El escándalo de corrupción en la FIFA pone en peligro la relación que existe entre anunciantes y autoridades deportivas. En México, la bomba puede estallar y poner en duda una inyección millonaria, que va más allá de los 70 mdd al año.

 

Por Ivan Pérez

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En la Bol­sa Mexicana de Valores, el 9 de diciembre del año pasado, Scotiabank era presen­tado como el socio comercial más importante de la Concacaf (Con­federación de América del Norte, Central y el Caribe). Jeffrey Webb su presidente  y Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), dieron el timbrazo que anunciaba la apertura del mercado.

Hoy Webb está detenido en Suiza en espera de la extradición para ser juzgado en Estados Unidos, acusado de aceptar sobornos para vender de­rechos de los torneos de Concacaf a la empresa Traffic Sports. Él es sólo uno de los involucrados en la red de corrupción más grande que se haya descubierto en el futbol mundial.

Compra de votos para otorgar sedes de los Mundiales 2010, 2018 y 2022, lavado de dinero y sobornos para acreditar derechos de televisión para los torneos de la Confederación Sudamericana de Futbol y la Concacaf, son algunos de los delitos que persigue el FBI. El primer resultado: 14 detenidos, el pasado 27 de mayo.

Uno de los anfitriones en la BMV hace un año fue Enrique Zo­rrilla, director general de Scotia­bank en México. Este reportero le cuestionó:

—¿Por qué patrocinar una confederación que ha estado invo­lucrada en actos ilícitos? (recien­temente habían sido despedidos como presidente y secretario general de la Concacaf, Jack War­ner y Chuck Blazer, por temas de corrupción).

“Estamos subidos en los mis­mos objetivos: competitividad, más transparencia”, respondió el directivo. Hace unas semanas, la entidad financiera a nivel global respondió ante los hechos en el que estaban involucrados sus socios comerciales: “Estamos profundamente preocupados por estas acusaciones que involucran a funcionarios de la Concacaf y las tomamos muy en serio. Tenemos tolerancia cero a este tipo de ac­ciones de parte de cualquiera de nuestros socios”. El acuerdo que firmaron ambos fue hasta 2018.

En aquella postal en la BMV, tam­bién aparecía Aaron Davison, director de Tra­ffic (la empresa que pagó sobor­nos) y Justino Compeán, quien dejó el 1 de agosto su cargo como presidente de la FMF y hasta las últimas noticias era uno de los hombres que estaban en la mira del FBI (de acuerdo con versiones difundidas por The New York Times), por un tema de arreglo de partidos y sobornos; además de otros direc­tivos como Decio de María, ahora jefe de la Femexfut, y Alberto de la Torre, otro ex presidente del organismo mexicano.

Las posibles investigaciones a los dirigentes mexicanos ponen en riesgo más de 70 millones de dólares (mdd) anuales, cifra que invierten los 19 patrocinadores relacionados con la Femexfut (a través de la Selección Mexicana) y la Liga MX.

Uno de los socios estratégi­cos del campeonato mexicano, EA Sports, dice en voz de Daniel González, gerente de Marketing y PR para México y Latam: “Hay cláusulas de rescisión de contrato en todos los acuerdos que firma la compañía, incluido el de la Liga BBVA Bancomer MX. Si vemos que nos afecta asociarnos, nos deslindamos”.

El 9 de noviembre del año pasado, antes de que Jeffrey Webb y compañía dieran el timbrazo en la BMV, realizaron una conferencia de prensa. Allí saltó una pregunta: ¿Nos pueden compar­tir cuánto dine­ro invierten de sus recursos en la lucha contra la corrupción en Concacaf?

Webb fue quien solicitó el micrófono y respondió: “Sólo te puedo decir que 75% de nuestros recur­sos los reinvertimos para desarro­llar todo el futbol del área”. Para cuando respondía esto, ya había recibido más de 3 mdd por medio de Traffic Sports como parte de los sobornos para la venta de derechos de televisión de la Copa Oro y Liga de Campeones.

El escándalo de la FIFA, que orilló al todavía presidente del organismo, Joseph Blatter, a renunciar, afectó no sólo a esta institución, sino también a otras como Concacaf y la Conmebol (Confederación Sudamericana de Futbol). Directivos de Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, Paraguay y Argentina han sido señalados como parte de la red. Los aconte­cimientos han afectado la imagen y ponen en riesgo los contratos internacionales y locales de las federaciones u organismos que están bajo investigación.

El destape de un caso de corrupción pone en riesgo aproximadamente más de 300 mdd que percibirán la Federación Mexicana de Futbol, la Liga MX hasta 2018, según números de Mxsports y Sportcal.

Información publicada por The Wall Street Journal y The New York Times apuntaban que Chuck Blazer, ex secretario general de Concacaf, había aceptado su cul­pabilidad y decidió colaborar con las autoridades estadounidenses para determinar a los involu­crados y había dado nombres de directivos mexicanos.

Para los patrocinadores ligados al balompié nacional, este deporte representa buena opción de ne­gocio y posicionamiento. “Tene­mos 90% de la participación del mercado”, dice Daniel González, directivo de EA Sports; además, Julio Anaya, director corporativo de Mercadotecnia, Comunicación e Imagen de BBVA Bancomer, dice que el naming por el que pa­garon para darle nombre al torneo local “ya lo reconoce 75% de las personas y le llama así”.

Ser socio comercial en los dos productos más importantes del futbol mexicano, Selección Nacional y Liga MX, no es nada barato. Por ejemplo, los ingre­sos del Tri, de acuerdo con datos de Forbes México, en el ciclo 2015-2018, superarán los 250 mdd aproximadamente; mientras que el campeonato nacional firmó con BBVA Bancomer un acuerdo por tres años, que según cifras de la consultora de datos deportivos Mxsports, se pagan más de 10 mdd anuales.

—¿El patrocinio que BBVA Bancomer paga a la Liga MX ha sido una de las inversiones más fuertes que ha hecho en los últimos años la institución?

“Sí, ha sido una de las inver­siones más fuertes”, dice Julio Anaya, directivo de la entidad financiera, quien explica que el “territorio futbol” es una de las apuestas del grupo financiero no sólo en México, sino en todo el mundo. Patroci­nan además la liga española, los clubes más populares de Argenti­na (Boca Juniors y River Plate), la liga venezolana. “Aprovechamos exponer nuestra marca, porque estamos presentes en televisión, radio y prensa”.

Lo mismo ocurre con EA Sports y su videojuego “FIFA”. Daniel González, gerente de Marketing y PR para México y Latam, dice que el contrato con la Liga MX y la Federación Mexica­na de Futbol es de los cinco que más inversión económica realiza la compañía en el mundo. “Sólo lo supera la Premier League de Inglaterra, España, Francia y Alemania”. Es tan importante México para la empresa “que quien paga la licencia no es el área de México o Latinoa­mérica, sino el dinero sale del estudio central”, afirma Daniel.

Así que tanto para los spon­sors como para las institucio­nes del balompié mexicano, el negocio es grande y los posi­bles escándalos de corrupción ponen en riesgo millones de dólares.

“En EA Sports tratamos de darle la importancia a este tipo de casos (corrupción en FIFA), pero claro que hay cláusula de rescisión de contrato en todos los acuerdos, incluido el de la Liga Bancomer, si vemos que nos afecta, nos deslindamos y ya”, dice Daniel sobre algunos detalles del acuerdo. Otras instituciones, como BBVA Bancomer o Puma, (ambos sponsors de la liga), prefirieron no hacer comentario alguno sobre el tema de negocios ilícitos.

Francisco San José, especia­lista en marketing deportivo, reflexiona: “El futbol como ne­gocio es muy noble (en México), se vende solo y las marcas bien o mal les funciona y por eso no se meten (en procesos de exigir transparencia)”.

Visa, McDonald’s y Adidas son algunas de las marcas que han mostrado su preocupación por los escándalos de corrupción que azotan al futbol mundial y le han exigido a la FIFA una respuesta.

“Nuestra decepción y preo­cupación con la FIFA a la luz de los acontecimientos es profunda. Como sponsors, esperamos que tomen medidas rápidas e inme­diatas para abordar estas cues­tiones dentro de su organización. En caso de que no lo hagan, les hemos informado que vamos a reevaluar nuestro patrocinio”, comunicó Visa en mayo pasa­do cuando fueron detenidos en Zúrich, Suiza, 14 directivos, un par de días antes de las elecciones para conocer si Joseph Blatter se reelegía o no como presidente del organismo rector del futbol mundial.

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En enero de este año se dio a conocer que la empresa Bimbo dejaba de patrocinar al Club América, una de las dos instituciones más importantes del país y un mes después que la com­pañía dejara de invertir en el futbol mexicano. Casi a la par, Banamex anun­ció su salida como socio comercial de los clubes y únicamente se quedaría con su contrato con la Selección Nacional.

“No me parece acci­dental que las salidas de Bimbo o Banamex, como patrocinadores de la liga, sean aisladas. Que dos em­presas tan arraigadas en el futbol mexicano de la noche a la mañana decidan irse… da para pensar”, dice Francisco San José, especia­lista en marketing deportivo.

El impacto por estar asociado al futbol en México es garantía de éxito. Por ejemplo, el ROI del contrato que firmó EA Sports con la Liga MX y la Federación Mexi­cana es de tres a uno. Para BBVA Bancomer, “dada la buena rela­ción, entendimiento y voluntad de ambas partes”, ya piensan en la renovación de contrato con el torneo local, reconoció el directi­vo de la entidad, Julio Anaya.

Pero en riesgo está el tema de imagen. “Para el banco, más que buscar una rentabilidad económica del patrocinio, es más de calidad, que el cliente se sienta más afín a la marca”, comenta el directivo de la institución financiera sobre lo que buscan del acuerdo.

Francisco San José dice que las marcas, tras hacer inversiones al­tas, también presionan de manera natural en aspectos deportivos, como convocatorias de jugadores o incluso en temas de contratos por el concepto de “exclusi­vidad”, que bien manejado da “altos beneficios comerciales y publicitarios”. Pero justamente la “exclusividad” fue el detonante para que Qatar y Rusia presuntamente soborna­ran a directivos y ganaran las sedes de los Mundia­les 2018 y 2022, para que Traffic Sports pagara a directivos de Concacaf y Conmebol y así obtuviera derechos de televisión.

La posibilidad de una futura investigación de las autoridades al fut­bol mexicano por temas de corrupción, pone en riesgo la inversión al menos de 19 empresas que cada año gastan entre 1 y 15 mdd para aprovechar que es el deporte más amado del país, ¿pero estarán dispuestas a seguir en caso de que se demues­tra que está enlodado? Apenas el 9 de diciembre del año pasado, Jeffrey Webb y Justino Compeán, son­reían y se dejaban capturar por las cámaras.

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