El objetivo del teambuilding es tender lazos de unión, no poner en evidencia a la gente de la oficina o que el esfuerzo termine en una tragedia.

 

 

El teambuilding es un esfuerzo por medio del cual la empresa analiza su propio proceso de trabajo en equipo a través una dinámica que crea un clima propicio para alentar la contribución de los integrantes de un grupo. Las energías se dirigen a resolver un problema en el que se acentúa la efectividad, la maximización de recursos, la coordinación y, desde luego, se aprovecha para tender lazos sociales que ayuden a conseguir resultados y a llegar a metas de forma armónica. Al menos eso es lo que debe ser.

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Por lo general, las dinámicas de teambuilding se llevan a cabo en escenarios totalmente distintos de los ambientes de trabajo y las actividades que se realizan son diferentes de las tareas diarias que se requieren en la empresa. Puede haber ejercicios sencillos para facilitar la integración del grupo hasta entrenamientos complejos que simulan el rescate de un avión o un día de naufragio. Ahí es donde tenemos que empezar a tener cuidado y calibrar bien la situación. El objetivo es tender lazos de unión, no poner en evidencia a la gente de la oficina o que el esfuerzo termine en una tragedia.

Por ello es prioritario analizar bien el tipo de dinámicas que se van a llevar a cabo y valorar si son adecuadas o no. La atención debe de estar puesta directamente en el personal que va a participar en el teambuilding. Por ejemplo, dentro de una misma oficina puede haber gente con una extraordinaria condición física y personas que en su vida hayan hecho ejercicio. También puede haber personas con buena figura y otras que estén pasadas de peso. ¿Por qué son importantes estas variables? Para asegurar que la experiencia sea fructífera y no una fuente de donde se alimenten los mejores chistes del año y el mejor abrevadero de burlas.

Hay incontables anécdotas y amargos comentarios en empresas de que hacer un teambuilding sería mejor que hacer una fiesta anual. Hay quienes se quejan de la idea, que les parece una pérdida de tiempo y una cantidad de dinero absurda tirada a la basura. Hay los que se muestran reticentes a creer que después de unas horas de juegos fuera de la oficina se adquieran conocimientos profundos o intuiciones milagrosas que les ayudaren a descubrir el hilo negro. O los que creen que siempre pasa lo mismo y piensan que las buenas intenciones se olvidan al día siguiente.

Hay que escuchar con atención a los que rezongan para darse cuenta de sus razones. Es imprescindible recordar que el teambuilding busca potenciar el trabajo en equipo y el desarrollo de estrategias y una de las bases del éxito es la inclusión de los miembros. Entender y empatizar son los pilares del éxito. Recuerdo las amargas quejas de un contador que se rehusaba a asistir a la actividad. Un hombre mayor, serio, con un equipo de gente joven que lo respetaba por su experiencia.

La dinámica era un día en el Gotcha, un juego en el que los participantes se dividen en equipos y deben eliminar al contrincante utilizando para ello marcadores con cápsulas de pintura propulsadas por CO2, las cuales deben impactar al competidor para así anularlo. Es una dinámica de conjunto al aire libre, típica de teambuilding, en la que se trabaja en equipo, se propicia una convivencia agradable, se desarrolla una sana competencia y para la que se necesita agilidad de pensamiento, buenas estrategias y, muy importante, en la que se hace ejercicio. Para muchos, esa descripción es la de una actividad divertida y llena de entretenimiento. No para el contador.

El hombre estaba seguro de que sería un pésimo jugador y tenía razón. Se veía a leguas que no tenía buena condición física. Usaba lentes muy gruesos, por lo que podríamos inferir que su vista no sería su principal herramienta y sospeché que su puntería sería no muy buena. No se veía como una persona ágil. Además era alérgico al piquete de mosquitos y no le gustaba asolearse. ¿De qué le serviría a la compañía hacerlo competir con gente más joven y hacerlo lucir débil y desorientado frente a sus jefes, colegas y subordinados?

En otra ocasión, una de las actividades del teambuilding era construir una cabaña con troncos. Para ello se necesitaba transportar los materiales pasando por un chapoteadero. Por lo tanto, los participantes debían quitarse los zapatos. La secretaria del director general, una mujer superelegante, tuvo que exponer su secreto mejor guardado: unos pies deformados por grandes juanetes. Eso, lejos de abonar al buen ambiente, la hizo sentir mal. Tal vez nadie se fijó en el detalle, pero para ella fue una calamidad.

Por ello, al planear un teambuilding es necesario tener cuidado y dar la información adecuada. Es preciso preguntar por los detalles de salud para no imponer actividades que terminen en accidentes o emergencias médicas. Es importante reforzar que la actividad tiene como objetivo crear un ambiente divertido de camaradería en la que directores y subalternos convivan en un entorno nuevo para conocer aspectos personales que jamás se notarían entre las paredes de una oficina.

Este tipo de escapadas sirven para acercarse a compañeros de trabajo que se conocen desde años pero con los que probablemente no ha habido la oportunidad de hablar. Todas estas experiencias pueden ser muy útiles si se combina cuidadosamente una actividad correcta y una actitud ligera de los participantes.

El teambuilding será un fracaso si los jefes no se bajan del pedestal y los trabajadores van predispuestos a que son los peores participantes. También lo será si la gente va a ostentar músculo y una actitud ofensiva. El chiste es participar y comprobar que todos son tan buenos o malos jugadores como cualquiera.

La actitud adecuada para un teambuilding es gozar y morirse de risa. Es presumir la capacidad de adaptación y de pasársela bien en un ambiente diverso del cotidiano. Estas dinámicas, al igual que una fiesta anual, son la oportunidad de mostrar fortalezas y de ser percibido con habilidades buenas para la empresa. Pero, cuidado, las cosas se pueden salir de control y dar resultados adversos. Por eso es necesario elegir las actividades de acuerdo con las características particulares de los participantes. Si los colaboradores de la empresa no gozan de una estupenda condición física, organizar pruebas de resistencia es una pésima idea. El meollo del asunto es prevenir situaciones incómodas que deriven en conflictos o que dañen las relaciones del equipo de trabajo.

En un teambuilding lo que se busca es motivar al personal, aumentar su rendimiento, descubrir capacidades ocultas y aprender formas efectivas de trabajar como miembros de un equipo orientado a resultados. Por ello debe ser una experiencia enriquecedora que deje impactos a largo plazo, y que éstos sean positivos.

 

 

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Blog: Las ventanas de Cecilia Durán Mena

 

 

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