Tradicionalmente los contratos de adquisición y fusión de empresas (M&A, en inglés) hablaban de precios, tiempos y formas de pago. Pero desde hace unos seis meses en Wall Street también incluyen la “cláusula Weinstein”.

Así es cómo el #MeToo ha llegado a las mesas de negociación de las reestructuraciones empresariales.

Dicha cláusula funciona como garantía para quien compra, porque se asegura de que los altos mandos de la compañía que se adquiere no serán acusados por mala conducta sexual.

El motivo es que verse envuelto en un caso de estas características podría costarle cifras de cinco o más ceros por responsabilidad legal, además del golpe a la reputación social de la empresa.

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El CEO del banco de inversión boutique Drake Star Partners lo ve como prueba de la relevancia que está adquiriendo la “diligencia debida social”, en declaraciones para Bloomberg.

Este portal afirma que hay compañías que aprovisionan un depósito de hasta un 10% del valor de la fusión o adquisición, por si tienen que responder en un futuro por supuestos casos de acoso sexual.

“La llegada de la cláusula Weinstein muestra cómo de importante se ha convertido el #MeToo, no solo como movimiento social sino como un riesgo de negocio”, afirma la profesora de derecho de la Universidad de Oregon, Elizabeth Tippett, en un artículo publicado en el blog The Fashion Law.

Según datos de Bloomberg, compañías de la industria del entretenimiento, inmobiliarias y restauración ya incluyen declaraciones de que ninguno de sus directivos y managers ha sido acusados por mala conducta sexual.

Tippett cita el ejemplo de la compra de la compañía de asistencia médica Cotiviti por parte de la compañía de datos Verscend Technologies, en junio, por valor de 4,900 millones de dólares (mdd). En este caso, el acuerdo obligó a destapar cualquier acusación por acoso sexual contra directivos o empleados que supervisaran a equipos de ocho personas.

Bloomberg explica que hay casos en los que los accionistas son quienes se han puestos serios en este asunto, aumentando el control sobre la gestión de los cuadros directivos o exigiendo medidas preventivas.

Esto es así porque son ellos los que en última instancia asumen los riesgos derivados de la responsabilidad por acoso sexual, en vistas a lo que sucedió con la productora de Harvey Weinstein.

En marzo de este año, The Weinstein Company, productora de las oscarizadas “El discurso del rey” o “The Artist”, se declaró en bancarrota a raíz de las decenas de casos de supuesto abuso sexual que estallaron contra el productor.

Tras disputas y negociaciones, el pasado julio la firam Lantern Capital adquirió la compañía por 289 mdd.

Para más contexto histórico: Harvey Weinstein es acusado de violación por la fiscalía de NY

 

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