La definición de bullying es, “el acoso físico o psicológico al que es sometido, de forma continua, un individuo por sus compañeros.”

De unos años a la fecha, se ha incrementado la consciencia sobre los daños que ocasiona el bullying, particularmente en los niños. Sin embargo, hay un bullying, que ocurre en las oficinas, del que poco se habla. El bullying corporativo en ocasiones es difícil de detectar por el grado de sutileza con el que se llega a hacer, y con frecuencia sucede inclusive dentro de las reglas establecidas y aceptadas de la organización. El abuso dentro del ambiente corporativo, sucede comúnmente a nivel psicológico e incluye cosas tan simples como dejarte fuera de alguna reunión en la que necesitas participar para el desarrollo de tu trabajo o una carga excesiva de trabajo sin sentido alguno. No lo confundamos con mobbing.

Algunas cifras para considerar, el bullying corporativo, de acuerdo a:

  • Porath & Pearson, lo sufrimos el 98% de los trabajadores en algún punto de nuestras vidas laborales.
  • La Universidad de Phoenix, afecta al 75% de los trabajadores.
  • Workplace Bullying Institute es cuatro veces más frecuente, que el acoso sexual.

Imagino que, por temas legales, en algunas empresas en vez de llamar a ciertas actitudes “bullying”, las han nombrado “inhabilidad en el ámbito laboral” o bien “conflicto de personalidad”. El bullying es bullying, y tiene un costo directo para la empresa, ya que la gente afectada:

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  • Busca pasar el menor tiempo posible en la oficina (cualquier pretexto para salir o no llegar, es bueno).
  • Baja su rendimiento, atención y foco.
  • Baja su nivel de compromiso a la empresa.
  • Tiene un riesgo latente de sacar su frustración con sus clientes.
  • En caso de abandonar la empresa, se le suman los costos asociados a la rotación y curva de aprendizaje.

Diferentes autores consideran que el agresor en ocasiones toma posturas abusivas con personas que le representan un riesgo a su crecimiento profesional. Necesitamos hacernos conscientes que es imposible que el bullying en las empresas, suceda sin aprobación, o pase desapercibido. En muchas ocasiones, el agresor es la cabeza máxima de la organización, o está protegido por alguien, lo que lo convierte en intocable.

La tarea que queda es:

  • Analizar el bullying que hay en nuestra organización, y establecer un plan de acción para erradicarlo. Si la respuesta inicial es que no hay bullying, evaluar sino, somos nosotros el bully.
  • Comunicar de forma eficiente a nuestra organización que el bullying nos empobrece y nos cuesta.
  • Generar ambientes seguros de trabajo en el sentido más amplio del concepto.

 

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