Alma Solís

Por varios días los huéspedes y residentes de la Torre Trump en Panamá, uno de los hoteles de más lujo en el país, han visto la llegada de policías antidisturbios, inspectores del Ministerio de Trabajo y hasta una jueza de paz (corregidora).  El motivo es la lucha que tiene dos empresas por el control de la administración del Hotel.

Este miércoles la directora general de Trabajo de Panamá, Judith Aparicio, llegó cerca de las 9 de la mañana acompañada de más de 15 inspectores y se reunió con representantes de la de ambas partes, los de la organización Trump perteneciente a la familia del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y los de empresa Ithaca Capital Partners quienes adquirieron la mayor parte de las unidades de apartamento de ese complejo.

La funcionaria panameña dijo a ver ido a verificar que este conflicto no perjudique a los trabajadores y si se les habían realizado el pago de la quincena. Estuvieron reunidos por casi dos horas en una pequeña sala situada en el lobby principal del hotel, porque a la oficina de la gerencia no pudieron entrar, algo que no es normal, según Aparicio.

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“No tuve acceso a verificar si los gerentes se encuentran porque no me permitieron entrar, sin embargo, nos atendieron en una sala” dijo Aparicio.

Y es que la oficina donde supuestamente está la gerencia permanece custodiada de varios agentes de seguridad privado.

Durante todo el tiempo de la reunión Orestes Fintiklis, representante legal de Ithaca Capital, estuvo presente, pero no quiso dar declaraciones. Hace unos días se le vio tocar el piano que está en medio del lobby solo a metros de la puerta custodiada y en medios de los conflictos.

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También llegaron agentes de policía antidisturbios, al menos siete, para asegurarse que se mantuviera la paz. Esto podría esperarse por la situación tensa que se ha vivido en los últimos días donde dos grupos y su seguridad privada permanecen en las instalaciones y donde el lunes tuvieron una pelea a golpes la cual quedó registrada en videos que circularon en las redes sociales y en medios de comunicación locales de Panamá.

Los huéspedes, quienes pagan entre 209 a 2,709 dólares la noche según la página web del hotel, están pendiente de la situación, mientras bajan hacer su registro de entrada o salidas es imposible no notar la presencia de los policías y los inspectores, algunos ya han preguntado a los colaboradores que está pasando, según contó uno de los trabajadores del hotel que prefirió no ser identificado. “Ellos ven las noticias al igual que nosotros” dijo, pero es poca la información que les pueden dar. Confirmaron haber recibido su pago al día, pero también se sienten preocupados por la estabilidad laboral.

Las partes fueron citadas a la sede del ministerio de Trabajo y se reunieron dos horas más, pero no llegaron a ningún acuerdo. Mientras las cortes de arbitraje internacional resuelven quien se queda con el control, el Ministerio de Trabajo decidió mandar inspectores cada quincena a verificar que les hayan pagado a los 245 empleados que tienen, indistintamente de que grupo cumpla con las obligaciones, es según la funcionaria lo que se puede hacer.

El día no terminó allí. Un poco después de las 4 de la tarde la policía volvió a las instalaciones del hotel, esta vez acompañando a una juez de paz, quien no dio mayores declaraciones.

Al parecer tampoco es la primera vez que la jueza ha tenido que acudir al Trump, según un comunicado de la cadena de hoteles por supuestos comportamientos agresivos por parte del nuevo propietario “la policía local, así como un juez local ha tenido que hacer repetidas visitas al Hotel para mantener la paz y restablecer el orden”.

El conflicto legal radica desde que Ithaca Capital adquirió 202 unidades del complejo en el 2017,  lo que les da la mayoría, pero existe un contrato de administración del Hotel a favor de Trump Colections porque ellos indican que el reglamento de copropiedad del Hotel impide que cualquier persona sea propietario de más de diez unidades sin el consentimiento de Trump Hotel.

“Si el Sr. Fintiklis no hubiera hecho este compromiso (de no interferir en la administración) , Trump Hotels no habría permitido que adquiriera más de diez unidades que estaba limitado a comprar”, dijo la empresa Trump.

Ithaca supuestamente acusa a la cadena hotelera de no cumplir con el contrato, e intentó despedir a los gerentes. La empresa Trump, por su parte, indica que existe un compromiso firmado por Ithaca de no interferir en la administración del hotel.

Abogados de Fintiklis pusieron una denuncia el pasado 24 de febrero por supuesta usurpación.  “Nosotros estamos poniendo una denuncia por usurpación que se ha hecho por empleados del antiguo hotel Trump hoy propiedad del señor Orestes Fintiklis, nosotros hemos puesto esta denuncia porque no se le ha permitido entrar al hotel, a pesar de la inversión de la alta suma de millones de esa compra” dijo la abogada Sarai Bleidell.

El 4 de diciembre de 2017, Trump Hotels respondió al arbitraje, presentando una contrademanda por 50 millones de dólares (mdd) en contra Fintiklis. Según el comunicado de la empresa fue por injustamente intentar rescindir el contrato de administración y fraude.

El Hotel Trump Ocean Club de 70 pisos fue inaugurado por el propio Donald Trump en julio de 2011, a un costo de 430 mdd, pero desde el inicio ha tenido una serie de inconvenientes que van desde la necesidad de reestructurar y llegar a un acuerdo con los inversionistas quienes habían comprado bonos para el desarrollo del proyecto.

 

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