México se encuentra en el grupo de los países con mayor calidad crediticia, pero la corrupción puede jugar en contra de una revisión al alza en la calificación, señala Mauro Leos, analista soberano para México de Moody’s.

 

El país forma parte de las naciones del grupo A, con alta calidad crediticia, por ello, dice Mauro Leos, la percepción sobre la confiabilidad de las instituciones y la corrupción se convierten en factores de peso para una eventual revisión al alza de la calificación.

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“La percepción de corrupción afecta en términos de imagen. En Estados Unidos, cuando sale una noticia de México es porque algo malo pasó. El vínculo en cuanto a la calidad de inversión no es tan directo, generalmente hay una relación imagen-sentir de los inversionistas-tipo de cambio- reservas, no es algo determinante para el deterioro de la calidad crediticia pero en los países A este tipo de cosas sí son relevantes, son factores que pueden limitar que siga mejorando la calificación”, dijo en conferencia de prensa Mauro Leos, analista soberano de Moody’s para México.

Desde febrero de 2014, México tiene una calificación A3 en la escala de Moody’s, que lo hizo debutar en el grupo de los países con la más alta calidad crediticia. Aunque la firma señala que la perspectiva es estable, el gobierno federal enfrenta retos para mantenerse entre los países más atractivos para los inversionistas.

“Será difícil ver una revisión al alza en 2015 o 2016. Se vive un momento complicado, la aprobación de las reformas fue crucial para el aumento de la calificación, pero los efectos positivos en la economía y el crecimiento no se verán en el corto plazo, será más bien a finales del sexenio”, dijo el analista.

Entre los factores de riesgo para la calificación figuran una tendencia de crecimiento bajo de largo plazo que haga cuestionar el impacto positivo de las reformas estructurales y un eventual deterioro de la situación fiscal, pues el gobierno goza de una alta credibilidad y tiene un compromiso de trayectoria descendente en el déficit, que, de no materializarse, figuraría como un factor negativo para la calificación.

En cuanto a los riesgos para la economía, Mauro Leos considera que lo peor del choque en finanzas públicas por el precio del petróleo ya pasó, sin embargo, advierte que seguirá la presión en cuanto a ingresos.

“Es poco probable que los precios vuelvan a niveles de 40 o 50 dólares, más bien es probable ver un rango de entre 60 y 70 dólares, eso implica un ajuste y creemos que el gobierno ha reaccionado de manera adecuada”.

 

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