En Reino Unido no todo es una ruptura hacia el exterior, ya que la reciente decisión de la ciudadanía para separarse de la Unión Europa ha comenzado a fisura al interior de la política inglesa. Ahora es el líder del opositor Partido Laborista, Jeremy Corbyn, quien podría “divorciarse” de su cargo ante la presión de sus aliados. No obstante, aseguró que se mantendrá en el puesto.

Producto del resultado en las urnas del referendo del pasado jueves 23 de junio, el llamado gabinete “a la sombra” laborista –una junta asesora conformada por miembros jerárquicos del partido– hicieron un llamado para que Corbyn dimita de su cargo ante la falta de liderazgo para movilizar a la militancia a votar en oposición al Brexit.

“No hay confianza en que podremos ganar las elecciones generales mientras Jeremy sea el líder. (…)Es un hombre bueno y decente, pero no es un líder. Adicionalmente, ése es un problema”, dijo Hilary Benn, portavoz de Exteriores del partido, luego de que fuera retirada de su puesto por Corbyn luego criticar directamente su “tibia” participación en la campaña a favor de la permanencia.

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La situación provocó un terremoto en el Partido Laborista. Poco después, la vocera del sector de salud del laborismo, Heidi Alexander, renunció a su cargo y dijo en una carta que se necesitaba un cambio en la dirección del laborismo para tener una “oposición fuerte” que represente a “los que se verán más afectados por el shock económico asociado con la votación por la salida de la UE”.

Esto puso contra las cuerdas a su líder, Corbyn, ya que suman siete los integrantes de su gabinete “a la sombra” que han dejado su cargo para presionar su dimisión. Esto de cara a las elecciones que se llevarán a cabo antes de acabar el año, ante el anuncio del primer ministro David Cameron de hacer efectiva su renuncia en octubre próximo.

A su vez, Corbyn descartó la posibilidad de dimitir e hizo un llamado a la “unidad” para que el partido trabaje en los acuerdos comerciales que el Reino Unido debe negociar ahora con Europa y el resto del mundo.

“Voy a continuar. Estoy defendiendo la unidad, defendiendo lo que el laborismo puede ofrecer al Reino Unido. (…) Si no logramos una buena solución para el tema del comercio tendremos un problema real en este país”, dijo el líder laborista en una entrevista con Channel 4.

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Por su parte, las diputadas laboristas Margaret Hodge y Ann Coffey presentaron al presidente de su grupo parlamentario, John Cryer, un escrito en el que piden que Corbyn se someta a una moción de confianza, señalando que el referéndum “era una prueba a su liderazgo” y lo “reprobó”.

El líder laborista criticó tal medida y cuestionó a las legisladoras si es un buen momento para “abrir un gran debate en el partido” cuando hay “enormes problemas políticos” en el país que necesitan ser atendidos.

En contraparte, Corbyn recibió en cambio el apoyo de algunos de los mayores sindicatos británicos, entre ellos Unite y Unison, que urgieron al partido a unirse en torno a su líder para hacer frente a esta situación crítica e histórica para el Reino Unido y Europa.

 

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