En México la mayoría de la población está siendo discriminada por una o varias razones, porque son mujeres, o pertenecen a la comunidad LGBTI, o es adulto mayor, tiene alguna discapacidad, es indígena, niña o niño, explicó en el marco de la tercera edición de Empower LGBT, Alexandra Haas Paciuc, presidente de la Conapred.

En este evento, organizado por la Federación Mexicana de Empresarios LGBT, la funcionaria explicó que la discriminación es un tema estructural que influye directamente en el desarrollo económico del país. También, agregó, que de acuerdo con un estudio realizado por Manpower, la mayoría de los empleadores continúa expresando que tiene problemas para cubrir sus vacantes, lo que responde, dijo, a una falta de estrategias por parte del sector privado para reclutar y de “cómo hacerse del mejor talento sin pasar por prejuicios ni estereotipos”.

Haas hizo referencia a la Norma Mexicana de Igualdad Laboral y No Discriminación que tiene sus orígenes en 2009. Para la realización de esta Norma participaron, entre otras instituciones, la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Las empresas pueden apegarse a esta Norma a través de una certificación que otorgan algunos organismos. Scotiabank, Pepsico y Hoteles Marriot, por ejemplo, la tienen.

“Si sumamos personas con discapacidad, mujeres, adultos mayores, niños y niñas, homosexuales, indígenas… no son minorías, la mayoría de la población está siendo discriminada por una o varias razones, porque además, no sólo es LGBT, se es LGBT y se es mujer, o adulto mayor o niña o se tiene una discapacidad. Entonces se sufre una serie de discriminaciones”, dice la titular de la Conapred.

Haas recordó que hace algunos años, la Comisión Europea hizo una encuesta a 200 compañías en todo el continente, y encontraron que seis de cada 10 empresas ya tenían políticas de diversidad, lo que les había permitido incrementar la satisfacción de los clientes. El 58% consideraba que su política de diversidad motivaba a la planta laboral y aumentaba la productividad, y 69% afirmaban que tras implementar políticas de diversidad habían notado mejoras en su imagen corporativa.

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“La inclusión no es sólo un imperativo moral y legal, que sí lo es, porque está prohibido discriminar… Es también un imperativo social y económico, es un ganar ganar, no nos conviene discriminar. Necesitamos encontrar formas de generar oportunidades de inclusión”, dijo.

Para la funcionaria, cuando una empresa es incluyente se ganan diversas formas de pensamiento, lo que contribuye a motivar la innovación y la creatividad para resolver problemas y tomar mejores decisiones. Además, las empresas con mejores prácticas en este sentido, no enfocan sus recursos en buscar talento o proveedores que no sean LGBT, se ahorran gastos en procesos legales motivados por discriminación y generan un ambiente de trabajo más productivo.

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“La discriminación está prohibida por ley, pero en las empresas, a veces, también las transnacionales, muchas veces la discriminación pasa desapercibida porque es estructural. Por ejemplo, establecer que los currículums no tienen por qué tener edad, no tienen por qué tener zona postal, en otros países no son prácticas de las empresas, pero aquí sigue sucediendo, aquí te piden que pongas foto. La foto ¿qué te dice de las aptitudes de las personas? Nada, obviamente, ¿qué te dice la edad sobre las aptitudes? Nada, ¿qué te dice la dirección postal? Nada”, concluyó.

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Por su parte Linda Atach, directora de exposiciones temporales del Museo de Memoria y Tolerancia, explicó que en febrero próximo se inaugurará la exposición Universo Diverso, diversidad sexual e identidad de género, que tiene como objetivo generar consciencia, despertar empatía, cuestionar los estereotipos y ubicar a la diversidad sexual como parte de la diversidad humana. Esta exposición, explicó Atach, está dirigida a la parte de la población que es homofóbica, y que discrimina.

Linda Atach concluyó su participación citando a Nelson Mandela: “Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su contrario”.

 

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