No es que Cuba pueda captar a todos los paseantes que hoy optan por Cancún, pero con que la isla duplique su oferta pondría en aprietos al principal destino turístico mexicano.

 

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, así como la paulatina apertura económica que se está dando entre ambos países, son un hito histórico. Bastante se ha dicho ya de este suceso que cierra uno de los pocos resabios de la Guerra Fría, y que sin duda beneficiará a los más de 11 millones de habitantes de la isla. Sin embargo cabe preguntarnos qué efectos tendrá esto para México, sobre todo en un ramo como el turístico.

El viernes 16 de enero entró en vigor una serie de medidas que permiten a los estadounidenses viajar a Cuba sin necesidad de un permiso especial, aunque cabe aclarar que esa concesión no aplica para los viajes de turismo, ya que el bloqueo, que inició en 1961 por decreto presidencial, fue elevado a ley en 1996 por los legisladores Jesse Helms y Dan Burton. Por lo tanto, sólo el Congreso de EU puede levantar las sanciones impuestas a la isla, mismas que no han impedido del todo la existencia de empresas extranjeras en Cuba.

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Dicho bloqueo tampoco ha impedido que los ingleses y los argentinos sean los principales visitantes turísticos de la isla, que hoy día cuenta con una infraestructura para recibir a 3 millones de turistas cada año. Una cifra pequeña si la comparamos con los casi 11 millones de visitantes extranjeros que acuden a conocer el estado de Quintana Roo; eso, sin contar el aumento del turismo nacional a este destino enclavado en el mar Caribe, que tan sólo en 2014 aumentó a 5 millones el número de turistas mexicanos, quienes, al igual que los extranjeros, han ido abandonando destinos como Acapulco a raíz de la ola de violencia.

A mediados del año pasado, senadores del PAN informaron que México había pasado del lugar 10 al 15 entre los países más visitados del planeta debido al clima de violencia que se vive en el territorio nacional. Es común, además, que entre las advertencias de viaje de diversos países, como Estados Unidos, se señale algunas regiones de nuestro país como destino de riesgo.

Visto como destino turístico de playa, Cancún no es más bello que cualquier otro punto del Caribe. Desde Cuba hasta Venezuela podemos ver el mismo tipo de playas: agua cristalina, tibia, poco profunda y con alta salinidad; además, a lo largo de Centroamérica se extiende una impresionante barrera de coral, que en algunos puntos está mejor conservada que en el tramo mexicano, por lo que es ideal para los amantes del buceo, sobre todo para los principiantes o aquellos que buscan una sola aventura bajo el mar.

La desventaja de muchos de estos países es la escasa infraestructura turística, como podría ser el caso de la isla de San Pedro, en Belice, que durante los ochenta se convirtió en el principal destino caribeño de los estadounidenses y a cuyas noches tropicales Madonna le dedicara su canción “La isla bonita”. Sin embargo, su capacidad hotelera es reducida y no cuenta con aeropuerto internacional.

Otra desventaja de Centro y Sudamérica frente a Cancún es la distancia, aunque Cuba queda más cerca de Estados Unidos.

El proceso será lento, como comenté al principio. Primero se debe abolir la ley Helms-Burton y sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo; algo que tarde o temprano sucederá. Hoy día, para EU es necesario sacarse esa piedra en el zapato que siempre ha representado Cuba. El crecimiento de China como potencia y la beligerancia de Rusia no le permiten darse el lujo de tener a 90 millas un potencial aliado de sus posibles enemigos.

Por su parte, el régimen cubano de los Castro se caracteriza por su pragmatismo. Si se alió con Rusia fue por necesidad y por necesidad se alió con Venezuela. Hoy la apertura económica y el cambio de modelo pasan por hacer las paces. Todo es cuestión de tiempo.

Un punto a favor de México es el elemento cultural. Las zonas arqueológicas y la oferta que hay, no sólo en el estado de Quintana Roo, sino también en Yucatán, seguirán atrayendo turistas de diferentes latitudes. Pero para aquellos que disfrutan sólo las playas o para el turismo de fin de cursos conocido como springbreak, Cuba podría construirse como una opción en los próximos 10 años, mientras que en ese mismo lapso los cárteles de México podrían expandir su reinado de violencia. Y no es que Cuba pueda captar a todo el turismo que hoy opta por Cancún, pero con que la isla duplique su oferta pondría en aprietos al principal destino turístico mexicano, a cuyo aeropuerto llegan cada año 2 millones y medio de estadounidenses.

 

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