Al parecer, Aeroméxico sí tiene un plan para buscar “fuentes de financiamiento”, como publicamos en Forbes México este viernes. Pero quizá no sean las que uno esperaría de una empresa que niega haber iniciado trámites para acogerse a las leyes de bancarrota (el Chapter 11), en Estados Unidos. Y esa fuente sería: cobrar tarifas completas en sus vuelos y no proporcionar la experiencia que los pasajeros esperan en este retorno a la normalidad.

O quizá es que para la empresa el retorno a la normalidad implica eso, precisamente, cobrar como siempre y ahorrar al no dar a los pasajeros lo que esperan por el precio. Y es que nos refieren que en un viaje esta semana a Madrid, en el Dreamliner, cuyo lema es “Volar nunca fue tan natural”, la experiencia fue como de “autobús”.

A pesar de haber pagado una tarifa completa en clase Premier, “nos sentimos engañados, estafados… y lo peor, los sobrecargos nos transmitieron su desazón, lo cual nos enojó más”, nos cuenta un pasajero recién llegado a Madrid. Contraviniendo los mensajes de la empresa de que aplicarían protocolos, como un menor aforo en el vuelo, éste venía lleno, nos reportan.

Pero el gato por liebre fue en lo que los pasajeros recibieron por el pago que hicieron. 

Viajar en clase Premier significa recibir lo mejor de lo mejor por los 5,500 dólares que cuesta el viaje a la Madre Patria. Pero eso se tradujo en: hamburguesa o pasta de comida… apenas una botella de  agua y sin otro tipo de bebidas. Y lo peor, “sin desayuno”, nos refieren.

“Siquiera nos hubieran avisado que no se darían los alimentos de rigor, nos hubiésemos preparado con compra previa”, pero no sucedió así, dice un pasajero. Al manifestar su reclamo a la sobrecargo, ella se descargó: “Lo siento, señor, pero así nos mandaron a volar. Con media tripulación, pues en vez de 14 sobrecargos, sólo somos 7 y vea cómo viene el vuelo”.

Asimismo, refirió que no ha recibido su sueldo por tres meses y afirmó que eso se debe, sospecha, a acuerdos entre el sindicato y la empresa. Ojalá la estrategia de Aeroméxico para financiarse no sea esta, a costa de salarios de sus empleados y dando atención ínfima a los pasajeros que pagan, eso sí, tarifas de ensueño.

Confidencias es un esfuerzo colectivo de la Redacción de Forbes. Las informaciones o hechos relatados, producto de la investigación periodística y de trascendidos, no representan una postura de Forbes México.

 

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