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Luego de trabajar como analista de riesgo para la banca durante 11 años, Víctor García Escartín dejó su empleo para estudiar un MBA en la Universidad St. Gallen, en Suiza. Año y medio después empezó a preparar su tesis, a la vez que colaboraba en SAB Miller, empresa que le puso un reto: lograr que la compañía obtuviera un flujo adicional de dinero sin tener que aumentar su deuda.

Fue así como García, analizando el tiempo que SAB Miller tardaba en pagar a sus proveedores, que era de más de 30 días y estaba en camino a incrementarse debido a una serie de metas en responsabilidad ambiental, social y de gobernanza, encontró una oportunidad de 1,200 millones de dólares (mdd) para la cervecera.

Así, propuso a la empresa crear una plataforma de crowdfunding (financiamiento colectivo) desde la cual pudiera pagar a los proveedores sus facturas en un tiempo menor al establecido, con la condición de que se adaptaran a las metas de responsabilidad de SAB Miller.

De vuelta en México

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La propuesta estaba en camino de ser aplicada, pero AB InBev anunció la adquisición de SAB Miller, por lo que la idea quedó detenida.

García no detuvo sus planes. Se propuso volver a México para, junto con un grupo de emprendedores, entre los que se encontraban Ingrid Alonso, Alberto Ratia y Sharon Quintos, crear la startup fintech FINV.

De esta manera, el crowdfunding FINV ha logrado apoyar, con ayuda de alrededor de 720 inversionistas que han aportado 220 millones de pesos (mdp), a más de 60 pequeñas y medianas empresas proveedoras de firmas como Sanofi, Grupo Modelo, ITESM, Schering-Plough, Nespresso, Smurfit Kappa y Clorox.

FINV cobra una comisión a la Pyme por acercarle el financiamiento inmediato, mientras que del inversionista se toma una parte pequeña del retorno que se le entrega. Y cuenta con un servicio de análisis de cadena de suministro para grandes empresas que le permite ver cuál es el estado que guarda su línea de proveedores.

Relanzar el anzuelo

Ahora, con la adhesión al equipo de Alfredo Montoya, ceo de Colaborativo Ventures, un fondo que invirtió 100,000 dólares en FINV, el objetivo es enganchar a proveedores de grandes empresas.

“Buscamos influir en la cadena de abastecimiento de las empresas, porque, si al proveedor principal se le paga en 90 días, a los que siguen se les paga mucho después. Además, tomentos en cuenta que existen intermediarios a los que nos gustaría ir eliminando para que el productor negocie directamente con el proveedor”, señala García.

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El plazo mortal de los 90 días

Para Santiago Zavala, fundador de Mexican.VC, es importante que existan soluciones de acceso a capital para las pequeñas y medianas empresas, especialmente en estos temas, ya que para ellas suele ser muy problemático mantener una relación saludable de proveeduría con las grandes compañías. “Lo que sucede en estos casos con las Pymes proveedoras es que se les aprieta tanto en cuestión de pagos que siempre están en busca de sobrevivir, porque la realidad es que no le pueden decir a sus empleados que, al igual que a ellos, les van a pagar en 90 días. Por eso, este tipo de soluciones son importantes”, expone.

 

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