Son tiempos difíciles. Estamos ante un evento nunca antes visto. Sí, tenemos miedo, incertidumbre y ansiedad por lo que pueda pasar. Sin embargo, si aislamos todos estos sentimientos y los analizamos desde una perspectiva lejana nos daremos cuenta que somos capaces de superar esta crisis. 

Es difícil verlo ahora, a punto de entrar a un túnel que parece no tener salida. 

Pero, imaginen que es como ser revolcados por una ola. Ahora el mar nos está succionando con toda su fuerza, pronto seremos revolcados y golpeados contra la arena, perderemos la noción de arriba y abajo. Son 60 segundos de pánico. Con suerte y esfuerzo lograremos salir. Probablemente nos toque una segunda ola, igual o más fuerte, pero el mar finalmente nos escupirá.  Durante 5 minutos, estaremos tirados en la arena, del lado del sol, la luz y el aire pensando en lo que pudo haber pasado, en lo afortunados que somos por seguir vivos y disfrutando de una paz inmensa. 

Así luce esta crisis para mí. En lugar de segundos, serán días. Sesenta días o más de revolcadas. Los 5 minutos de reflexión, se traducirán en trimestres de recomposición económica.

El COVID-19 ya ha empezado a romper cadenas productivas, no existe una sola de ellas en la que no participe “la fábrica del mundo”: China. A esto sumemos el confinamiento obligatorio que han instaurado varios países, que implica una reducción en el consumo. Menos consumo, menos ingresos, menos producción resultan en menos requerimiento de personal y un alto índice de desempleo. 

Analistas de EE.UU. esperan llegar a un 20% de desempleo, una métrica nunca antes vista que podría ser el catalizador de un círculo vicioso perpetuo: personas desempleadas, menor consumo, y volvemos a empezar. 

En el pasado, medidas gubernamentales como la reducción de impuestos, créditos a empresarios o reducción de tasas para promover el consumo resultaron exitosas. La gran diferencia es que, no sabemos cuándo o si vendrá una segunda o tercera ola. ¿Habrá suficiente tiempo para tomar aire antes de ser revolcados? Sin el timing correcto, estas medidas podrían ser como abrir la boca debajo del agua. 

Sé que eventualmente saldremos, no me queda duda. Lo que haremos después depende de nosotros y las decisiones que tomemos ahora. Para los micro, pequeños y medianos empresarios, mis consejos son los siguientes: 

Ten un plan de continuidad para tu operación.

Implementa trabajo remoto si tienes empresas de servicios.

Elabora productos core y básicos con CERO personalización.

Reduce gastos fijos a su mínima expresión.

Piensa en un plan apocalíptico donde tengas reducción de ingresos hasta del 20% por 6 meses. Ajusta tus gastos a esta realidad de ingresos. Va a ser doloroso, no hay de otra.

Elimina gastos variables.

Pospón el pago de bonos, comisiones e inventarios futuros.

Acumula caja suficiente para cubrir costos fijos que no se pueden eliminar.

Piensa en esos 6 meses con menores ingresos, los gastos que no puedan ser reducidos en esa magnitud deberás cubrirlos con el fondo acumulado en efectivo.

Revisa métricas diarias para determinar cuándo parar ciertas acciones.

Marketing y ventas deberá ser lo primero, reduce head count y negocia con proveedores para posponer el pago de sus servicios. 

Mantente al tanto de apoyos gubernamentales y solicítalos.

Establece un plan de acción para determinar claramente cuando empiece a mejorar la economía.

Con este plan determina cuándo incrementar la inversión para ofertar tu producto o servicio y reiniciar el ciclo. 

En nuestras manos está prepararnos, tomar mucho aire, juntar fuerzas en brazos y piernas, empujar muy duro y salir del agua cuantas veces sea necesario. Cuando el set de olas termine, podremos llegar a la orilla, restablecer el círculo económico y respirar en paz.

 

Contacto:

Twitter: @ResuelveTuDeuda

Facebook: Resuelve tu Deuda

Página web: Resuelve tu deuda

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Colosio y la fractura de la élite priista
Por

La muerte del candidato presidencial del PRI significó rupturas y cambios en las propias relaciones del poder.