Los más sorprendentes casos de evolución financiera de la última década se apoyan en un principio fundamental: menos es más. Esta máxima ha logrado que la sofisticación tecnológica nos ahorre de forma sustancial tiempo dinero y esfuerzo, integrando soluciones y dinamizando nuestro día a día, ecosistema que ha logrado filtrarse a nuestro entorno financiero, terreno en donde hay un nuevo elemento que está cambiando las reglas del juego: la tecnología de pago sin contacto.

Esta tendencia global tiene un sustento no sólo en la necesidad de seguridad, también en el servicio y la experiencia de compra. En una encuesta reciente realizada por la firma global Juniper Research, el 50% de los usuarios que usan la tecnología de pago sin contacto afirman que la conveniencia es la principal razón de uso, y el 44% de los usuarios apuntan a la velocidad del servicio. Además, una vez que empiezan a usarla, continúan haciéndolo, lo que se traduce en mayores niveles de adopción.

Los pagos sin contacto son posibles mediante la tecnología Near Field Communication (NFC), la cual funciona en tanto la terminal de cobro esté habilitada para este tipo de pagos. Las tarjetas habilitadas con la tecnología de pago sin contacto funcionan igual que las de chip EMV, la única diferencia es que integran una tecnología NFC y un sistema de autenticación dinámico, potenciando dos rubros principales: la seguridad y la velocidad.

Así, un café, el cine, las compras departamentales o cualquier artículo recurrente se traducirá en una experiencia de compra veloz, en tanto se estima que el proceso de compra con tecnología sin contacto tarda en promedio tan sólo 13 segundos, lo que representa una velocidad siete veces menor al promedio habitual con tarjeta de crédito o débito, y mucho menor en los escenarios adversos, en donde la falta de efectivo o el rechazo por un billete grande, falso o maltratado es recurrente. Tu tiempo es dinero y el dinero se cuida.

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De cara a un desafiante 2019, uno de los mayores retos financieros será cerrar lo más posible la brecha de bancarización y uso de efectivo. En este sentido, el 30% de las terminales punto de venta se encuentran hoy habilitadas con la tecnología de pago sin contacto y existen ya cuatro millones de tarjetas en el mercado mexicano, pero todavía hay un tramo por recorrer con el ánimo de un futuro más óptimo, pero que de alguna manera ya ha comenzado. ¿La misión? Lograr un entorno comercial más dinámico, seguro, rápido e integrado, en donde lo exacto sea lo mejor, fácil y sin contacto.

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