La cumbre de París marcará las políticas de los países en materia de reducción de emisiones, pero también el camino que habrán de seguir las compañías que apuesten por la sostenibilidad de su estrategia empresarial.

 

En la Cumbre del Clima de París, representantes de 195 países, además de la Unión Europea, tratan de alcanzar un acuerdo global para luchar contra el cambio climático.

Durante las dos semanas que durará el encuentro (del 30 de noviembre al 11 de diciembre) se abordará la consecución de un pacto para lograr que el calentamiento del planeta no supere los 2 grados a finales de siglo respecto a la temperatura registrada antes de la Revolución Industrial. Y las expectativas son altas, después de que en 2009 en la Cumbre de Copenhague no se lograra ningún acuerdo.

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Un pacto es ahora más necesario que nunca, ya que la temperatura ha aumentado en 1.02 grados desde la época preindustrial, se ha llegado a un récord histórico de concentración de CO2 en la atmósfera (400 partes por millón) y 2014 ha sido el año más cálido registrado en los últimos 135 años, cuando comenzaron los registros climáticos. La cumbre tiene la vista puesta tras el horizonte 2020, sustituyendo la segunda fase del Protocolo de Kioto, y con vocación de alcanzar un acuerdo que perdure hasta 2050.

Uno de los cambios más relevantes es incluir a todos los países, cubriendo así el 100% de los gases de efecto invernadero, a diferencia del protocolo actual, que sólo incluye un grupo de países que representan el 11% de las emisiones a nivel mundial. En París, los representantes políticos quieren también marcar el inicio del fin de los combustibles fósiles.

“Los coches son responsables del 12% de las emisiones de CO2 en Europa.” Para lograr todos estos objetivos, el rol del transporte será clave, ya que en 2050 se estima que existirán un total de 2,500 millones de vehículos en el planeta, superando los 1,000 millones que existen hoy en día. En Europa, los coches son responsables, actualmente, del 12% de las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, según datos de la Comisión Europea (CE). El impacto de estas emisiones es doble, tanto en materia de salud como económica: por un lado –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)–, hay 482,000 muertes prematuras por cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias y cardiovasculares en la Unión Europea; por otro, la congestión urbana cuesta cada año el 1% del PIB de la Unión Europea, afirma en un estudio la CE.

Otro de los factores a tener en cuenta es el precio del petróleo, que impacta en la factura energética del país ligada al consumo de carburante. Por estos motivos, el vehículo eléctrico no sólo forma parte de un modo de vida responsable con el medio ambiente, sino que también es una alternativa para afrontar el actual contexto económico. Esta vía de desarrollo debe sustituir a largo plazo y paulatinamente tanto a los vehículos convencionales como a los híbridos, ya que sólo el coche eléctrico tiene la capacidad de circular sin emitir ningún tipo de gas contaminante.

Asimismo, el 80% de los ciudadanos de nuestro país realizan un recorrido diario de media de unos 100 km, mayoritariamente en entornos urbanos y metropolitanos. De esta manera, la opción del vehículo eléctrico es la que ofrece una mejor propuesta de movilidad para estos ciudadanos debido a que su rango de autonomía es más que suficiente.

“La apuesta de empresas por incorporar flotas de vehículos eléctricos impulsa su reputación y estrategia en sostenibilidad.”

Con los modelos de cero emisiones, las compañías siguen avanzando en su plan de Responsabilidad Social Corporativa, con el que tienen por objetivo reducir las emisiones de CO2 y fomentar la sostenibilidad.

Además de los claros beneficios medioambientales de una conducción de cero emisiones, los modelos eléctricos contribuyen a que las compañías reduzcan de media en un 40 % los costes de mantenimiento de sus flotas respecto a los de un vehículo con motor de combustión convencional. El gasto en combustible, además, disminuye entre 3 y 4 veces, situándose el coste entre 1 y 2 euros por cada 100 kilómetros dependiendo de la tarifa eléctrica.

Los resultados de la Cumbre del Clima de París marcarán no sólo las políticas de los países en materia de reducción de emisiones, sino también el camino a seguir para las compañías que apuesten por la sostenibilidad en su estrategia empresarial, elemento indiscutible para su reputación en un contexto en el que la lucha contra el cambio climático es un imperativo ético.


Puedes descargar aquí el informe completo publicado en d+i Llorente & Cuenca, el cual fue desarrollado por Francesc Corberó, director de Comunicación de Nissan Iberia, y María Cura, socia y directora general en Llorente & Cuenca Barcelona.


 

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