Hacienda plantea un escenario con crecimiento de entre 3.2 y 4.2% para 2015, y entre 3.3 y 4.3% para 2016, previsión que (otra vez) podría ser demasiado optimista; incluso, los especialistas advierten que existe la posibilidad de ver un nuevo recorte al gasto.

 

Por Viridiana Mendoza e Israel Pantaleón 

 

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Si México creciera por debajo de lo planteado en las estimaciones, el país acumularía un tercer año sin cumplir las expectativas de crecimiento económico planteadas por el gobierno. No sólo eso: en 2016 los ingresos del gobierno podrían no corresponder a la previsión, lo que generaría un tercer recorte al gasto público, advierten especialistas consultados por Forbes México.

“El gobierno confía en que habrá más empleo, más confianza en los inversionistas, mejores salarios y mejores perspectivas de inversión productiva; es un escenario que está dejando de lado algunos riesgos clave”, dice Carlos Brown, asesor y consultor económico independiente.

Los Pre-Criterios 2015, entregados este martes por la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados, establecen un escenario en que el crecimiento se ubicaría en un rango de entre 3.2 y 4.2% para 2015 y entre 3.3 y 4.3% para 2016, una previsión difícil de cumplir ante cuatro grandes retos.

 

1. La inminente subida de tasas de interés de la Fed y sus efectos

La Reserva Federal ha dejado claro que 2015 será el año de retirar los estímulos monetarios. Para evitar un impacto fuerte en el mercado de capitales, el Banco de México deberá endurecer su política monetaria en un movimiento anticipado a la Fed.

“La inversión estará a la expectativa de este movimiento, que tendrá un efecto en el crédito. Éste es uno de los factores que posiblemente no se estén considerando en el escenario”, advierte Carlos Brown.

 

2. El impacto del recorte presupuestal

Sumar el recorte al gasto público anunciado en enero (124,300 mdp) con el establecido en los Pre-Criterios (una reducción de 135,000 mdp en el presupuesto para 2016), da como resultado más de un cuarto de billón de pesos que se dejará de inyectar a la economía.

“El gasto nunca ha sido uno de los motores importantes para el crecimiento económico, por lo que no necesariamente un recorte significa menos o más crecimiento; es muy bueno tomar eso en cuenta”, dice el economista Jonathan Heat.

Por un lado es cierto que el aumento en el gasto no ha mostrado un catalizador positivo en la economía, pero Carlos Brown señala que también debe considerarse que, al ser Pemex y CFE empresas clave en el desarrollo, el recorte en el gasto sí puede tener consecuencias (negativas) en el desarrollo de la economía.

Brown no es el único que lo ve así. Tras el primer recorte, la consultoría Moody’s Analitycs redujo su perspectiva de crecimiento para México en 2015 de 3 a 2.5%, y Alfredo Coutiño explica en ese momento que el impacto al PIB es proporcional al recorte de recursos, por lo que por cada punto de PIB que se deja de gastar hablamos de un punto que se deja de crecer.

 

3. El tipo de cambio no tiene efectos positivos

Se podría pensar que el tipo de cambio va a dar un impulso adicional a la economía por los flujos extra provenientes del turismo y las exportaciones, pero con un 74% de insumos provenientes del extranjero es muy probable que el efecto positivo del dólar caro se desvanezca.

“Por un lado tienes un mayor flujo turístico que probablemente sí llegará, aunque el turismo no es una industria crucial para el crecimiento. Por otro lado, los exportadores sí vendarán con un tipo de cambio favorable, pero al comprar las materias primas necesarias para seguir produciendo, el efecto positivo puede convertirse, incluso, en una pérdida”, dice Brown.

De acuerdo con Banco Base, el tipo de cambio alto ejerce otro efecto nocivo en las firmas de manufactura, pues los proyectos de inversión suelen detenerse en tanto más se acentúa la volatilidad. Gabriela Siller, directora de Análisis de la institución, prevé que la volatilidad cambiaria aumentará una vez que la Fed inicie el alza de tasas, un movimiento que se espera en junio.

 

4. Petróleo, la clave para un tercer recorte

Si los precios del petróleo se hubieran mantenido en un promedio de 90 dólares por barril, la historia (probablemente) se habría escrito diametralmente diferente; sin embargo, hoy el mayor riesgo es que el precio del crudo mantenga una tendencia a la baja.

“Muchas cosas pueden pasar. Definitivamente existe la posibilidad de un nuevo recorte. Esto va a depender de los precios del petróleo. Todavía es posible (lograr las estimaciones de Hacienda). La gran mayoría de la gente piensa que este año vamos a crecer alrededor de 3%. La Secretaría de Hacienda está en el punto medio de su rango de crecimiento de 3.7%. Obviamente está muy por arriba de lo que esperan los analistas”, considera Jonathan Heat.

Hacienda estima que los precios del crudo oscilarán entre 50 y 55 dólares por barril; sin embargo, en lo que va de 2015 la mezcla mexicana ha reportado un precio máximo de 50.57 dólares por barril y un mínimo de 37.36 dólares, un nivel por debajo del rango esperado.

“Si consideramos que 55 dólares está muy por debajo de los 90 dólares que se consideraban apenas el año pasado, tenemos una necesidad de ajuste muy fuerte, que podría no ser paliada con los recortes que ya se anunciaron”, advierte Carlos Brown.

 

¿Qué se puede hacer para evitar un tercer recorte?

Existen tres factores que pueden evitar un tercer recorte; sin embargo, no todos ofrecen margen de maniobra en el escenario actual.

  1. Impuestos: Ante una baja en ingresos, el gobierno puede apelar a subir impuestos, aunque ha pactado con los empresarios que eso no sucederá. “Podemos ver un endurecimiento de la labor fiscalizadora, que el gobierno sea más activo en el combate a la informalidad, por ejemplo”, señala Carlos Brown.
  2. Petróleo: Pese a que se busca reducir la dependencia petrolera, los ingresos del gobierno dependen aún en un tercio de la explotación del crudo, y hasta el momento no hay una señal clara de que el precio vaya a recuperarse.
  3. Deuda: Tomar más deuda puede ser una manera de evitar un recorte en el gasto público; sin embargo, en un año electoral, plantear más déficit implica un costo político considerable. “Las elecciones sí tendrán influencia en el proceder del gobierno. De ahí que los pronósticos de crecimiento luzcan más favorables, pero tomar más deuda tiene efectos políticos y es probable que busquen evitar ese escenario”, señala Brown.

 

En opinión de Jonathan Heat, aunque el panorama es distinto para Hacienda que para los economistas, es pronto para que el gobierno realice un recorte considerable de las expectativas, sobre todo porque falta por considerar el impacto positivo que podría tener el presupuesto base cero.

“Considero que es prematuro por parte del gobierno recortar de una forma muy drástica. El problema es que el gobierno tiene ahorita muy acotados sus ingresos. Entonces sería muy positivo para el país recortar los impuestos para tratar de estimular el crecimiento económico, pero la federación quiere financiar una gran cantidad de programas sociales, como Prospera. Por lo que tendría que recortar programas sociales para poder apuntar el crecimiento económico. Si este ejercicio del presupuesto base cero lo realiza muy bien (Hacienda), y realmente lo lleva a cabo, habrá un beneficio enorme”, señala.

 

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