En la historia de la gastronomía mexicana, el noreste -esa zona de clima extremo, carácter y solidez que comprende Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y en su momento buena parte del sureste de Texas- ha incorporado con maestría tres elementos clave que han sido el eje de lo que hoy es aún su personalidad y génesis vanguardista, pero también su más refinada y sofisticada evolución. Así, carne, sal y fuego hans sido la base con la que una de las cocinas de mayor personalidad han deleitado a los paladares más exigentes y puesto sobre la mesa las variantes más exquisitas. Cuerno es quizás su más digno exponente en la Ciudad de México.  

Con una historia de este gramaje detrás y la inspiración constante por hacer de la cocina mexicana una expresión más fiel de la grandeza humana es que Cuerno a la Ciudad México, encarando el protagonismo de restaurante-bar regiomontano sólido, con especialidad en la alta cocina de asador y parrilla norestense, el cual ha venido a remocionar el panorama culinario de Polanco, como uno de los máximos punteros de la vanguardia comidista nacional. 

Ubicado en una de las esquinas más icónicas de Polanco, entre Aristóteles y Masaryk, desde la entrada, Cuerno deslumbra e impacta a los sentidos, a través de su grandeza y modernidad provenientes del corazón y talento de expertos culinarios, en donde sobriedad, madurez y sofisticación edifican una de las propuestas más sólidas del fine-dining de México actualmente. 

Si uno es de los que piensa que abundancia es placer, dulzura y grandeza exponencial, pero también momentos de felicidad en compañía con seres entrañables, tendrá en Cuerno una de las satisfacciones más equilibradas, en donde la sutileza va creciendo de forma plena hasta llegar a la culminación de una experiencia sin igual. Disfrutar de su completa y genuina oferta mixológica en su terraza es tan sólo una muestra de ello. Invitándonos a que la creatividad y el poderío de su barra hablen por sí mismas en nuestro gusto: ginebras, cítricos, frutos del bosque, tequilas, flores o mezcal son tan sólo algunos de los ingredientes que articulan la química única y maravillosa de su bar. 

Al interior de su menú, puntual y conciso, amplio en su esencia y contundente en su narrativa, podemos dar cuenta de una cocina norestense que camina a paso firme sobre la línea transversal del futuro, mostrando una visión clara del sabor norteño contemporáneo, que a su vez es el sinónimo de la confianza en sí mismo. 

Los ejemplos son ganchos certeros: desde el protagonismo clásico de los cortes reimaginados, pasando por un estupendo pulpo o salmón al grill, unos tacos de fideos con camarón que han resultado sorpresivos y espectaculares en su sucinta sencillez, hasta llegar a unas tostadas de aguachile Ensenada, tuétanos asados con escamoles o unos tacos Richi, o bien algunos de sus protagonistas más sustanciosos: block de filete, la hamburguesa Prime o el suculento filete en su jugo. 

En Cuerno, el gran y dulce final no podría ser de otro modo sino explosivo en su discreción y equilibrio, sólido de un inicio mínimo y equilibrado en el minucioso hilvanado de su ingredientes aparentemente opuestos: pastel de nuez, peanut butter cake o el ya icónico cheesecake de macadamia. 

Con un sense trendy pero que propulsa la grandeza que sólo los clásicos auguran desde su llegada, Cuerno se pone al frente como uno de los protagonistas gastronómicos ineludibles del Polanco presente y futuro, en donde glamour y estilo forman parte de una misma esencia y máxima “cuernista”: saber dónde celebrar la vida

 

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