Por César Martínez Aznárez

Daniel Hajj carga con una bendi­ción o con un estigma, según quiera mirarse. O quizá con ambos distintivos. Porta el gafete de CEO en la compañía privada más grande de México, el séptimo conglomerado de las telecomunicacio­nes globales y la pieza principal del imperio corporativo de Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México.

Es también uno de los directores generales cuya visibilidad queda relegada a la sombra del empresario controlador de la compañía. ¿Qué grado de libertad de decisión posee en esas condiciones? Y, si las cosas no marchan bien, ¿qué grado de responsabilidad le achacarán los accionistas?

Hajj Aboumrad ha estado al frente de América Móvil desde la fundación de ésta, en el año 2000, cuando fue escindida de Telmex.

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Casado con Vanessa Slim, Daniel es yerno de Slim Helú, un paren­tesco como para pensar que la confianza familiar ha pesado en su designación y permanencia. Sin em­bargo, con una compañía que vale cerca de 40,000 millones de dólares (mdd) no se juega; sus razones de otro tipo también tendrá Slim para otorgarle tamaña responsabilidad.

Aunque para muchos ob­servadores en América Móvil nada importante se ejecuta sin la venia del ingeniero (como se conoce a Slim), Hajj debe considerarse, al menos, corresponsable de los logros, y también de los fracasos.

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En 16 años de vida, la empresa transitó dos etapas claramente delimitadas: siete años iniciales de crecimiento en el rendimiento del capital, y los últimos nueve de declive, una tendencia inocultable.

La tasa de retorno del ca­pital invertido (Roic) empezó en 2000 con un 2.6%, y escaló año a año hasta llegar a 23.1% en 2007. Desde la crisis finan­ciera de 2008, descendió cada ejercicio hasta registrar 7.6% en los últimos 12 meses, ce­rrados en septiembre pasado.

En 2002, América Móvil se convirtió en la compañía más rentable, entre las 10 más grandes del mundo, de las teleco­municaciones. Excepto por 2010 (cuando fue apenas superada por China Mobil), mantuvo dicho cetro durante 12 años, pero debió resig­narlo en 2015 y 2016.

De 10 gigantes globales, en cinco la rentabilidad bajó en esta década, y América Móvil resintió la mayor caí­da: 9.9 puntos porcentuales, seguida de Telefónica, cuyo rendimiento de capital bajó en 6.3 puntos.

A pesar del declive, la rentabili­dad de Hajj es superior al sector de telecomunicaciones. En el trienio 2014-2016, su tasa Roic es de 10% (7.6% en los últimos 12 meses), mientras la del sector a escala glo­bal es de 4.4% (3.5% en los últimos 12 meses, promedio de 353 empre­sas), según cálculos elaborados con datos de S&P Capital IQ.

Y, a pesar de haber resignado el primer lugar del top ten, en los últimos dos años ocupa el nada despreciable tercer puesto, detrás de Verizon (EU) y KDDI (Japón). El problema no es el nivel de rentabilidad, todavía respetable, sino la tendencia, claramente a la baja.

 

Una fortaleza

La española Telefónica es el gran competidor del grupo mexicano en Latinoamérica y, por tanto, una referencia comparativa primordial.

Una virtud apreciada en toda empresa es la capacidad para gene­rar ingresos en proporción con los activos que posee. Cuanto mayor sea dicha relación (conocida como rotación de activos), mayor será la eficiencia en el aprovechamiento de esos activos para generar ventas.

América Móvil vende 7 dólares por cada 10 que posee en activos (es decir, una rotación de 0.7 veces); Te­lefónica, en tanto, vende sólo cuatro.

La telefónica mexicana es más eficiente en este terreno que la española; pero también lo es más que el top ten (promedio de 0.5, sólo superada por la japonesa KDDI, con 0.8), y que el promedio mundial del sector (también de 0.5), una fortaleza en la gestión de Hajj.

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Por ahora, manejable

La deuda de América Móvil era de 36,440 mdd al 30 de septiembre pasado y, por la depreciación del peso mexicano, en los últimos tres años ha infligido una dura pérdida cambiaría a los resultados financie­ros: el equivalente a unos 1,900 mdd en 2014; 4,600 md en 2015 y 1,200 mdd en nueve meses de 2016.

Sin embargo, el modo en que los analistas financieros ponderan el riesgo de la deuda es en proporción del efectivo que genera la actividad.

Evaluada con el indicador Deuda Financiera Total/ Ebitda, la deuda está en rangos manejables, pues su resultado es de 3.0, una razón con­siderada aceptable (el flujo de caja tardaría tres años en pagar la deuda).

Si bien el promedio mundial del sector es de 1.5, una relación mucho más sana, los expertos creen que las grandes empresas bursátiles soportan niveles de Deuda/Ebitda aun mayores a 3. El promedio del top ten es de 3.2, y en la brasileña OI, por ejemplo, es de 8.9, un caso mucho más comprometido.

 

Productividad vapuleada

AT&T, la empresa de telecomunica­ciones más grande del mundo por ingresos, es también una referencia clave para Hajj.

Está en probable reconfiguración hacia un conglomerado de medios y entretenimiento, a juzgar por la compra de DirecTV (2015) y el plan de fusionar a Time Warner, aunque la operación está amenazada por el presidente electo Trump, quien prometió impedirla. No obstante, aspira a competir en las telecomuni­caciones de México, donde posee el 9.1% de suscripciones móviles, por la compra de Iusacell y Nextel.

Con tres veces y medio más ingresos que América Móvil, AT&T cuenta, sin embargo, con menos lí­neas de servicio totales: 368 millones de la mexicana contra 218 millones de la estadounidense (considerando suscripciones de líneas móviles, fijas, internet y tv de paga).

Combinando ambos datos, en un indicador de productividad, los ingresos por unidad de servicio son muy bajos en América Móvil, de sólo 11 dólares al mes, mientras en AT&T son de 63 dólares. El promedio de nueve de las 10 gigantes con infor­mación disponible es de 42 dólares, y en seis de las mayores latinoameri­canas es de 16 dólares.

 

Capacidad a prueba

Factor ajeno al negocio, empero, la eficiencia administrativa también pesa al medir la rentabilidad. Por cada 100 dólares que venden, los comandados por el yerno de Slim usan 25 en los gastos de adminis­tración (promedio en los últimos tres años), una carga elevada en comparación, por ejemplo, con el segundo operador europeo, el bri­tánico Vodafone, que utiliza 20 (el promedio mundial es 18 y en el top ten es de 21).

En México, que volvió a ser el principal mercado del grupo (23% de los ingresos en 2015), Hajj tiene que lidiar ahora con las medidas impuestas en la Declaración de Pre­ponderancia hecha por las autorida­des en marzo de 2014.

Desde entonces, América Móvil ha perdido presencia en el mer­cado: en telefonía móvil bajó su participación de 71% a 66% y en telefonía fija de 68% a 60%.

El nuevo escenario en México, con menos ventajas (al menos, en teoría) por las medidas antimonopo­lio, pondrá a prueba la capacidad de Daniel Hajj para detener la caída de la rentabilidad.

 

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