Por Norbert Monfort*

Eastman Kodak Company, fundada en 1881, lanzó la Folding Pocket, la primera cámara de bolsillo con cartuchos de películas reemplazables, que introdujo al hombre común en el mundo de la fotografía. Blockbuster abrió su primera tienda en 1985, para alquilar videos originales en un local moderno y atractivo. Y en la década de 1990 Nokia democratizó el uso del teléfono móvil, bajó los precios y aumentó el número de usuarios que disponían de un equipo.

A ninguno le faltaba potencial, ni recursos, ni talento; gozaban de una gran popularidad entre los clientes y parecían organizaciones destinadas a conquistar el siglo xxi. Sin embargo, si tomamos la alegoría que Platón imaginó y explicó hace más de dos milenios, podríamos decir que quienes lideraban estas compañías quedaron prisioneros dentro de sus cavernas, no en el sentido “primitivo”, ya que las tres manejaban la vanguardia tecnológica del momento, sino en términos de “no salir para ver qué había afuera”.

La conocida alegoría del filósofo griego nos cuenta lo siguiente: los hombres que estaban en las cavernas tenían cadenas que les sujetaban el cuello y las piernas, y únicamente podían mirar hacia la pared del fondo, sin girar la cabeza… una hoguera que tenían allí reflejaba las sombras de todo tipo de objetos, y eso era lo único que veían estos prisioneros. Cuando uno de ellos se liberó, pudo salir afuera y se vio enceguecido por la maravillosa luz del sol: con entusiasmo, pero también con algo de miedo, quiso buscar al resto de los prisioneros, liberarlos y hacerlos salir de la luz tenue de la hoguera para admirar el poder de la luz solar. Mas no le hicieron caso… no le creyeron. Y prefirieron quedarse dentro.

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Kodak tenía estabilidad y proyección de crecimiento cuando creó la primera cámara digital, pero como tenía el monopolio de los rollos de película, estimó que no era prudente desarrollar comercialmente en ese momento este producto: LG, Sony, Samsung y Panasonic acabaron en menos de dos años su monopolio.

Blockbuster también tuvo la oportunidad de “salir a la luz” cuando una desconocida compañía llamada Netflix le ofreció en el 2000 unir esfuerzos para hacer crecer el formato streaming en las películas. Pero la propuesta fue rechazada, y en el 2013 tuvo que cerrar las últimas tiendas.

Nokia estaba muy cómoda en su “caverna” de teléfonos para ejecutivos, pero se negó a ver el mundo de afuera que apuntaba a los millennials y el desarrollo de smartphones. Para el 2009, Apple y Android la habían dejado fuera de toda competición.

¿Cuántas veces, como organizaciones, nos convencemos de que las sombras que vemos en nuestras cavernas son todo lo que hay? Nos acostumbramos a nuestro éxito y no nos preguntamos si afuera hay algo más que nos estemos perdiendo. Trabajar y perfeccionar el modelo que nos define está muy bien, pero es importante encontrar momentos para “salir” y explorar las oportunidades que están “bajo el sol”. Las dinámicas de este siglo no son estables, al contrario, son cambiantes e impredecibles.

Platón nos enseña que no sólo tendemos a quedarnos cómodamente en lo que conocemos, sino que desconfiamos de todo aquello “innovador” que nos proponen, porque supone un riesgo. ¡Y claro que hay un riesgo! El hombre que por primera vez vio la luz del sol sintió miedo también, porque estaba acostumbrado a las antiguas llamas de la hoguera, pero pudo ver que las posibilidades del mundo exterior eran mucho mayores que las que tenía antes.

¿Cuántas cavernas existen en nuestros entornos? ¿Cuántas cadenas nos atan el cuello y las piernas de tal modo que no podemos cambiar de posición? ¿Tenemos empatía, capacidad de escucha y liderazgo 360 grados para ampliar nuestra mirada?

Aunque por el momento nos puede ir muy bien, con mucho potencial y crecimiento estable, no nos confiemos mucho. Quizás hayamos logrado salir al mundo exterior y disfrutamos de un espléndido día de sol, pero quizás todo nuestro éxito está en una caverna, más oscura, y aunque no nos demos cuenta ahora, ya tiene fecha de caducidad.

*CEO de Monfort Ambient Management y profesor del ESADE.

 

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Twitter: @monfortnorbert

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