Por Eduardo Massé*

Una constante que cuestiono siempre que empiezo a trabajar con una empresa u organización, no es de saber cuál es la misión, visión, objetivos o metas de la misma, sino de saber cuál es su propósito como empresa, para luego cuestionar si los miembros de la empresa también lo saben.

No es mi intención de restarle importancia al tradicional objetivo de toda empresa que es el de generar valor a través de la productividad, sino que en la época en la que vivimos, y bajo la constante creciente local y globalizada competencia, las empresas que no tengan claro que el propósito es más grande que el resultado, tienen sus días contados.

¿Y qué quiero decir con esto que el propósito es más grande que el resultado?

¿Acaso es una más de mis cursi cursilerías? O podría ser que quizás coincido con algunos de mis maestros y colegas como Tal Ben Shahar y Otto Scharmer, cuando categóricamente recalcan la necesidad de tener absolutamente claro, que en el juego de hoy en día no se trata de ganar, sino que consiste en permanecer. O, dicho de otra manera, para ganar necesitas permanecer.

Si exploramos un poco más allá y empezamos a contemplar el horizonte de la fuerza laboral y el grueso de su contingencia, vemos que en un mediano corto plazo estará conformada en un considerable porcentaje por los millennials.

Estás dos generaciones, entre otras cosas y afortunadamente para el futuro de nuestro planeta, son generaciones que reclaman líderes que beneficien a la sociedad en su conjunto. Según lo cita la encuesta generacional 2018, realizada por la consultora internacional Deloitte. Donde además dice que “Mientras que los millennials piensan que las empresas deberían tener más en cuenta los intereses de sus stakeholders en vez de centrarse, únicamente, en los resultados financieros, su experiencia es justamente la contraria. La mayoría de las organizaciones priorizan los beneficios sobre el compromiso con sus trabajadores, la sociedad y el medio ambiente, lo que está generando en esta joven generación una falta de lealtad hacia sus organizaciones.”

Pero el tema, como lo menciona la cita de Deloitte, no es únicamente la falta de lealtad de esta fuerza laboral, ya que ello es meramente el resultado que las empresas están teniendo por todavía no entender, que no podemos continuar en un ego sistema ignorando a los demás. En mi opinión, el tema es la falta de cultura del que la mayoría de las empresas carecen. Una y otra vez, como mentor y consultor, observo como una tras otra, las empresas están dejando pasar la oportunidad de convertirse en el vehículo de transformación que las generaciones y la humanidad en su conjunto necesitan para transformarse en el tipo de organizaciones que armonicen con el reclamo de los citados millenials.

Como padre y educador suelo preguntar:

¿Cómo estamos educando a nuestras jóvenes generaciones?, ¿Acaso, el enfoque sigue siendo el de promover la obtención de una carrera para asegurar tener trabajo y no quedarse fuera del sistema?

Donde la motivación es el miedo.

¿O es el de promover encontrar y procurar descubrir y buscar hacer aquello que nos apasiona, donde estemos alineados con nuestros innatos talentos?

Donde la motivación es el placer.

La más reciente encuesta de Gallup confirma que sólo el 13% de los empleados entre 142 países, se sienten comprometidos con su trabajo. Eso quiere decir que el 87%, ósea que solamente 1/8 de la fuerza laboral mundial, declara estar comprometida con su trabajo y con su empresa. Analizando un poco más esta encuesta, encuentro que de ese 87%; el 63% está cero comprometido y el 24% está activamente desmotivado.

Vivimos en un mundo donde las redes sociales provocan impactos y tendencias a favor o en contra. Donde en una cuestión de segundos, campañas e historias que tomaron años en gestarse, se pueden ver seriamente afectadas.  Entonces yo les pregunto:

¿Qué está ocurriendo con esa fuerza laboral y la capacidad de las empresas de retener el talento necesario para permanecer y ganar?

¿Qué es lo que viaja más rápido? ¿Las buenas o las malas noticias?

¿Sabes tú de lo que habla tu fuerza laboral cuando se refieren a la cultura de tu organización? Deseo de verdad que hablen bien, porque lo contrario puede desencadenar en perder potenciales talentos, clientes o cuentas. Y este tipo de amenazas no se solucionan con una encuesta, software o dinero. Este tipo de soluciones obedecen a la cultura que todos los días de forma proactiva o reactiva tu organización está promoviendo.

Como investigador, cuando reparo en analizar este tipo de información y estadística, me doy cuenta de la enorme oportunidad que tienen las empresas para no sólo lograr el objetivo de permanecer, sino también para provocar un impacto en la sociedad, y en el futuro del planeta.

Si ya contamos con esa fuerza laboral que conscientemente busca el cambio y desea una transformación. Resta entonces identificar las corrientes para alinear la intención y crear una fuerza sinérgica que nos encamine a provocar revertir lo que el 87% nos está manifestando.

A las empresas les toca entonces entender que el reto actual, más allá de ser una obligación impuesta, representa una enorme oportunidad que inicia teniendo claro que el propósito debe de ser más grande que el resultado.

*Fundador y CEO de BIT WORK ELITE

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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