El pasado fin de semana el artículo que más me indignó no tuvo que ver con el ganador del premio de La Academia para mejor película. La historia de desigualdad, cinismo y deterioro social más grande que vi y leí fue en un medio de Estados Unidos. La historia trata sobre la forma en la que aplicaciones de nuestro celular (no importa el sistema operativo) mandan información sensible de usuarios directamente a Facebook, sin que el usuario lo sepa o siquiera tenga una cuenta en esa deprimente red social.

La situación aquí sería algo como que una compañía te pone un sensor en los tenis para medir tu desempeño en un maratón. Luego te dicen que para poder ver tus resultados tienes que tener una cuenta registrada con ellos. Si no te registras, no puedes ni borrarla, pero ellos pueden utilizar tus datos para que te lleguen ofertas de electrolitos a tu casa.

“Requerimos que los desarrolladores de aplicaciones sean claros con sus usuarios sobre la información que comparten con nosotros” dijo una vocera de Facebook.  Por otra parte, el cofundador de una aplicación para meditar dijo que “Es claro que el modelo de negocio de Facebook es único, desafortunadamente, no fuimos tan diligentes como para alinear nuestro manejo de datos con sus políticas de privacidad, como debimos de haber hecho”. Lo que me queda claro es que la publicidad que tanto se habló de Apple en el CES, a principios de año, alrededor de “lo que pasa en tu iPhone se queda en tu iPhone” podría haber sido investigada un poco más por los mismos especialistas de Cupertino.

Una de las películas ganadoras de los premios de La Academia tenía que ver con la menstruación y la igualdad. En la India es impura una mujer en su periodo (period en inglés y por eso la alusión al punto en los discursos) y sin importar la pureza de la persona, Facebook también puede utilizar el ciclo del periodo menstrual para ofrecerte publicidad, como dejó claro el WSJ en su investigación. Otras aplicaciones con información sensible son datos de salud y deporte; de las pruebas las aplicaciones con datos financieros no arrojaron información “tan sensible”.

El punto de tensión se encuentra estresado por tres puntos, a mi parecer: usar datos de personas que no tienen cuenta de Facebook pero que por los datos del kit de desarrollo de software de Facebook va a servidores de Facebook y se liga al teléfono y no necesariamente al correo (ya luego si ligas tu número de WhatsApp, ¡oh magia!). Crecer el valor comercial de la compañía por mejorar la capacidad predictiva del consumo de los objetivos demográficos que tiene Facebook para los potenciales anunciantes, mejorando el costo por clic de un anuncio. Finalmente, FB incurre en no respetar o no informar con claridad sobre el uso de la información, echándole la culpa a sus “socios” que utilizan parte del software pre empaquetado en kits para medir, mejorar y producir aplicaciones útiles en menor tiempo sin ver bien la información que también compartirán con quien ahora les echa la bolita.

Ante las críticas respecto a la privacidad de los usuarios Mark dijo el año pasado que crearía un “borrado de historial” pero ese producto sigue en desarrollo, además ¿cómo borrar el historial si no tienes una cuenta de Facebook? Mientras tanto, algo que les puedo decir es que mientras el Journal hacía sus pruebas, la información que pudo sacar de los Kits de Software para desarrolladores (SDKs por sus siglas en inglés) fue de equipos con iOS y no de los equipos con Android.

En este momento lo importante es saber que no necesariamente los desarrolladores saben los permisos que le dieron al kit de desarrollo, Facebook dice que los desarrolladores son los que tienen que decir qué se utiliza, y mientras tanto cuando exista la opción de borrar lo que compartiste, tendrás que abrir una cuenta, aunque hoy, para protegerte, no la hayas abierto. Pero bueno, como todavía nadie ha ofrecido un kit de software para desarrolladores alrededor de un impuesto al uso de los datos personales, es claro que este tema no les genera interés ni al fisco, ni a los legisladores.

 

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