La Cumbre Global de Negocios Sociales resaltó la importancia de incluir en el mercado a los más pobres, que tengan una clara ventaja competitiva.

 

 

Por Lourdes Zamanillo Tamborrel

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La semana pasada, 750 personas de más de 50 países unieron fuerzas para promover soluciones sustentables a los problemas actuales. La Cumbre Global de Negocios Sociales (GSBS, por sus siglas en inglés) es el evento más importante a nivel mundial que aborda la innovación social en el sector empresarial. Este año, México tuvo el honor de ser la sede del encuentro.

Los negocios sociales cobran especial relevancia en un contexto marcado por la desigualdad y la globalización. “La globalización ha generado cambios eficientes, pero sólo para un sector social”, resaltó en el evento Ildefonso Guajardo, secretario de Economía de México.

Muhammad Yunus, creador de las microfinanzas y Premio Nobel de la Paz, explicó que las crisis que enfrentamos en la actualidad deben ser tomadas como una llamada de atención que, de ser ignorada, nos despertará violentamente. Si entendemos los problemas como áreas de oportunidad, el emprendimiento social cobrará una nueva relevancia.

El 60% de la población a nivel mundial vive con el 6% de los ingresos anuales. En Latinoamérica, la desigualdad, la corrupción y la obesidad marcan a la región. El 45% de la población mexicana vive en la pobreza. Sólo 13% de los mexicanos cuenta con una licenciatura –cuando un estudio reciente realizado por la Universidad Zeppelin revela que 95% de los emprendedores sociales cuenta con al menos una maestría.

La productividad y el acceso al mercado son el camino para combatir la pobreza. “Hay que empoderar tanto al consumidor como al productor”, asegura Moses Kizza Musaazi, emprendedor social.

En la cumbre, Yunus aseguró que 70% de las grandes empresas que dominarán el mercado en 2020 aún no se han creado, lo que representa una gran área de oportunidad para emprendedores sociales. El fundador del GSBS aseguró que los nuevos emprendedores deben presentar ideas de negocio que sean transparentes, sólidas, operacionales y replicables para conseguir el éxito.

Michael Vollman, director de Ashoka Globalizer, explicó que “si un emprendedor tiene clara su ventaja competitiva, no será opacado por grandes corporativos. Para escalar su impacto, éste debe tener un propósito claro y definido”.

Diversos expositores resaltaron la importancia de la colaboración intersectorial entre agentes gubernamentales, empresariales, académicos y de la sociedad civil.

“El gobierno debe acompañar, consolidar y coordinar proyectos de emprendimiento social”, afirmó Enrique Jacob Rocha, presidente del Inadem.

En opinión de los expertos, el futuro depara un trabajo menos competitivo y más colaborativo. “La confianza no puede ser negociada, debe ser construida”, aseguró el profesor Andreas Heinecke, emprendedor social Ashoka.

Al cierre del evento, Muhammad Yunus expresó que su meta es que el 1% de la economía mundial sea social para 2020. Para lograr ese objetivo emprenderá numerosas iniciativas a nivel mundial. Asimismo, el comité organizador anunció que el próximo GSBS se llevará a cabo en Berlín, Alemania.

Emprender no necesariamente implica inventar algo nuevo, sino adaptar lo existente a un contexto particular.

 

Lourdes Zamanillo Tamborrel es coordinadora de Comunicación de Ashoka.

 

 

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