En 2015 hubo un motín en el penal de Topo Chico, en Nuevo León, se trata de una prisión controlada por los Zetas, donde convivían hombres, mujeres y 70 niños. Esa noche murió un niño de dos años debido a que no existía un protocolo de seguridad para los menores que viven en los penales.

Saskia Niño de Rivera es una emprendedora social que, a través de su labor en la organización civil Reinserta, promovió que cambiara la Ley de Ejecución Penal para proteger a los menores de seis años que viven con sus madres dentro de las prisiones.

“En diciembre pasado, me llamaron para ir en medio de la noche a mudar a las reclusas de Topo Chico, ellas tomaron a sus hijos,  llevaban todas sus posesiones en una bolsa de plástico transparente, todo lo que tenían, la leche, los pañales de sus hijos, todo cabía en una bolsa de plástico, había un silencio sepulcral, podrías haber escuchado si alguien dejaba caer un alfiler”, relata.

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La anécdota formó parte de su participación en el panel “Romper Barreras a través de los Estereotipos” organizado por DuPont. Durante la charla a Saskia Niño de Rivera, cuya labor implica trabajo directo con personas acusadas de crímenes como secuestro o asesinato, le preguntaron cómo hacía para que su trabajo no le afecte de manera personal.

“Yo creo que sí hay que tomarlo personal. Tengo una hija de un año, casi de la edad del niño que murió en Topo Chico, claro que me afecta. Cuando matan a una mujer, nos matan a todas; cuando violan a una, violan a todas, si una desaparece, desaparecemos todas, yo creo que sí hay que tomarlo personal y tomar acciones al respecto, es la única forma de lograr cambios”.

Para la emprendedora y activista, las mujeres siguen en una lucha por tener libertad de dedicarse a lo que quieran sin tener frenos, sin que el género defina las oportunidades.

“Es válido querer ser científica, querer ser luchadora social, ama de casa o ejecutiva, lo importante es que esa decisión sea personal, que no sea una cuestión de que un hombre o las circunstancias dictan lo que una mujer debe hacer”.

Educadas para ser perfectas, no para ser valientes

Graciela Rojas es fundadora del movimiento STEM y de Doctor Chiflado, un proyecto para promover la ciencia entre niños y niñas explica que uno de los estereotipos que hay que vencer es el hecho de que, de cierto modo, está ‘bien visto’ que si una niña es bonita sea mala en matemáticas.

“Nos educan para ser perfectas, no para ser valientes. Es alarmante que en América Latina exista la creencia de que porque una niña es bonita sea socialmente aceptable que sea mala en matemáticas. Se debe promover la ciencia por igual entre niños y niñas, hay una gran demanda de talento en áreas STEM”, afirma.

Para Claudia Jañez, presidenta de DuPont para México y Latinoamérica, es importante que las empresas trabajen en políticas que permitan combatir los estereotipos que impiden el desarrollo personal y profesional de las mujeres.

Miles se manifestarán en México y Sudamérica por los derechos de la mujer

 

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