Para muchXs, los problemas no pasarán de un poco de tristeza y stress; sin embargo -si las cosas se salen de control- las consecuencias pueden ser muy graves y perjudiciales, no solo para lXs afectadXs sino para su entorno y personas cercanas. Violencia, agresiones, trastornos digestivos, presión alta, infartos, insomnio, obesidad y hasta suicidios podrían presentarse o agudizarse durante o después de la etapa de aislamiento. 

Las técnicas de resiliencia se utilizan para que las personas puedan tolerar, resistir, adaptarse y/o superar situaciones traumáticas, trágicas, accidentales e inesperadas; existen métodos que se aplican en ejecutivos, militares, tripulaciones de barcos y aviones, personal de emergencia, médicos y las empresas como un método de reconstrucción emocional, mental y espiritual para fortalecer la capacidad para superar la adversidad, reponerse de una pérdida y responder efectivamente en momentos críticos. 

Sin embargo, en tu vida cotidiana puedes aplicar un poco de estas técnicas en forma básica y sin complejidades: 

Templanza emocional. La soledad, el ocio y el aburrimiento nos ponen en contacto con nuestras propias voces internas; con los ecos de las experiencias positivas y negativas; repasamos los recuerdos y las expectativas; volvemos a sentir las risas y las lágrimas; nos remuerde la conciencia y nos muerden las ansias. 

Lo que hay que evitar es no clavarse muy profundamente ni en las unas ni en las otras. Lo que la resiliencia te dice es que solo existe un tiempo: el presente, aquí y ahora. 

Resígnate a que Nada ni Nadie pueden cambiar el pasado. Supera las cosas, las personas y las cargas; abandona, concluye, sana, olvida, cambia, muévete, perdona, recicla; rompe las ataduras de las dependencias emocionales y físicas; destierra el cansancio, el hartazgo y el conformismo; renuncia a lo que no te sirve, entierra el dolor y cicatriza las heridas.

Atesora, agradece, canta lo que has vivido; los lugares que visitaste; las personas que pasaron por tu vida; celebra tus logros, éxitos y victorias y decídete a empujar el mundo para que ruede de nuevo. 

Mira al tiempo como experiencia y lecciones; si algo debes valorar -en medio de esta pandemia- es que solo tienes una vida y que no puede ser cíclica; sino que debes convertirla -de ti y solo de ti depende- en una espiral ascendente y progresiva.  

Tu futuro comienza hoy, deja ya de perder el tiempo; enfócate en preparar tu regreso en modo triunfante, construye una mejor versión de ti mismo. Usa el encierro para superarte; aprende idiomas, haz algo útil en casa, mejora, ordena tus cosas, limpia tu ropa, levántate más temprano, medita, fortalécete, muévete, baja de peso, cambia hábitos, manda a checar su mail tantas y tantas porquerías que acumulaste; depura tu lista de quien sigues y quien te sigue; lo bueno del encierro es que te muestra lo valioso que eres y los amigXs que son verdaderXs. 

La Revolución Interna. Todos los días haz una rutina de cambio y control interno, dale a tu espíritu el alimento de la fortaleza, grítale a la vida que nadie ha visto todavía lo mejor de ti y que hoy es una nueva oportunidad para demostrarlo. Que esta etapa sirva para saber de que estas hechX. 

Exorcízate y saca al demonio RudX, resistente, incasable, tenaz e invencible que llevas dentro. La lucha que sigue es la más grande de tu vida; prepárate, responde cada golpe; aguanta, resiste, recuperarte, estabilizarte y volver a crecer, no vas a renunciar a eso y la pelea que darás será rabiosa y encendida, en efecto, a muerte. 

Imagínate en la oscuridad absoluta, encadenadX, derrotadX, adoloridX, sedientX, débil, hambientX y deprimidX; de rodillas. Aún si ese fuera tu último momento, resígnate y convéncete; levanta la mirada; no renuncies; saca la energía de muy dentro, siente como resurge tu valor, coraje y determinación, libérate y levántate de nuevo convéncete y grita muy fuerte que no será así como te vayas sino peleando, de pie, no pidas por clemencia. 

Nada será igual después de la pandemia, la energía debe estar concentrada en cómo enfrentar el momento, sin excusas, ni pretextos, No necesitas líderes o héroes inventados; la primera línea de batalla eres tú, no seas valemadrista, ayuda a otros, cuídate o por lo menos respeta las reglas sanitarias.

Revaloración. La pandemia también es un tiempo para reflexionar sobre el valor real, la amistad, el amor, el respeto y la solidaridad. Para el reencuentro con uno mismo y con el entorno cercano. En todas las crisis se requieren las virtudes del optimismo objetivo y el pesimismo preventivo.

Solamente en presencia de una amenaza inexplicable, diminuta, invisible cuando la muerte se vuelve cercana, sentimos esa necesidad de hacer un alto. Un dolor interno, ardor, escozor, la comezón del remordimiento. 

La muerte nos pone enfrente del arrepentimiento por acción, palabra y omisión y ante lo que dejamos de hacer decir y pensar; bien que la pandemia te recuerde entonces que este es un momento para actuar, decidir, cambiar, hacer, reconstruirnos, entendernos, comunicarnos de verdad a profundidad.

Revitaliza, alimenta y enciende el motor interno que tu vida rutinaria mantenía sometido. Libera el tremendo potencial de tu cerebro, tu cuerpo y tus emociones, vas a necesitar de todo eso muy pronto, la ola devastadora de la pandemia no trae buenas cosas, no tiembles, no le temas, prepárate para pelear. 

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