Copyleft es parte de una nueva propuesta para fomentar la creatividad, la colaboración y el acceso a contenido en la era digital.

 

 

Los orígenes de la ley de copyright o de derechos de autor en occidente datan de 1710, con la idea de afirmar los derechos morales y patrimoniales de una obra literaria, musical o científica cuando se hizo posible su reproducción masiva. El copyright trata las obras como fuentes de propiedad intelectual, no como objetos; es decir, pretende que la gente sea dueña de sus ideas, no de sus manifestaciones físicas.

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No pasó mucho tiempo antes de que se comenzara a abusar del copyright: en la Inglaterra del siglo XVIII, los libreros empezaron a utilizarlo para controlar la copia de los libros que habían adquirido de sus autores, y con los años este derecho se extendió a cualquier obra derivada o variaciones que surgieran de la obra original.

En el verano del 2013, mientras se celebraba en Dublín el centenario del Bloomsday, un evento anual en honor a Leopold Bloom, el personaje principal de la novela Ulises de James Joyce, la fiesta estuvo a punto de terminar repentinamente debido a que un nieto del escritor prohibió, bajo el amparo de la ley de copyright que se hicieran lecturas públicas de las obras de su abuelo a menos que se le pagaran regalías.

Joost Smiers escribe en su libro Un mundo sin copyright: “La base filosófica del sistema de copyright actual se apoya en un malentendido: la originalidad de los artistas es inagotable, concepto que se aplica a creadores e intérpretes. Pero la realidad indica otra cosa.” Para nuestra época, una nueva propuesta sobre gestión de derechos surgió del mundo de la informática cuando en 1984 se creó la Licencia Pública General de GNU (GPL), también conocida como “copyleft”.

El objetivo de esta licencia es que el autor de un programa de cómputo pueda transferir tantos derechos como sea posible a todos los que reciban una copia del programa. Si otra persona le hace alguna modificación está obligada a liberar todo lo que haga bajo la misma licencia y recibe crédito como co-autor.

GPL rápidamente migró a otras áreas de creación e inspiró otras licencias, como Creative Commons, que tienen el mismo fin: ayudar a la creación colectiva manteniendo los derechos sobre la obra o sus derivados, y para evitar los abusos que se realizan en nombre del copyright, que en muchas ocasiones bloquean la creatividad y limitan al usuario, como ocurre con los de sistemas de DRM para controlar la piratería, pero ése es un tema para otro día.

Las leyes de derecho de autor fueron formuladas hace más de 300 años, y los procesos de creación han cambiado mucho desde entonces. Copyleft es parte de una nueva propuesta para fomentar la creatividad, la colaboración y el acceso a contenido en la era digital.

 

 

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