Más allá de la incertidumbre, si pudiéramos poner distancia y observar sin presiones la coyuntura que vive México, quedaría muy claro que esta es una época invaluable para conseguir en el menor tiempo posible el cambio de cultura organizacional que exige la modernidad: un ambiente ágil, dominado por la tecnología, pero profundamente colaborativo y de empoderamiento para todos y cada uno de los integrantes de una empresa.

La exigencia no es nueva. Desde finales del siglo pasado se escucharon las primeras voces que llamaban al trabajo en equipo. La insistencia en asignar tareas que destacan las competencias individuales, entre otras razones y argumentos, explican que un porcentaje menor de empresas, de todos los formatos, aplicaran esa estrategia. Sin embargo, hoy en día el entorno cambió y la opción más saludable para el sector productivo es avanzar en una nueva cultura laboral que implica innovación y aprender a colaborar en función de objetivos comunes. Los avances en materia tecnológica y los cambios en la interacción dentro de los equipos nos obliga a ello si, en realidad, se pretende estar a la vanguardia y concretar negocios exitosos.

La nueva cultura organizacional es imprescindible para la adaptabilidad de las empresas en entornos complejos, como el que ya vivía el país a finales del 2016, pero que se exacerbó con el ciclo que inició el nuevo gobierno de Estados Unidos. Decir que ambas naciones están unidas por una relación compleja que impacta los sectores productivos no resulta una novedad, pero sí lo es cuando afiliamos la visión y entendemos que es precisamente en esta realidad cuando las empresas en México pueden beneficiarse al transformarse desde la base.

El camino puede parecer incierto, pero también está lleno de oportunidades, como la que significa el poder echar mano de una de las fortalezas proverbiales de la cultura mexicana: el ingenio, la creatividad de su gente, que se refleja en adaptabilidad, flexibilidad y una pronta respuesta a los desafíos. Mejor aún será que empresas y colaboradores más que reaccionar al momento, sean proactivos y actúen pensando en el largo plazo a partir de una estrategia basada en equipos integrados y orientados a objetivos comunes y claramente delimitados.

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Este punto es fundamental sobre todo cuando se tiene la oportunidad de colaborar con profesionales de la llamada generación Millennial -los nacidos entre 1982 y 1992- que, entre sus características más destacadas, tienen gran facilidad para proponer enfoques creativos basados en un ágil acceso a la información, que nutren las propuestas y el trabajo cotidiano, pero que también han sido un catalizador para que colaboradores de otros segmentos, como los Baby Boomers, opten por unirse al cambio de paradigmas.

Para los mandos medios y los directivos de las empresas el reto es aún mayor, porque no solo deben tener certeza de que la estrategia y las metas financieras se cumplen, sino que tendrán que mantenerse atentos a que el cambio de cultura se perfile hacia un aumento en la productividad y en la satisfacción de los trabajadores, quienes al sentirse contentos de su desempeño profesional tienden a ser más creativos y se convierten en agentes de cambio. La cultura laboral influye de manera determinante en la productividad, de tal suerte que en el mercado hay estudios que hablan de que siete de cada diez graduados prefieren un ambiente agradable de trabajo a un salario alto, aunque resulta evidente que lo idóneo es lograr ambas condiciones.

Y en todo este proceso que, en menor o mayor grado, ya debe estar dándose en las empresas mexicanas, será indispensable que el área de Recursos Humanos ocupe un rol fundamental que acompañe toda la estrategia con una comunicación precisa y con claridad en los mensajes. Solo así podrán desactivarse con oportunidad versiones, a veces sin fundamento, que pueden sabotear hasta los planes más brillantes. El desafío no es menor en este rubro. Si bien en el pasado los rumores o las medias verdades provenían de fuentes por lo general desconocidas, hoy en día también estamos viviendo un cambio de paradigma en este sentido y vemos que desde la propia presidencia de Estados Unidos se han activado mensajes carentes de base y que al parecer pretenden manipular. Evidentemente eso obliga a quienes toman decisiones, a los empresarios y sus equipos, a estar atentos y, con información precisa, desmontar planes que, en el mejor de los casos, solo pretenden causar confusión.

Innovar puede salvarte a ti y a tu empresa; recuerda que si tú no lo haces, alguien más lo hará por ti.

 

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