Los contratistas y proveedores de Petróleos Mexicanos (Pemex), a quienes se les adeudan sumas millonarias por sus servicios de exploración y producción de petróleo, suspendieron la entrega de vales de despensa a sus trabajadores en estados como Campeche, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

“El caso más atípico que teníamos era entregar los vales directamente en las plataforma petroleras. Hoy día, las empresas que trabajan en esa zona con Pemex han tenido problemas muy serios con su actividad”, señala José Antonio García, director general de Sí Vale.

“Nosotros también hemos dejado de operar en ese negocio; el volumen ha bajado para nosotros y para las empresas relacionadas (con la industria petrolera)”, declara a Forbes México.

Según el directivo, la actividad económica en los estados ubicados en el Golfo de México ha disminuido por los problemas financieros que enfrenta Pemex.

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“Este año tenemos un crecimiento de alrededor de 20%, ya que llegó una etapa de estabilización”, según el directivo. Sin embargo, en los últimos 4 años la empresa creció por arriba de 30%.

Sí Vale cuenta con 12,500 clientes corporativos, quienes son propietarios de 4.7 millones de monederos electrónicos. La compañía ha tenido un plan de expansión, pues en 2008 tenían 11 oficinas y hoy son más de 34 agencias.

La firma inició operaciones con 15 personas en ventas, y hoy son casi 200 personas dedicadas a ofrecer los servicios de vales de despensa. El crecimiento de la empresa ha sido trastocado hasta 2016, año en que Pemex enfrenta serios problemas financieros.

En los últimos 24 meses se dio una drástica caída en el precio del petróleo crudo a nivel internacional. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la baja del precio fue superior a 65% a nivel internacional y para la mezcla mexicana de petróleo.

“Es innegable que el problema, donde más se siente, donde más duele, donde más daño hace, está en las zonas de producción petrolera”, dijo el secretario Luis Videgary.

—¿Qué industria les ayuda a amortiguar el golpe de Pemex?, se le cuestiona al director de Sí Vale.

—La industria automotriz está apuntalando mucho la economía de México y nosotros estamos muy de cerca con el crecimiento de este sector. Tenemos muchos clientes en las zonas fronterizas donde las maquilas han reactivado de forma tremenda y se ha tenido un crecimiento importante para toda la zona colindante con Estados Unidos.

Otra industria que ayuda es la minera, una industria donde imperan los vales de despensa electrónicos.

“México y Brasil son los países más importantes y de mayor población”, manifiesta José Antonio Díaz.

Actualmente, sólo entre 7 y 8 millones de trabajadores en el país reciben ese beneficio, pero el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) tiene a 18 millones de trabajadores afiliados. “Entonces hay un negocio por delante”, expresa.

En 2008, cuando Monex compró Sí Vale, las oficinas estaban en Río Amazonas, en una zona y un edificio alejado de todo confort y comodidad.

“Después, con el paso del tiempo y gracias al crecimiento y resultado de Sí Vale hemos tratado de darle a la gente el mejor lugar para trabajar”, dice minutos antes de cortar el listón de sus nuevas oficinas en Torre Cine Latino, donde la Secretaría de Economía (SE) usa unas oficinas de lujo.

“En las últimas semanas hemos tenido unos ataques de la prensa, mismos que nos hemos quitado. Todavía hoy salió un ataque que decía que no íbamos a poder hacer nuestras inauguraciones, pero aquí estamos”, manifiesta el directivo.

Recuerda que los ataques vienen de la competencia, porque “somos el jugador más importante en la entrega de vales de despensa”.

“Nosotros vendemos soluciones a los clientes, no vendemos remedios como lo hacen los demás competidores”, afirma el director general de la empresa.

Los productos de Sí Vale siguen siendo aceptados en la mayoría de los establecimientos, aunque tenían un problema con 200,000 tarjetas que no eran recibidas por los cajeros de Walmart.

El vale de papel ha desaparecido y sólo los usan los gobiernos y entidades gubernamentales cada fin de año. Aproximadamente 98% de la operación está en tarjetas electrónicas.

“El vale de papel tiene un riesgo, porque también los falsificadores le pegan al papel moneda.”

“Afortunadamente no hemos tenido ese tipo de problemas; algunos otros emisores sí, y ojalá pronto se termine toda esa falsificación”, concluye José Antonio García.

 

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