Pensar en creatividad muchas veces nos lleva a pensar en innovación. Sin embargo, ser creativo es solo un primer paso en el proceso de innovar, algo así como el equipo indispensable que necesitas antes de empezar un partido de tennis.

 

 

Si a veces te preguntas cuan creativo eres, tu respuesta debiera ser humilde.  En caso de no ser creativo, que bueno que seas realista. Tu situación puede mejorar. Y en caso de que si ser creativo, no está de más poner en práctica algunos ejercicios que te ayudarán a mantenerte en la cancha de juego.

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Pensar en creatividad muchas veces nos lleva a pensar en innovación. Sin embargo, ser creativo es solo un primer paso en el proceso de innovar, algo así como el equipo indispensable que necesitas antes de empezar un partido de tennis. A la par de la creatividad, necesitas que el entorno para el partido sea el correcto y que la cancha de juego esté en buenas condiciones.  Sin embargo, muchas veces estos dos últimos factores dependen de terceros y tenemos poca injerencia en ellos.  Así que lo que nos queda es centrarnos en nuestras capacidades, en llegar bien entrenados, en conocer las fortalezas y debilidades propias y de nuestro contrincante y en jugar el mejor partido posible.

Por ello, probablemente estas ideas para ser más creativos, pueden resultarte útiles como primer paso del proceso de innovación:

Leer/conocer sobre el tema

Es importante darse a la tarea de saber que está pasando allá afuera, qué tópicos se están discutiendo en torno al argumento de interés y buscar ser conocedores del tema.  Todo lo que se aprenda en el camino, se verá reflejado al momento de ponerlo en práctica.

Saber observar

Hay que estar conscientes que al igual que oír no es escuchar, ver no es observar.  Hay que darse a la tarea de tomar en cuenta los detalles, las pequeñas cosas que hacen la diferencia y asegurarnos de documentarlos mentalmente (si es que tenemos buena memoria) o sino en fotos, notas, esquemas, etc.

No juzgar

Hay que aprender a absorber las cosas sin filtrarlas por nuestro juicio personal. Hay que hacer de la observación un mero proceso descriptivo, evitando pensar a este punto en potenciales implicaciones.

Visualizar

La práctica hace al maestro en cuanto se trata de  imaginar cómo se vería un producto o cómo sería un determinado servicio. La constante exposición a artículos, blogs, ferias, newletters y demás puntos de contacto con el tema innovación, aportarán mucho valor al momento de visualizar.

Buscar experiencias variadas

Estar expuestos a experiencias de todo tipo (sociales, deportivas, culturales, académicas, profesionales, familiares, etc.) nos dará una perspectiva muy diferente y única al momento de iniciar con un proceso creativo.

Desconectarse por un rato

Hay que buscar momentos que rompan y que no tengan nada que ver con el proceso creativo y de ideación ya que despejarnos por un rato traerá resultados inesperados y muy útiles.

Redefinir el problema

Hay que ser cuidadosos de no encasillarnos en el problema planteado en un inicio y redefinirlo conforme avance el proceso creativo.  Es probable que nos demos cuenta que lo que pensábamos resolver, no es el verdadero problema, y debamos redirigir nuestros esfuerzos.

Evitar siempre divergir

Todo proceso creativo debe conformarse de una fase de divergencia y otra de convergencia y es importante que llegue el momento en que no generemos más ideas y nos enfoquemos en seleccionar, evaluar y refinar las que ya tenemos.

¿Y tú estás entrenado para ganar el partido?

 

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