Siguiendo de cerca la recuperación, los miembros de la autoridad monetaria estadounidense se debaten entre mantener el estímulo o suspenderlo.

 

Reuters

HOUSTON.– Mientras el presidente de la Fed de Dallas argumentaba este jueves a favor de abandonar el respaldo al sector inmobiliario ahora que se encuentra en vías de recuperación, su homólogo de Boston aseguraba que las políticas monetarias ultraexpansivas todavía son necesarias a pesar de las buenas señales que ha dado la economía estadounidense.

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“Pienso que podemos declarar debidamente la victoria en el frente inmobiliario y reducir nuestras compras, con el objetivo de eliminarlas completamente en el transcurso del año”, sostuvo Richard Fisher, presidente de la Fed de Dallas, en declaraciones preparadas para la Asociación Nacional de Economía Empresarial en Houston.

“Creo que la eficacia de las compras continuas es cuestionable”, agregó.

En tanto, durante una conferencia del Centro de Interdependencia Global en Italia, Eric Rosengren de la reserva de Boston reconoció los avances de la recuperación, pero dijo que la política muy expansiva sigue siendo apropiada.

“La economía estadounidense ha continuado mejorando gradualmente. Los mercados laborales también han mejorado lentamente”, dijo. “El progreso ha sido en parte el resultado de la política monetaria expansiva”.

El banco central estadounidense está comprando mensualmente 85,000 millones de dólares en bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas, en un intento por impulsar el crecimiento y estimular las contrataciones mediante la baja de los costos de crédito a largo plazo.

Ante datos económicos mixtos pero mejorando en general, los inversionistas están ansiosos para tratar de predecir cuándo es que el banco central recortará y luego detendrá la QE3, que ha favorecido a los mercados de bonos y acciones.

Fisher integra una minoría en la Fed que desde hace tiempo se opone a las políticas monetarias súper flexibles del banco central. Sus dichos del jueves se sumaron a una renovada crítica contra el programa de compra de bonos de la Reserva Federal y las visiones de “los teóricos que lideran la Fed”.

“Desde mi punto de vista, el mercado inmobiliario está en un camino de sostenimiento propio y no necesita el mismo ímpetu que le hemos estado dando”, dijo.

El año pasado, el sector inmobiliario contribuyó al crecimiento por primera vez desde 2005, y los precios de viviendas unifamiliares recientemente se incrementaron a su máximo nivel -en base anual- desde mediados de 2006.

Fisher señaló que aunque impulsar el sector era un punto crítico en el inicio de la recuperación económica, ahora le preocupa que las compras de bonos respaldados por hipotecas por parte de la Fed puedan distorsionar el mercado y generen dificultades al banco central para reducir su hoja de balance cuando llegue el momento.

Rosengren, quien este año tiene derecho a voto en la Fed, enfatizó que un ajuste fiscal en Estados Unidos pesará sobre la inflación y pondrá presión al alza sobre la tasa de desempleo que, según dijo, sigue muy alta en el nivel de 7.5%.

Si bien la tasa de desempleo ha bajado desde que se lanzó la QE3, Rosengren advirtió que gran parte de ese declive se debe a que hay estadounidenses que directamente dejan de buscar empleo.

Advirtió también que cuanto más tiempo la inflación estadounidense siga cerca del 1% y debajo de la meta de 2% de la Fed, mayor es el riesgo de que un “impacto negativo” para la economía pueda apagar las expectativas inflacionarias y elevar las tasas de interés reales, encareciendo el crédito.

Los funcionarios de la Fed tendrán una reunión a mediados de junio para debatir la política monetaria.

 

 

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