La postura que adoptan, las prendas que visten, los accesorios que eligen y hasta los gestos que los exhiben, cada aspecto de la forma de comunicar y comportarse de una figura política está en escrutinio.

Detrás de un candidato presidencial, un diputado o un funcionario cuya imagen está en constante exposición pública, hay una asesoría minuciosa de su lenguaje verbal y no verbal.

“Estamos en la época multimedia, estamos acostumbrados a tener en tiempo real, reacciones en vivo, a interpretar todo lo que los candidatos transmiten, entonces debes estar mucho más consciente de que cada error, cada estimulo que los candidatos puedan tener puede ser interpretado y sobre todo usado por sus opositores”, explicó en entrevista con Forbes Alfredo Paredes, experto en comunicación estratégica.

Previo a la interacción pública, un aspirante a un puesto de elección popular prepara sus estrategias de comunicación verbal y no verbal para generar un mensaje efectivo y, de acuerdo con Paredes, estos son los aspectos centrales:

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Comunicación verbal

El discurso de un candidato es el aspecto central de la comunicación verbal al momento de presentar una propuesta públicamente, pero no sólo se trata del conjunto de enunciados que expresa y su mensaje central, sino que éste se tiene que integrar con la expresión adecuada de la voz, articulación correcta, evitar equivocarse en la pronunciación de las palabras y acompañarlo de expresividad.

“En el discurso tienes que cuidar: lo que dices, cómo lo dices y lo que transmites”, detalló Paredes.

Comunicación no verbal

La comunicación no verbal da soporte a las palabras de una figura pública, pero tiene más componentes que la comunicación verbal.

El primero de ellos es la expresividad del discurso, “muchos políticos que leen lo que van a decir, pero además lo hacen mal y están leyendo cosas que no sienten y que no entienden”. En ese sentido un nivel óptimo en la oratoria de los candidatos es indispensable.

La expresividad del discurso se refuerza con los movimientos de las manos, la mirada y la postura de un candidato.

También es importante cuidar la expresión de la cara, es decir la gesticulación.

“Un gesto característico de Trump, por ejemplo, es levantar la barbilla y mirar de arriba hacia abajo, esa es una expresión de satisfacción y puede que no sea muy efectiva con la mayoría de las personas, pero con sus simpatizantes es muy efectiva”, explicó.

La proxémica, que se enfoca en la organización del espacio, es vital en un debate o cuando los candidatos se acercan a sus simpatizantes y la forma en que manejan distancias.

El vestuario, junto con el tipo de accesorios que utiliza una figura pública tienen que ser adecuados al clima y el tipo de lugar a los que visitan.

“No puedes ir a un barrio popular con un traje fino, vistiendo casi 250 mil dólares eso es un insulto. Entonces la apariencia tiene que ser cómoda porque vas a estar en campañas y tiene que ser versátil, un candidato tiene que tener un guardarropa en su camioneta. Siempre estar muy bien vestido, en el caso de las mujeres evitar los escotes, las prendas llamativas, exuberantes y demás”, apuntó el especialista.

La forma del cuerpo también es un aspecto no verbal que tanto medios de comunicación como los votantes observan de un candidato, quienes generalmente se someten a un proceso de acondicionamiento físico previo a las campañas electorales.

“Esto es necesario campaña porque vas a estar 20 horas trabajando en promedio, medio comiendo, medio durmiendo, entonces requieres un acondicionamiento físico y muchas veces ayuda para corregir las posturas y demás”, advirtió.

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