Las leyes actuales han fracasado miserablemente en su intento por hacer que los bancos demasiado grandes para quebrar reduzcan su tamaño, ¿cuán grandes serán los rescates que se necesitarán en la próxima crisis?

 

Por Avik Roy*

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Es fácil olvidar, pero el Tea Party no surgió en respuesta a ObamaCare ni a la inmigración ilegal, sino a raíz de la crisis financiera de 2008. ¿Por qué es que la mayoría de los aliados republicanos del Tea Party ha guardado silencio sobre el tema de la reforma a Wall Street?

En 2009, el gobierno de Obama había considerado obligar a los bancos a ofrecer a los prestatarios términos más indulgentes que los acordados en un principio, como una manera de ayudar a los propietarios de viviendas hipotecadas. Rick Santelli de CNBC hizo la célebre pregunta: “¡Esto es Estados Unidos! ¿Cuántos de ustedes quieren para pagar la hipoteca de su vecino que tiene un baño extra y no puede pagar sus cuentas? Levanten la mano… Estamos pensando en abrir el Tea Party en Chicago… Voy a empezar a organizarlo.”

Los estadounidenses promedio de ambos partidos odiaban los rescates de Wall Street, resentían el hecho de ser forzados a pasar por una economía difícil, sin salida, mientras que los bancos con cientos de miles de millones de dólares en capital recibían alivio financiado por los contribuyentes.

Una idea comenzó a ganar terreno, alimentada por los medios liberales, las victorias demócratas y el silencio republicano: que los codiciosos banqueros republicanos aprovecharon un sistema financiero no regulado para causar la crisis financiera. Como resultado, los catalizadores principales de las crisis –los políticos de Washington– se libraron de la responsabilidad.

El ex congresista Barney Frank (Demócrata, Massachusetts) pronunció la célebre frase que quería “tirar los dados” a favor de estándares hipotecarios más flexibles. El representante Frank y el ex senador Chris Dodd (Demócrata, Connecticut) no sólo ayudaron a crear la burbuja de la vivienda, sino que también prestaron sus nombres a un proyecto de ley conocido oficialmente como la “Reforma Dodd-Frank a Wall Street y la Ley de Protección al Consumidor”.

Dodd-Frank no ha resuelto el problema de los bancos demasiado grandes para quebrar. Desde la crisis financiera, uno de cada cuatro bancos –casi 2,000 de ellos– ha cerrado sus puertas. Mientras tanto, los bancos que supuestamente eran demasiado grandes para quebrar en 2008 sólo se han hecho más grandes. Así que, ¿cuán grandes serán los rescates que se necesitarán en la próxima crisis?

Más allá, la Ley Dodd-Frank no abordó la causa inmediata de la crisis financiera: la burbuja inmobiliaria. De hecho, la Reserva Federal ha creado una nueva burbuja manteniendo los tipos de interés demasiado bajos durante demasiado tiempo. Fannie Mae y Freddie Mac han reducido sus exigencias de pago inicial a un mero 3%.

Una de las causas menos valoradas –e importantes– de la burbuja inmobiliaria fue un boom en refinanciamientos hipotecarios efectivo de salida. A medida que los precios subían, los individuos podían convertir el valor de sus casas en préstamo de efectivo, junto con bajos pagos de intereses libres de impuestos. Ese modelo infló la demanda de hipotecas e hizo más probable que los prestatarios aceptaron préstamos en ese mercado alcista.

Según un estudio de 2013 realizado por la Fed de Dallas, Texas evitó lo peor de la burbuja de la vivienda, ya que regula los refinanciamientos con salida de efectivo. Menos tejanos pidieron prestado durante el tope del mercado y menos se vieron asfixiados cuando estalló la burbuja. La proporción nacional de hipotecas en moratoria alcanzó 27% en Estados Unidos en 2011, en comparación con sólo 7% en Texas.

El buevo liderazgo puede abordar estas cuestiones. El ex gobernador de Texas, Rick Perry, ha propuesto incentivar a los bancos más grandes para que se dividan en entidades más pequeñas mediante la aplicación de los requisitos de capital más estrictos. Él eximiría de las regulaciones onerosas de Dodd-Frank a los bancos comunitarios, a los bancos que funcionen como asociaciones y a empresas de administración de activos.

Hasta el momento, nadie más en el campo republicano ha avanzado reformas específicas a Wall Street. Varios candidatos han expresado su deseo de revocar la ley Dodd-Frank, pero pocos han descrito cómo sustituirían esas políticas equivocadas que llevaron a la crisis financiera en primer lugar.

Sería muy bueno para ver a los republicanos compitiendo por la candidatura de 2016 participar en un debate robusto sobre la mejor manera de poner fin a la era de los rescates y el capitalismo de amigos. Si ese debate no ocurre, los republicanos sólo podrán culparse a sí mismos por los resultados.

 

*Nota: Soy asesor del ex gobernador de Texas, Rick Perry, pero las opiniones en este post son mías, y no corresponden necesariamente a las del gobernador Perry.

 

 

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