Danica Patrick es la mayor esperanza de la Nascar para reencender sus motores. Su nivel de popularidad duplica la del piloto típico y puede compararse a Derek Jeter y Michael Phelps. Patrick obtuvo un esti­mado de 15 millones de dólares (mdd) en los últimos 12 meses en sueldo, premios, licencias y patrocinios.

 

Por Kurt Badenhausen

 

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Descalza en el interior de su bien equipado autobús, Danica Patrick luce sorprendentemente pequeña, pero sus manos son capaces de conducir un coche de 1,500 kilos a velocidades que alcanzan los 320 kilómetros por hora. Es un viernes en el Pocono Speedway de Pensil­vania, mejor conocido como el Triángulo Engañoso.

La Nascar arranca su propia versión de los playoffs este mes: Chase for the Sprint Cup (la Caza por la Copa Sprint). Patrick, de 31 años, no tiene ninguna victoria, pero en su primer año es ya una de las mayores estrellas de los deportes de motor. Fue además la atleta más buscada, hombre o mujer, en Yahoo en 2011. También ha visitado la Casa Blanca para platicar con el presidente Obama.

Patrick es sólo uno de los 43 pilotos que corren todos los domingos, pero sobre su esbelta espalda carga las esperanzas de otro repunte de la Nascar, tomando en cuenta que en 2012 la asistencia promedio por carrera fue de 98,000 aficionados (el máximo se registró en 2005, con 130,000 espectadores).

El público televisivo por carrera alcanzó los 8.5 millones en 2005, pero desde 2011 ha caído cada año hasta tocar los 5.8 millones (2012). Los ingresos de los dos principales operadores de las pistas de la Nascar que cotizan en bolsa, International Speedway Corp. y Speedway Motorsports, han caído 22% y 20%, respectivamente, desde 2008.

Los fans de Nascar son leales a sus pilotos favoritos y a los patrocinadores de esos coches. Las familias pasan largos fines de semana acampando cerca de las pistas mientras compran mercancía sobrevalua­da. Pero últimamente se han alejado de la liga; se quejan de que los conductores y los coches están hechos con el mismo molde y son indistinguibles.

 

La Danicamanía

Pero no Danica Patrick. Además de ser la primera mujer en correr tiempo completo en el circuito senior de Nascar en 36 años (Janet Guthrie, quien tampoco sumó victoria al­guna realizó 33 carreras en la década de 1970), es sumamente polarizante. “Ella es como los New York Yankees del mundo del automovilismo”, dice Zak Brown, fundador de la agencia de deportes de motor Just Marketing International.

Su Q score (un indicador de la popula­ridad de una marca) indica una conexión con los fans, de 22% frente a 14% del piloto promedio. Su puntuación negativa es de 19%, (contra 23% del año pasado), frente a 17% para el corredor típico.

Dejando de lado a los detractores, su nivel de popularidad duplica la del piloto típico y puede compararse a Derek Jeter y Michael Phelps. Patrick obtuvo un esti­mado de 15 millones de dólares (mdd) en los últimos 12 meses en sueldo, premios, licencias y patrocinios.

“Ella es el paquete completo”, dice Sha­ron Byers, directora de Marketing Deporti­vo de Coca-Cola. La refresquera es uno de los 15 patrocinadores de Patrick, incluyendo a Chevrolet, Nationwide Insurance y Tissot, la cartera de patrocinios más grande de este deporte, tanto en términos de dinero como de ofertas. Su socio más importante es GoDaddy, que puso a Patrick en el mapa con sus atrevidos comerciales del Super Bowl, y es el principal patrocinador de su coche pagando cerca de 20 mdd al año.

La Nascar sufrió la recesión más que cualquier otro deporte. Los fans evitaron tomar esas “vacaciones” de tres o cuatro días a la Nascar. Las empresas recortaron sus presupuestos de marketing, y menos patrocinadores quisieron asumir los gastos de 20 mdd, más gastos de activación, que implica el patrocinio de un auto durante una temporada completa.

Sin embargo, parece avecinarse una re­cuperación: la liga firmó una extensión de contrato de 10 años y 3,800 mdd con Fox; además de otro trato de 10 años y 4,400 mdd con NBC. Esos 8,200 mdd representan un salto de 37% sobre los acuerdos previos con Fox, espn y Turner.

A pesar de la caída en el rating televisivo, la Nascar aún se mantiene en el segundo lu­gar de audiencias, sólo por debajo de la NFL. Todo eso ocurre aun cuando Patrick pierde; pero si ella es capaz de repuntar y empezar a ganar, el rating se disparará hasta el cielo.

El efecto Danica quedó claro duran­te febrero, en el Daytona 500, donde se convirtió en la primera mujer en clasificar­se para la pole position en una carrera de la Copa Sprint, donde terminó en el octavo sitio (su mejor resultado del año). El rating de la carrera mejoró 24% frente a la edición de 2012, impulsado por la danicamanía y la introducción de los Gen 6 cars (la nueva generación de autos), que serán más pare­cidos a los autos de calle.

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Camino a ser estrella

La carrera deportiva de Patrick comenzó en Roscoe, Illinois, donde T.J., su padre, la inscribió a las carreras de karts. A sus 10 años, Danica fue un éxito automático. “No se trataba de ser la chica más rápida, sino de ser el piloto más rápido, y para mi padre se trataba de ser el piloto más rápido por mucho”.

El marketing en torno a Danica también comenzó temprano. Su padre imprimió tar­jetas y camisetas con su foto para promo­verla y sufragar algunos de los gastos de las carreras. T.J. llamaba a los periódicos cada semana para dar detalles sobre la actuación de su hija. La novedad de que una niña de 15 años corriera autos llamó la atención de ABC y MTV, que en 1997 le dedicaron tiempo en sus programaciones.

También atrajo la atención del heredero petrolero John Mecom Jr., quien la contra­tó para competir en el circuito de Formula Ford en el Reino Unido, la serie de entrada para la Formula Uno y la IndyCar. Danica pasó los tres años siguientes en Inglaterra, aprovechando el entrenamiento. Regre­só a Estados Unidos a finales de 2001 y consiguió un trabajo corriendo para lo que se convirtió en Rahal Letterman Racing, el equipo de IndyCar propiedad de la leyenda Bobby Rahal y David Letterman.

Rápidamente se convirtió en una estre­lla. Apareció en un video de Jay Z y participó como co-conductora invitada en The View. Su mercancía en la Indy 500 en 2005 ven­dió más que la de los otros 32 otros pilotos combinados. Cuando salió de IndyCar para siempre después de la temporada de 2011, el rating de las carreras en NBC se desplomó 27%. Patrick llegó a la Nascar en 2010, corriendo para el equipo nacional de Earnhardt, JR Motorsports.

Al igual que todos los novatos de la liga, Patrick enfrenta una dura batalla para tener éxito. Sus resultados en la pista han sido decepcionantes desde Daytona, pero el paso de la IndyCar a la Nascar normal­mente implica una curva de aprendizaje enorme.

Patrick tiene una ventaja como mujer en un deporte de hombres. Todos los autos de la Copa deben pesar más de 1,542 kilos, incluyendo al conductor. El peso de la pequeña Patrick permite a su equipo distri­buir mejor el peso para ayudar que el coche sea más rápido.

En el corto plazo, Patrick puede mante­ner su popularidad sin ganar, aunque no a será lo mismo en el largo plazo. Ella tie­ne las herramientas para tener éxito con un equipo bien financiado en Stewart-Haas. “Sólo me tomaron dos carreras para darme cuenta de que ha llegado para ser una gana­dora”, dice Tony Gibson, su mentor en las carreras.

 

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