Nada malo hay con la competencia y el logro, pero considerarlos como los únicos medios para llegar al éxito no puede ser sostenido sin un deterioro significativo en nuestra capacidad de disfrutar la vida.

 

 

Por Isha Judd

 

En nuestra economía moderna el sector privado es cada vez más poderoso, pero el enorme crecimiento de las corporaciones internacionales no ha estado siempre acompañado por el crecimiento correspondiente en responsabilidad y compasión por parte de directivos y empleados, hecho que podría convertir al mundo empresarial en una verdadera fuerza del bien y de estabilidad social. Esto está empezando a cambiar, lo cual es evidente en el nuevo rostro empresarial que está comenzando a emerger.

Los ejecutivos alrededor del mundo se están dando cuenta de que los viejos modelos simplemente ya no funcionan. La responsabilidad social ya no es vista como una maniobra inevitable de relaciones públicas: una forma a regañadientes de evitar las quejas del público. Cada vez más empresas están reconociéndola como un elemento esencial del nuevo modelo corporativo, ya que si las comunidades sufren, las empresas simplemente no pueden prosperar.

Si bien no todas las empresas han comprendido esa realidad aún, la interconectividad, que hoy en día es más aparente y relevante que nunca, deja en evidencia que estamos todos juntos en esto; que las elecciones tomadas por las empresas afectan a la comunidad y viceversa. Adicionalmente, cada vez más empresas se están dando cuenta de los beneficios corporativos que vienen de cuidar el medioambiente. Las iniciativas verdes ya no forman parte de la responsabilidad social solamente, sino que son esenciales para la supervivencia de la empresa; otra muestra de la interconexión creciente de la sociedad.

Por demasiado tiempo el mundo corporativo ha estado enfocado en ganar dinero y lograr poder, en detrimento de lo que sea que obstruya su camino. Desde esta perspectiva, la felicidad, el bienestar y la paz pueden ser sacrificados ante el dios del “progreso” sin siquiera pestañear, pero en el mundo de hoy cada vez más nos estamos dando cuenta que el bienestar es un complemento esencial del dinero y del poder en cualquier definición real de una vida exitosa. No es que haya algo malo con la competencia y el logro, pero considerarlos como los únicos medios para llegar al éxito no puede ser sostenido sin un deterioro significativo en nuestra capacidad de disfrutar la vida.

Lo esencial es comprender que si no estamos en paz, si no estamos en nuestro apogeo internamente, entonces nos será imposible emprender nuestros negocios con pasión sincera, inspiración e ingenio. Nuestro bienestar no es un lujo: es la base sobre la cual podremos alcanzar nuestras metas empresariales de la manera más efectiva.

 

Isha Judd: Humanitaria y autora nacida en Australia, reside en Sudamérica desde el 2000. Es líder en Latinoamérica de una transformación social empezando dentro de cada ser humano, hacia una sociedad unida más allá de las diferencias. Su nuevo libro, La vibración del amor, explora su visión para un mundo unificado.

 

 

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