Por Ruth Mata

Haber sido director general del Infonavit por 12 años no le allanó del todo el camino del emprendimiento. Víctor Manuel Borrás Setién tuvo a su cargo este instituto durante la administración panista y durante su gestión, el Infonavit se convirtió en el organismo que otorgaba el 60% de los créditos hipotecarios en todo el país.

Su salida del Infonavit en 2012 le puso delante dos opciones: iniciar su vida por el camino del emprendimiento o continuar sien­do parte de la nómina de alguna institución pública o privada. Optó por lo primero.

“Toda esa inspiración venía de años atrás de estar trabajando en Endeavor como tutor para ayudar a emprendedores a que pudieran lanzar un nuevo negocio y me fue picando el gusanito de que muchos jóvenes estaban tratando de hacer cosas nuevas, de hacer cosas dife­rentes y quise cambiar mi rol de ser tutor de emprendedores a yo mismo ser un emprendedor”.

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Poco antes de acabar su ges­tión en el Infonavit encabezó el Foro Internacional de Vivienda Sustentable.

Uno de los conferencistas fue Muhammad Yunus, este empren­dedor social desarrolló el concepto de microcréditos y también el Banco Grameen. Borrás Setién se acercó a Yunus para conocer más sobre este concepto, y finalmente decidió que el tema del microcré­dito no era para él, pero sí lo sería el continuar otorgando créditos.

“Estuve platicando con él, le pregunté cómo estaba estructu­rado el tema de los microcréditos y en qué consistía. Me explicó y llegué a la conclusión de que era un sector ya muy competido y con competidores muy grandes”, dice en entrevista.

Así, en septiembre de 2013 na­ció Bien para Bien, una Sofom de­dicada al otorgamiento de crédito para las micro y pequeñas empre­sas a través de un bien inmueble como garantía.

“No es fácil analizar un crédito para la pyme y nos planteamos encontrar una manera de cómo sí prestar a los pequeños emprendedores. Ése fue el reto que nos planteamos en Bien para Bien y hemos innovado en varios aspectos, por ejemplo, tenemos un proceso muy automatizado, traba­jamos mucho en outsourcing y so­mos de las pocas instituciones que opera con garantía fiduciaria, nos basamos mucho en la garantía; y todos los años de experiencia que he tenido en el sector hipotecario pues lo he aplicado para el mejor conocimiento del cliente a través de sus garantías”.

 

El camino no es fácil

“Cuesta mucho trabajo cuando alguien está acostum­brado a puestos directivos muy altos, como en el Infonavit, arremangarse y ponerse a trabajar en cosas que… –como que yo no debería hacer esto–. Por ejemplo, no hubiera ido al SAT a hacer trámites de impuestos (a él le tocó esperar casi cinco horas para que lo aten­dieran en una oficina del SAT), nunca me había tocado que me rechazaran abrir una cuenta en un banco, que tuviera que andar haciendo circo, maroma y teatro para que me abrieran una cuenta. En fin, todo ese tipo de cosas que parece que no las ves siendo la cabeza de una gran empresa… Te das cuenta cómo este tipo de cosas son las que a veces impiden que los em­prendedores puedan abrir rápidamente y son motivo de que truenen proyectos importantes por razones muy absurdas, por llamar­las de alguna manera”, dice el exdirector general del Infonavit.

Para Borrás Setién, la pequeña empresa tiene dos problemas fundamentales: el principal es la falta de recursos.

Si alguien quiere empe­zar una empresa y acude a un banco para solicitar un crédito, se encontrará con que la empresa requiere por lo menos de dos años de antigüedad.

El segundo es la falta de aseso­ría y de soporte: “Muchas veces los pequeños empresarios están solos, no hay quien los apoye para resol­ver un tema de recursos humanos, para resolver un tema de Hacienda o de marketing”.

En el tema de acceso al finan­ciamiento, explica, los bancos deberían revisar sus políticas generales en lo concerniente a las nuevas empresas debido a que, en gran medida, los requisitos están basados en la antigüedad de la empresa para otorgar algunos servicios.

Lo anterior supone un freno a la apertura de nuevas compañías: “Por ejemplo, nosotros empeza­mos la empresa en septiembre de 2013… en octubre hicimos el acta constitutiva y ya nos estábamos preparando para dar créditos.

Entonces cuando fui a abrir una cuenta me pidieron una auditoría por el tema de lavado de dinero, pero lo que yo les decía era que qué iba a auditar si sólo éramos tres personas y lo único que está­bamos pagando era la nómina y los gastos que requerimos por una preoperación. Ellos querían que contratara a una persona a la que le tenía que pagar 40,000 pesos para que nos hiciera una auditoría como requisito para abrirnos una cuenta de cheques. Enton­ces, ¿cuál es la enseñanza? Que ellos no piensan en empresas nuevas cuando ponen los requisitos”, dice.

Y lo mismo sucede, explica, con las tarjetas de crédito corporativas, herramientas que son muy útiles desde la apertura de las empresas para lograr un mejor control de los gastos.

“Fue una realidad, un banco mexicano nunca nos dio, hasta la fecha, una tarjeta empresarial y finalmente la conseguimos con American Express, que también tienen sus requisitos, pero son más flexibles en esos temas. Entonces, hablando de empre­sarios, en general, debería haber una reglamentación especial en la banca que adapte los requisitos de antigüedad a otros factores para poder dar servicios a quien abre su empresa”.

 

Sin apoyo para la pyme

“Yo me acuerdo que cuando menos en los tres últimos sexenios que ha habido en el país, siempre los go­biernos han presumido de apoyar a las pequeñas empresas, cosa que en la realidad no se ve, por ejem­plo, en el sexenio de Vicente Fox se hablaba de que se podían abrir las empresas en un día, y pues no he visto una sola empresa que se abra en un día, y eso desde el punto de vista gubernamental, de darte de alta en el SAT, de darte de alta en el Registro Público y en el sector privado para abrir una cuenta, para contratar un teléfono, contratar la luz, conseguir un permiso de uso de suelo, entonces como que se habla mucho de que se apoya la apertura de nuevas empresas, pero en la rea­lidad no se hace de esa manera”.

Borrás Setién lo tiene claro, es importante apoyar el nacimiento de empresas, y en general deberían existir mayores facilidades.

En este sentido, opina, el go­bierno debería sacrificar un poco sus ingresos en cuanto a impuestos se refiere y más cuando se trata de promover la creación de empresas.

“Yo creo que la pequeña em­presa es una gran generadora de empleo. La gran mayoría de los empleos se crean a través de la pequeña empresa”, dice.

 

Sin ayuda divina

Para ir en el camino correcto del emprendimiento, Borrás Setién sugiere dedicarle mucho tiempo a la planeación y a la misma estrate­gia del negocio.

Esta planeación, explica, debe reflejarse en los números y siempre hacer un presupuesto de lo que será el siguiente paso de la empresa.

“Muchas veces los empren­dedores son muy pagados de sí mismos, yo conozco algunos que son francamente insoportables porque se sienten los creadores de ideas fabulosas y muchas veces en ese espíritu de grandeza se olvidan de planear las cosas y se dan unos tropezones enormes”. Su recomendación en este sentido es que independiente que la idea sea genial, se debe aterrizar, planearla y presupuestarla, y analizarla las veces que sea necesario:

“Aquí no hay inspiración divina, hay trabajo de todos los días para que las cosas salgan bien, entonces, si las cosas se hacen bien aunque no haya una idea fabulosa el negocio va a ser exitoso”.

Borrás Setién trabajó 30 años para Bancomer, en donde fue di­rector general de Banca Corporati­va y de Empresas, también estuvo al frente de Hipotecaria Bancomer y 12 años más dirigió el Infonavit. ¿Muy tarde para emprender? No.

“Yo tengo varios sentimientos encontrados, creo que es una gran ventaja tener experiencia porque la gran mayoría de los emprende­dores comete errores muy básicos por falta de experiencia, pero por otro lado el entusiasmo es también muy importante.

Entonces a veces entre más joven se es tienes más entusiasmo, aunque no es mi caso porque sigo manteniendo un entusiasmo muy grande para hacer las cosas, y a pesar de que a veces digo, “para qué me ando metiendo en proble­mas cuando podría llevar una vida más tranquila”, sí me gusta mucho lo que estoy haciendo y entonces conservo mucho el entusiasmo. Pero evidentemente si tuviera muchos años menos, si fuera un joven de veintitantos tendría un entusiasmo mayor”.

Borrás Setién no piensa parar. Bien para Bien cerró el año 2015 con una cartera de 170 millones de pesos aproximadamente, ya tiene presencia en 11 estados del país, cuenta con 100 clientes y para el presente año tendrá cober­tura en todo el territorio nacional. También logrará una mayor oferta de productos.

“Yo pienso que el éxito es lograr objetivos y además estar contento, es como una mezcla de resultados, pero que se disfrute el camino… Que durante todo el proceso haya sido algo agradable, disfrutable, que te deje contento y que deje contento al equipo de trabajo… La gente no está contenta porque tiene ofici­nas bonitas o porque le pagan un buen sueldo, un sueldo fabuloso, o porque está en una empresa muy prestigiosa, esas son cosas que ayudan y que son importantes, pero lo realmente crucial es cumplir, es saber que estás en una empresa donde se cumple lo que se dice”.

 

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