Sabemos que el rechazo de una universidad puede deprimirte, pero no es el fin del mundo. En primer lugar, no estás solo.

Este año, sólo 9% de los aspirantes a un lugar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron aceptados.  De los 178,960 concursantes, la institución que rige Enrique Graue Wiechers sólo aceptó a 16,958.

Pero no pierdas el ánimo: existen otras opciones antes de que te rindas y esperes el siguiente periodo de exámenes de admisión (o renuncies al sueño universitario).

Si el desembolso de dinero es un problema para tus finanzas, existen alternativas que puedes tomar para no tener que esperar un año para volver a presentar el examen de admisión. Algunas implican un compromiso durante toda la carrera, otras uno que incluso trasciende el día de tu graduación, prolongándose durante los primeros años de tu vida laboral, dice la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

“Nunca está de más tener un plan B en caso de no alcanzar lugar en la universidad donde quieres estudiar, especialmente cuando esta primera opción implica una universidad pública, en la que el costo de tus estudios es sensiblemente menor al de una privada”, señala la Comisión.

Un sueño llamado beca

Las becas son la primera opción que vendrá a tu cabeza. Aunque figura como la opción más atractiva, también es de mayor solicitud. Por tal razón te conviene elegir con mucho cuidado qué beca elegirás. Condusef enlista las principales:

  • Por mérito: aunque en nuestro país el aprovechamiento académico (expresado en el promedio global, por ejemplo) suele ser el mérito más común para obtener una beca, también existen otros, como los méritos artísticos o deportivos. Esta clase de apoyos son ofrecidos por las mismas universidades que buscan atraer talentos de todo tipo a sus aulas.
  • Situación económica: este orden de apoyos están dirigidos a estudiantes que, debido a su situación económica, se ven imposibilitados para estudiar en una institución privada. La solicitud de esta clase de becas suele incluir un estudio socioeconómico,  amén de entrevistas y requisitos, como un desempeño académico sobresaliente. Estas aportaciones no sólo están enfocadas en atender a personas con recursos limitados, sinobecas estudiantiles2 a quienes por alguna situación ‒por ejemplo, estudiar en otro estado‒ no pueden pagar holgadamente las colegiaturas.
  • Programa: las becas que se entregan en este rubro generalmente provienen de instituciones de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, o incluso empresas. Se trata de apoyos económicos dirigidos a poblaciones en específico, como mujeres, madres solteras, jóvenes indígenas, líderes comunitarios, habitantes de alguna demarcación en específico, hijos de profesores, etcétera.
  • Proyecto: para los casos de licenciatura son poco comunes. No obstante, a nivel de prácticas profesionales y posgrado existe una mayor oferta. Consisten en la participación de algún proyecto de investigación o programa en el que se realiza algún trabajo a cambio de la beca (como si fuera una especie de retribución). En algunos casos es una especie de beca “complementaria” para gastos de manutención.

“Si piensas que esta opción es la más adecuada, comienza informándote de todas las becas a las que puedas aspirar. Empieza por las que te ofrece la institución donde deseas ingresar, pero ve más allá. Explora la oferta que tienen los órganos de gobierno federal y local, así como empresas, fundaciones u organizaciones de la sociedad civil.”

 

Crédito, una segunda puerta

Este instrumento financiero conocido como préstamo universitario no será tu favorito. Un botón de muestra: solo el 10% de los profesionistas mexicanos usaron financiamiento para costear sus estudios, según un sondeo de OCC Educación. ¿La razón principal? Que los egresados no saben cómo funciona el crédito.

“A diferencia de estos apoyos económicos, donde se reciben los fondos ‘gratuitamente’, los créditos consisten en becas estudiantiles, en una especie de préstamo, donde bien se pueden pagar, o no, con intereses y, por lo general, al terminar los estudios. Es más, en algunos casos existe un ‘periodo de gracia’ para hacer más llevadero este pago.”

Confusef recuerda que existen tres grupos de instituciones que ofrecen financiamiento: un banco, una Sociedad Financiera de Objeto Limitado (Sofol) o una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple (Sofom).

“Estas instituciones suelen tener acuerdos específicos con las universidades, y en algunos casos sólo cubren determinadas carreras. Por ello conviene informarse sobre qué instituciones y planes ofrecen para la escuela y programa que deseas estudiar.”

“Estos créditos casi siempre contemplan la existencia de un coacreditado, también llamado obligado solidario. Se trata de una persona que responderá ante la institución en caso de haber un incumplimiento de pago. En algunas se permite que el estudiante ‒si es mayor de 18 años‒ sea el solicitante, y uno de sus padres, el coacreditado; en otras, el solicitante siempre debe ser uno de los padres y otra persona el obligado solidario.

“En la mayoría de los créditos se pide que el solicitante sea mayor de edad, no cuente con otros créditos de esta índole, ya esté admitido en la universidad y tenga un promedio mínimo fijado por la institución. Al coacreditado se le suele verificar ser familiar directo del alumno, no estar en el Buró de Crédito, ser menor de 70 años y tener ciertos ingresos mínimos comprobables.”

Los requisitos dependen de cada institución, por lo que la dependencia que preside Mario di Constanzo recomienda que te informes de manera directa.

Hay otros detalles que debes conocer para saber cuál crédito te conviene más. Estos son los principales que destaca la Comisión:

  • Esquema de pagos. Todo lo referente a los pagos que realizarás, su periodicidad (fija o variable), el monto, etcétera.
  • El tiempo que te tomará pagar el financiamiento y a partir de cuándo deberás hacerlo.
  • Periodo de gracia. Es un cálculo aproximado del tiempo que te tomará ingresar al mercado laboral para comenzar a hacer pagos mayores.
  • La cantidad de dinero que te prestará la institución, sólo que en vez de recibir dinero, al morir el coacreditado o el solicitante se liquida el resto del adeudo.
  • Pagos que debes realizar asociados al costo del crédito.
  • Tasa de interés. El costo del crédito expresado en porcentaje.
  • El Costo Anual Total (CAT), un indicador que resume la mayoría de los gastos a pagar por un crédito. Entre más alto, más caro te resultará.

Las universidades privadas también poseen esquemas de financiamiento, con dos modalidades principalmente. La primera es un crédito que ofrece la institución, en el que se necesitará de un coacreditado que asuma el compromiso de realizar el pago cuando el alumno concluya sus estudios.

La segunda modalidad consiste en una beca-crédito, en la que el pago de los estudios se realiza ‒una parte‒ mientras se estudia, otra se otorga a manera de beca y un tercer porcentaje cuando egresas, detalla Condusef.

“Cuando visites universidades para enterarte de los planes de estudios e instalaciones, pregunta por este tipo de créditos y compáralos con los que ofrecen las instituciones del apartado anterior para saber cuál te conviene más.”

Una opción adicional es que acudas a los programas del gobierno federal, a través del Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior que ofrece Nacional Financiera (Nafin), instituciones bancarias y algunas universidades privadas del país.

Este programa consiste en un crédito útil para que pagues desde la inscripción hasta las colegiaturas. Su monto máximo para estudios de licenciatura es de 215,000 pesos y para posgrado de 280,000 pesos. La tasa de interés depende de la institución financiera y el plazo máximo para pagar es de 15 años.

Si la universidad a la que aspiras parte de este programa, puedes realizar ahí mismo el trámite, en Nafin o en alguna institución financiera. Los requisitos son: nacionalidad mexicana, ser aceptado por la universidad, contar con un aval o coacreditado, promedio mínimo de 7.0 en la constancia de estudios del año anterior y no tener notas negativas en el Buró de Crédito.

“Una de las ventajas de este programa es que mientras realizas tus estudios únicamente pagas los intereses (a menos que el monto otorgado no cubra la totalidad de la colegiatura, en cuyo caso pagarás la diferencia). Al terminar la carrera gozarás de un tiempo de gracia de seis meses, tiempo durante el cual sólo pagarás los intereses. Al terminar dicho periodo comenzarás a pagar mensualidades fijas hasta cubrir el monto total del crédito”, dice Confusef.

Opciones bancarias

El sitio web Rankia aglutinó los principales préstamos educativos que ofrecen los bancos en México. Te los presentamos a detalle en qué consisten y cuáles son los requisitos a continuación:

Bancomer: universidad y maestría

  • No importa la edad
  • Cubre el costo de los estudios que pueden cursarse en las universidades afiliadas.
  • Entre 18 y 65 años
  • Ingresos mínimos comprobables de acuerdo con el esquema seleccionado
  • Carta de solicitud de Creditón Educativo emitida por la universidad donde se estudiará.
  • Identificación oficial vigente
  • Comprobante de ingresos
  • Comprobante de domicilio con antigüedad no mayor de dos años.
  • Acta de nacimiento del estudiante.
  • Acta de nacimiento del coacreditado
  • Correo electrónico
  • Universidades afiliadas: Tecnológico de Monterrey, Universidad de Monterrey, UNITEC y Universidad Regiomontana

Santander, beca financiera

  • Puede ser contratado por estudiantes y padres de familia
  • Escolaridad y edades de licenciatura: entre 18 y 26 años; posgrado, máximo 50 años
  • Monto hasta 280,000 y máximo 80% del costo total de los estudios
  • Con plazos de 10.5 años para licenciatura 8.5 años para posgrado
  • Es necesario contar con un seguro de vida, el cual puede ser contratado con Santander o con la aseguradora de su preferencia siempre y cuando cumpla con los requisitos establecidos
  • Tasa de 9.90%
  • Sin comisión por apertura ni por disposición

Crédito educativo Santander

  • Puede ser contratado por estudiantes y padres de familia
  • Escolaridad y edades de licenciatura: entre 18 y 26 años; posgrado: Máximo 50 años
  • Monto hasta 500,000 y máximo 60% del costo total de los estudios
  •  plazos de 10.5 años para licenciatura 8.5 años para posgrado*
  • Es necesario contar con un seguro de vida, el cual puede ser contratado con Santander o con la aseguradora de su preferencia siempre y cuando cumpla con los requisitos establecidos
  • Tasas de 15%, 17.5% y 20%
  • Sin comisión por apertura ni por disposición

HSBC, crédito educativo para universidad y maestría

  • Hasta 500,000 pesos.
  • Acude a la sucursal para tramitarlo.
  • Seleccionas el plazo que sea cómodo para ti; entre 6, 12, 18 o 36 meses o hasta en quincenas.
  • El pago no cambie y será siempre el mismo.
  • 0% comisión por apertura y sin anualidad
  • Identificación oficial (Credencial de Elector, Pasaporte vigente; formato FM2 o FM3 en caso de ser extranjero)
  • Solicitud de crédito completamente llena y firmada
  • Comprobante de domicilio: Recibo telefónico con antigüedad no mayor a dos periodos de facturación
  • Comprobante de ingresos: recibos de nómina, estados de cuenta o declaración de impuestos
  • Edad de 18 a 69 años 11 meses.
  • Antigüedad de un año en el domicilio actual, empleo actual
  • Buen historial crediticio

Seguros educativos

Esta opción es más para tus padres. Los seguros educativos se tratan de un sistema de ahorro,  a diferencia de los créditos, es decir, una deuda.  “Este producto financiero es ofrecido por la mayoría de las casas aseguradoras y funciona de manera similar que los fondos para el retiro”, afirma Condusef.

Cuando alcances tu edad universitaria, tus padres tendrán un fondo económico para pagar tu carrera o la mayor parte.

Los plazos van de 15, 18 y 22 años. Los más accesibles son aquellos que están más alejados de la fecha de vencimiento. Es decir, a más tiempo de ahorro, menos desembolsarán tus padres.

Además, las aseguradoras regularmente vinculan esta opción con un seguro de vida e incapacidad para los padres, eximiendo del pago del seguro por muerte.

“Se puede considerar un apartado para el pago de materiales didácticos, muy útil en carreras como Diseño Gráfico o Gastronomía, en las que la cantidad de dinero que se gasta en los materiales es considerable.”

Si decides emprender y abandonar la carrera universitaria, la aseguradora te entregará el dinero.

Lo mismo ocurre si recibes una beca del 100% en la universidad o si cuesta menos de lo previsto en el cálculo del seguro, pero el monto del seguro puede equivaler al costo total de la carrera o a una parte de ella.

“Antes de darte por vencido y esperar un año más para volver a intentarlo, analiza todas tus opciones. Recuerda que la vida es impredecible y que nunca está de más tener un plan B”, recomienda la Comisión.

 

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