla una lente de contacto para monitorear la glucosa junto con Novartis, y la división de desarrollo de fármacos, Calico– como los mejores ejemplos de cómo Alphabet hará cosas que están “muy lejos” del negocio principal del conglomerado.

La pregunta inmediata que tengo sobre este tipo de empresas, sin embargo, es si la estructura de conglomerado podría ser perjudicial al final. Pienso sobre todo sobre Calico, que es una de las obras más interesantes de toda la biotecnología. La empresa es dirigida por Art Levinson, quien, como presidente ejecutivo de Genentech, fue el mejor CEO biofarmacéutico de la década de 2000, y uno de los mejores que ha tenido la industria en su historia. Calico está equipada con científicos de clase mundial, gente como David Botstein, quien ayudó a desarrollar la ciencia de la genómica, y Cynthia Kenyon, una de los principales investigadoras del envejecimiento en el mundo. A diferencia de muchos de los esfuerzos infructuosos sobre la comprensión de envejecimiento (Peter Thiel, te esto viendo a ti), la compañía ha sido increíblemente discreta, y no tengo ni idea de lo que esté haciendo.

Si Alphabet quería sacar provecho de la empresa en el corto plazo, lo más inteligente sería traer a un montón de inversionistas externos y tomar su dinero. La biotecnología está en un auge de innovación, pero también es evidente que pasa por una burbuja, y es posible levantar capital simplemente por mostrar un tejido recubierto de mocos y decir que es biotecnología. Los ingresos por encima de los 100 millones de dólares (mdd) se están volviendo algo de rigor, y el viejo equipo de neurociencia de Levinson recién levantó 217 mdd en los mercados privados. NantKwest, el negocio del multimillonario Patrick Soon-Shiong apenas levantó 207 millones en una reciente salida a bolsa, y Axovant Sciences, una empresa que fabrica un solo medicamento contra el Alzheimer, consiguió un récord de 315 mdd en los mercados públicos. Una empres de biotecnología dirigida por Art Levinson podría recaudar en un segundo más dinero que cualquier empresa del ramo.

Excepto que eso contradeciría el objetivo de Calico. La idea es que Page y Brin, que cada uno con una fortuna de 33,000 mdd, pueden proteger a este proyecto de forma que el ideal kármico que las empresas farmacéuticas tenían hace 20 años, algo como lo que Merck en su apogeo haría en nuestros sueños. Eso es lo que lo hace todo posible, y que lo que hace tan cool.

Así que, seguro, dar a los inversionistas una visión de cómo funciona el negocio a través de reportes separados ayudará a calmar sus inquietudes. Podría Calico quedar atrapado en el purgatorio terrible y engañoso de la industria biotecnológica, donde las empresas tratan de desmenuzar esfuerzos científicos de varios años de duración en reportes trimestrales?

Yo estaba un poco preocupado por esto, así que le pregunté a Art. Él dice que no hay razón para alarmarse. “No puedo hablar en nombre de ninguna de las entidades que no sean Calico”, escribió vía correo electrónico, “pero no esperamos ningún cambio en la misión, instrucciones o metas (ya sea cerca o de largo plazo) de Calido, como consecuencia de la evolución de Google a Alphabet. Todos los involucrados entienden la naturaleza a largo plazo de este negocio, como sé que tú también lo aprecias”.

Al final, la razón por la que esto puede ser algo bueno para las divisiones de salud de Google no se debe a que la estructura de conglomerado realmente proporcione ninguna protección por sí sola. En lo que podría ser un mal presagio, un representante de relaciones públicas del emprendedor enfocado en las células madre y la longevidad Mike West dijo que su compañía actual, BioTime, es un modelo de la nueva estructura de Google. La capitalización bursátil de BioTime es de sólo 243 mdd, eso no sirve ni para pagar la comida en Alphabet.

Pero ésa no es realmente la razón por la que Alphabet importa. Porque no es la estructura lo que es relevante, es la declaración de intenciones que representa. Es algo dramático que Brin y Page digan que han rediseñado su compañía para proteger sus apuestas en Alphabet, sus “moonshots”, en las cosas que no cambiarán en absoluto. Es un compromiso. Y es por eso que todavía espero que dentro de 15 años, después de dos ciclos más de auges locos de biotecnología que creen valor y colapsos que lo destruyan, sea capaz de sentarme con Levinson y entrevistarlo sobre los nuevos medicamentos que han cambiado de forma fundamental la forma en que envejecemos y han dado lugar a enormes mejoras en la salud humana.

 

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