La inteligencia emocional (EQ) ha sido la palabra de moda por años. Se dice que los líderes más exitosos tienen alta inteligencia emocional. Además, que aquellos con un EQ alto tienen más probabilidad de ser exitosos en sociedad. Aunque es cierto que el EQ determina el nivel de éxito, no es el único factor de éxito. Existen al menos cuatro verdades acerca del EQ que podrían hacer una diferencia en como manejamos nuestra vida y profesión.

  • El EQ no es el mejor determinante del éxito profesional

De acuerdo con Daniel Goleman, “No existe duda que el IQ es por mucho el mejor determinante del éxito profesional, en el sentido de predecir qué clase de trabajo eres capaz de mantener. Típicamente se necesita un IQ superior a 115 para ser capaz de manejar la complejidad cognitiva que enfrenta un contador, un médico o un alto ejecutivo. Sin embargo, he aquí la paradoja: una vez que estás en una posición de alto IQ, el intelecto pierde su poder para determinar quién emergerá como empleado productivo o como un líder efectivo. Es por ello que, el cómo te manejes a ti mismo y tus relaciones -en otras palabras, tu conjunto de habilidades de inteligencia emocional- importan más que tu IQ. En un conjunto de trabajos de alto IQ, habilidades como la disciplina, el manejo y la empatía marcan a aquellos que emergen como sobresalientes”. Lee el argumento completo que Goleman escribió para Time.

Habiendo dicho esto, en el principio de una carrera profesional, el IQ es un mejor determinante de éxito, pero una vez que has alcanzado una posición de liderazgo, ambos, el IQ y el EQ, juegan un papel de igual importancia. En una posición de alto liderazgo, el EQ juega un papel más importante que el IQ.

  • La inteligencia emocional es mucho más que ser empático o “bueno”

Existe una mala concepción general de que una persona con un alto EQ es empática, amable y políticamente correcta. Y aunque en cierta forma es verdad, un líder con inteligencia emocional muestra más que esas tres cualidades de la personalidad. Él o ella muestran un entendimiento profundo de su propia conciencia y la de los demás, siendo capaces de manejar las reacciones emocionales y mantener una fuerte relación con los demás. Por supuesto, la parte de “ser empático y bueno” es la más fácil de observar por los demás, por lo tanto, explica la mala concepción.

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  • El EQ es más importante que el IQ

La inteligencia emocional debe trabajar en conjunto con otras funciones mentales y cognitivas. En otras palabras, el EQ necesitará trabajar junto al IQ. Los estudios han demostrado que la inteligencia emocional no puede funcionar de manera aislada y que tiene una relación interdependiente con la inteligencia intelectual y otras inteligencias.

  • La inteligencia emocional puede ser aprendida y aumentar hasta cierto punto

De acuerdo con Tomas Chamorro-Premuzic, Profesor de Psicología de Negocios de la University College London, nuestro nivel de EQ es firme pero no rígido, lo que significa que puede ser mejorado hasta cierto punto mediante esfuerzo consiente. Las mejoras a largo plazo requerirán dedicación y entrenamiento significativo. Además, como cada individuo tiene el temperamento inherente diferente, la inteligencia emocional interna está limitada a la predisposición natural. Sin embargo, el EQ externo debe ser mejorado gradualmente, y la mayoría de las personas maduran gradualmente con la edad.

En conclusión, para que alguien sea exitoso, la inteligencia emocional debe trabajar en conjunto con la inteligencia intelectual y las otras inteligencias. Puede ser mejorada a través de diversos esfuerzos, pero existe cierta limitante debido a la predisposición natural y el temperamento inherente. Así que, cuando alguien dice que el EQ es el único determinante del éxito, está equivocado. Necesitamos diferentes tipos de inteligencias para funcionar. Sin Embargo, cuando has alcanzado una posición de liderazgo, la inteligencia emocional será valiosa para mantener una sólida relación con los otros y para la administración de sí mismo.

 

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