No, no cualquiera puede ser emprendedor. Cuatro expertos coinciden en que el ecosistema de emprendimiento en el país ofrece retos que indican que no cualquier negocio tiene la oportunidad de consolidarse.

 

En una cosa hay que ser honestos: es muy difícil que un recién egresado logre un levantamiento de capital por varios millones con un plan de negocios que elaboró al salir de la universidad. Los emprendedores consolidados generalmente tienen una trayectoria que implica uno o varios empleos corporativos y experiencia internacional.

Lo anterior es una de las conclusiones de una reunión en la que cuatro emprendedores compartieron los retos del ecosistema emprendedor en el país.

En petit comité, Adolfo Babatz, creador del lector de tarjetas portátil Clip; Fede Casas, fundador de startups e inversionista; Marcus Dantus, CEO de Startup Mexico, y Catalina Demidchuk, de la plataforma Codeando México, debatieron sobre los retos que enfrentan los emprendedores mexicanos, en particular en su relación con el gobierno.

El acceso a recursos, promoción de la cultura de tolerancia al riesgo, programas de mentoria y capacitación en social media son las principales necesidades del ecosistema emprendedor.

El apoyo del gobierno resulta fundamental. “En Estados Unidos, en los últimos 30 años se ha invertido 0.2% del PIB en capital de riesgo; sin embargo, las empresas que se han fondeado con esos recursos representan 21% del PIB. Es una apuesta que debe elevarse en México”, afirma Adolfo Babatz.

Al respecto, Marcus Dantus explica que el gobierno mexicano ha puesto en marcha programas e incentivos que funcionan bien para algunas industrias, por lo que pensar en incentivos para robustecer la cultura de emprendimiento es un proyecto posible.

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“Tienes, por ejemplo, el incentivo fiscal que permite que las empresas colaboren al rodaje de películas con sumas que son deducibles de impuestos; gracias a ello hemos visto un florecimiento de la industria de cine mexicano. Es posible pensar en este tipo de incentivos que incluso apoyarían para que las grandes empresas colaboren en el desarrollo de una nueva generación de emprendimiento”, dice el mentor.

Por su parte, Federico (Fede) Casas señala que uno de los más grandes retos relacionados con el gobierno es la corrupción. “Yo puedo afirmar que incluso dentro del Inadem (Instituto Nacional del Emprendedor) hay corrupción para la asignación de recursos. La diferencia de México con los países que han logrado cambios importantes en materia de emprendimiento es que en países como Malasia, Singapur, Irlanda e Israel, el avance de los emprendedores ha ido acompañado con una disminución de la corrupción.”

 

The next big thing

Pero, no todo es cuestión del ambiente en que se desarrollan los emprendedores. Los expertos afirman que la percepción sobre el perfil de los nuevos empresarios también debe cambiar, pues para que México se consolide como una meca del emprendimiento es necesario un gran caso de éxito, una empresa que pueda cambiar el panorama de toda una industria y que represente una competencia seria contra una gran empresa consolidada.

“El emprendedor mexicano empieza un proyecto porque se le ocurrió una idea de negocio increíble en la regadera. La cuestión es que el emprendedor primero debe conocer el problema que va a atacar, luego debe pensar en el producto y los planes de crecimiento. Actualmente hacemos el proceso al revés”, dice Fede Casas.

Cuando se habla de emprendimiento es muy fácil pensar que iniciar un negocio es una tarea sencilla que se pone compleja conforme la empresa crece; sin embargo, es un proceso complejo desde el inicio, considera Marcus Dantus.

“No todos pueden ser emprendedores, eso es claro; es momento de asimilar que emprender es un camino que requiere disciplina y conocimiento. Si no se cuenta con una de esas características y no se tienen nociones de cómo capacitarse y conseguir fondos, difícilmente se verá un resultado positivo”, dice.

Así, los expertos consideran que el perfil del próximo gran emprendimiento en México será el de un emprendedor que provenga de una escuela privada que cuente con avales en materia de capacitación en administración de empresas, con estudios en el extranjero o un equipo multicultural.

“La educación en escuelas privadas muchas veces es señal de que el emprendedor proviene de familias a las que no les ha ido mal, que tienen recursos que pueden invertir y que si la empresa quiebra no representa una pérdida patrimonial, pero no sólo es cuestión de la universidad; la experiencia de vivir en otro país muchas veces permite que los emprendedores salgan de la burbuja en que viven y conozcan otras culturas, necesidades y formas de hacer las cosas”, dice Babatz.

Por otro lado, el perfil del nuevo emprendedor requiere pasión y experiencia.

“Es rarísimo encontrar un pitch de alguien que no venga de una escuela privada, pero eso no siempre es lo más importante. Para ser emprendedor debe gustarte lo que haces, pero no sólo eso: debes dominarlo, y eso muchas veces sólo te lo da la experiencia en las industrias en las que se quiere emprender. No es un camino que pueda tomarse a la ligera y no todos pueden lograrlo”, opina Dantus.

 

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