Un estudio de Credit Suisse asegura que las grasas saturadas no representan un riesgo para el corazón y no  son la principal causa de obesidad. Los ensayos clínicos muestran que una dieta baja en carbohidratos es mucho más eficaz en la reducción del nivel de grasas saturadas en la sangre que una dieta baja en grasa. 

 

En el cuidado de la alimentación, las grasas siempre han sido vistas como algo nocivo, pero según el estudio de Credit Suisse, Grasas: un nuevo paradigma para la salud, las grasas saturadas no han generado la obesidad. El documento explica que el consumo moderado de grasas saturadas como la mantequilla, aceite de palma o la manteca de cerdo, no supone ningún riesgo para la salud y en especial para el corazón.

El estudio de Credit Suisse señala que en los niveles actuales de consumo, lo más probable es que los culpables del creciente nivel de obesidad de la población mundial sean los carbohidratos. Un segundo factor potencial son los aceites vegetales extraídos por solvente como la canola, el aceite de maíz, aceite de soya, aceite de maravilla o aceite de semilla de algodón.

Incluso, el estudio afirma que consumir alimentos ricos en colesterol, tampoco tiene ningún efecto negativo en la salud en general ni en el riesgo de enfermedades cardiovasculares (ECV) en particular.

Los ensayos clínicos muestran que una dieta baja en carbohidratos es mucho más eficaz en la reducción del nivel de grasas saturadas en la sangre que una dieta baja en grasa.

El consumo de grasas ha aumentado a nivel mundial durante los últimos cincuenta años de un 19.5% de la ingesta total de energía en 1961 a un 26% en 2011.

 

Transgénicos

Desde 1933 las investigaciones han demostrado que las grasas transgénicas sí tienen efectos negativos para la salud.

“El consumo per cápita de ácidos grasos omega-6 se ha incrementado en un 89% en los últimos cincuenta años, impulsado por una mayor incorporación de aceites vegetales extraídos por solvente y grasas trans por parte de la industria alimentaria. Los estudios muestran que el omega-6 podría aumentar los eventos cardiovasculares y muertes. Nuestro propio análisis, llevado a cabo en un grupo de 22 países europeos, muestra que en realidad, hay una correlación positiva entre el aumento de la ingesta de ácidos grasos omega-6 y el nivel de muertes por ECV. Por lo tanto, se necesita más investigación sobre el tema antes de alguien pueda evaluar el impacto total de un alto nivel de ingesta de ácidos grasos omega-6 en la salud”, señala el estudio de Credit Suisse.

La conclusión del documento arroja que las grasas naturales no procesadas son saludables y claves para la evolución de una sociedad que se centra en el desarrollo de individuos saludables y no sólo en el tratamiento de aquéllos que están enfermos. Los alimentos naturales ricos en grasas mono-insaturadas y saturadas son una de las fuentes preferidas de energía de las que dispone nuestro cuerpo para su uso y almacenamiento.

Según el estudio, para 2030 se espera que el consumo de grasas aumente del 26% actual a un 31%. Esto implica que el consumo per cápita de grasas crecerá en un 1.3% anual durante los próximos quince años.

 

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