Cuando un niño compra un refresco está pagando impuestos aunque no lo sepa. Es difícil pero necesario hacer esta asociación, y aún más difícil explicarla a los niños.

 

Cuando mis dos hijos eran niños, viajamos a Estados Unidos para unas vacaciones. Al ser un viaje programado con meses de anticipación, ambos habían ahorrado sus domingos… también barrieron las hojas del jardín de casa de sus abuelos a cambio de un pequeño pago y hasta vendieron sus viejos juegos de Nintendo. Por fin, uno de ellos reunió los 100 dólares que costaba el recién liberado gadget de videojuegos que aún no llegaba a México: ¡felicidad total!

A nuestro regreso a México, como todos los mexicanos, tuvimos que pasar por una revisión aleatoria en la aduana… “¡Yo presiono el botón!”, dijo, emocionado, mi hijo Juan Carlos, y obtuvo la luz roja en el semáforo. El vista aduanal le dijo que ese aparato no podia entrar a México ya que debía pagar impuestos. En ese momento, Juan Carlos se convirtió en un desgarrador mar de lágrimas. Ése fue su primer contacto con la cruda realidad de los impuestos.

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En México, los esfuerzos por difundir una cultura fiscal desde la niñez son pocos. En los últimos años, entrevisté a todos los niños que conozco de primaria y secundaria, y todos coinciden en que no les hablan de impuestos en la escuela. Las clases de civismo y ciencias sociales deberían incluir este tema, ya que la policía, los bomberos, los edificios públicos y los sueldos de muchos de sus padres son pagados con el dinero que se genera por el cobro de impuestos.

Cuando un niño compra un refresco está pagando impuestos aunque no lo sepa. Cuando a un niño lo vacunan en una campaña de salud pública, el costo de la vacuna y parte del sueldo de la enfermera encargada de aplicarla, se pagaron con impuestos. Es difícil pero necesario hacer esta asociación, y más difícil aún explicarla a un niño.

 

Entonces, ¿para qué un niño debe saber de impuestos?

  1. Como un incentivo. Para que cuando sea mayor desee ingresar a la economía formal, que le permitirá generar más riqueza para él y para su país, contrario a permanecer en la economía informal.
  2. Para crear un hábito. Así como la iglesia promueve el pago del diezmo y los niños ponen monedas en la canastita desde chicos, igual se deben crear hábitos fiscales desde pequeños.
  3. Para ser un ejemplo. Los niños deben ver que sus papás pagan sus impuestos y cumplen con las normas de la autoridad fiscal.

 

El niño como fiscalizador

Para el SAT ya somos fiscalizadores. Así como nosotros recaudamos el IVA de otros y lo pasamos al gobierno, igualmente los niños pueden ser observadores de las acciones de éste.

¿Cómo puede un niño ser un fiscalizador? Observando el cumplimiento de estas sencillas actividades:

  1. Comprobando que se recoja la basura en su calle.
  2. Verificando que el alumbrado público sirva.
  3. Revisando que no haya fugas de agua.
  4. Conociendo al policía de su colonia.
  5. Reportando baches en la calle.

 

Los esfuerzos del SAT

La educación cívica, en materia de impuestos, se empezó a fomentar en 1997, cuando el Sistema de Administración Tributaria (SAT) publicó comics fiscales y una sección en el portal de internet dedicado a los niños. Se han impartido cursos de educación fiscal y se creó un modelo de educación de programa de civismo fiscal.

A partir de 2012, los gobiernos federal y estatales impulsaron el Programa Nacional de Cultura Contributiva, con el objetivo de coordinar acciones de cultura de pago de impuestos, que promueven sentido de pertenencia con el país, conciencia de derechos y responsabilidades, confianza en las instituciones públicas, así como el rechazo a la evasión, la corrupción y el contrabando.

 

El SAT y el sector privado

En 1998 se creó un programa piloto con el Departamento Empresarial Mexicano, AC (Desem), en el que se impartieron pláticas a 30,000 niños de quinto año y se hizo una propuesta televisiva para Red Edusat.

Los niños actualmente pueden ir a Kidzania en la Ciiudad de México y en Monterrey a jugar trabajando en el Ministerio Público o como agente aduanal, entre otras muchas labores. Tienen que pagar impuestos para recibir sus kidzos (la moneda de Kidzania).

 

Tips para que el niño entienda sobre impuestos:

  1. Involúcrate como papá o abuelo. Utiliza los momentos cotidianos para enseñar. Al pasar por la calle, si el camión se está llevando la basura es un buen momento para explicar que esta actividad se paga con los impuestos.
  2. Cochinito fiscal. Haz un pequeño fondo de ahorro familiar en donde todos los miembros de la casa aporten a los impuestos de la casa. Pon una meta a alcanzar: ir a tomar un helado con ese dinero o ir al cine.

Si todos como sociedad nos involucramos más activamente en los impuestos, seremos una sociedad más participativa en la generación de riqueza, en la aplicación de los recursos gubernamentales, en la exigencia de la transparencia y en la rendición de cuentas a nuestros servidores públicos. Por lo pronto, desde nuestra conmovedora experiencia en el aeropuerto, ya ningún miembro de la familia quiere ser el que presione el botón del semáforo aduanal, así que a poner en práctica estos consejos de educación fiscal.

 

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