Muchos juegos de futbol se comienzan ganando o perdiendo desde antes del silbatazo de salida. Ahora el saber pisar la cancha se ha venido convirtiendo en algo básico.

 

 

Directores técnicos

Entre el ¿quién te apoya? y el ¿qué requieres? puede haber un mundo de diferencia. Porque en el futbol y en el emprendimiento todos creen tener la razón. Y la última vez que muchos jugaron fue en la tiendita de paletas. Aunque también hay quienes por tener un puesto directivo de alto rango se sienten seguros de guiar a otros en materia de negocios, porque ven en la tele Dragons’ Den y Shark Tank y dicen saber cómo y en qué invertir.

Independientemente de que habemos quienes nos hemos capacitado para prestar servicios combinados, existe por principio una distinción entre lo que hace un consultor, un asesor, un coach, un mentor y un capacitador. Aquí algunas diferencias para saber qué requieres en la cancha:

a)   Un coach. Que te lleve a pararte en la cancha con un estado mental y emocional adecuado. Reconociendo junto con él dónde están tus principales respuestas. Definiendo estrategias y vías de acción. Quien además te motiva y acompaña. Sabiendo cómo y en qué sentido irá tu propia estrategia. (Tú tienes las respuestas.)

b)   Un asesor. Que te delinee vías de acción, de acuerdo con sus dominios. (Él puede delinear caminos o darte las respuestas.)

c)   Un consultor. Aquel a quien puedas consultar y/o que pueda llevarse tu trabajo a casa. (Algunos pueden apoyarte.)

d)   Un mentor. Alguien con experiencia que haya recorrido previamente ese camino. (Él te puede compartir cómo sembró frutos con su experiencia.)

e)   Un capacitador-facilitador. Alguien que pueda brindarte conocimientos y te enseñe a ponerlos en práctica.

Preguntas poderosas: ¿Quién crees que pueda apoyarte más y cómo? ¿Requieres más de algo estructural, de conocimientos, de experiencia externa; qué requieres?

 

El poder y el estado mental (ejercicio)

Ahora que veas el Mundial, quiero que hagas un ejercicio: quiero que te conviertas en brujo y me digas, antes de comenzar el partido, quién va a ganar.

Eso es posible muchas veces, simple y sencillamente porque los jugadores entran o no en un estado mental, emocional y físico determinado. Hazlo mientras están presentando a los equipos frente a frente. Y antes de ver el partido, descubre quién tiene ese estado de poder en su mente. Porque eso se ve y se siente, más allá de la distancia que nos aleja de Brasil.

La mirada antes del juego refleja su estado de poder o debilidad, de certeza emocional y convicción, o de falta de convencimiento mental, porque algunos siguen sin entender que en ciertos espacios es más importante la emoción que la razón. Y justifican con razones “verdaderas” el porqué no ganaron. Pero si bien es cierto que hay razones y resultados, y lo que más interesa a muchos son los resultados, ¿consigues o no la meta?

Lo mismo sucede en el emprendimiento: el estado se crea, y se crea a placer porque se cree en él. Porque se trabaja día a día. Porque hay ejercicios de enfoque para deportistas y empresarios.

El estado existe en cada uno de nosotros, estemos o no en la cancha. Pero se ve cuando la pisamos. Aquí las seguridades sobran; lo que faltan son certezas emocionales. El saber que puedes ganar y vivirlo una vez en la vida porque sólo se vive una vez.

Piénsalo como emprendedor. Muchos juegos se comienzan ganando o perdiendo desde antes del silbatazo de salida. Ahora el saber pisar la cancha se ha venido convirtiendo en algo básico.

Preguntas poderosas: ¿Cómo salgo yo a la cancha? ¿En mi estado se activa también la emoción? ¿Mis emociones empoderan mis acciones o las debilitan? ¿Estoy queriendo justificar con razones algo que no se debe justificar? ¿Cómo juego cada uno de los juegos? ¿Cuál es mi alineación personal de valores y compromisos con mis productos y/o servicios?

Haz el ejercicio. Te puedo asegurar que esas miradas y su lenguaje corporal delatan lo que verás en el partido, y no necesitamos de tanto brujo en el Brasil para darnos cuenta de si llegan o no en ese estado de máximos recursos, ese estado de convicción (emocional) o convencimiento (mental) que les permite generar una diferencia en sus acciones. Haz el ejercicio a conciencia sin meter prejuicio alguno, y si sabes observar te sorprenderás de reconocer previamente ¡quién va a ganar y quién va a perder!

Sólo recuerda que en los negocios ese paradigma debe romperse porque no necesariamente alguien tiene que perder para que tú ganes y viceversa.

 

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