Si eres de los que se indigna cuando el gobierno hace la vista gorda ante violaciones de derechos humanos declarados por la ONU, pregúntate si tú en tu negocio no estás haciendo lo mismo.

“Es normal que pensemos en el impacto en los grupos más afectados, como comunidades indígenas. Pero cuando las instalaciones de una empresa no están acondicionadas para un trabajador en silla de ruedas, esto también afecta a los derechos humanos”, dijo Daniel Berezowsky, asesor de la organización sin fines de lucro Shift.

Shift trabaja para forzar un cambio de paradigma en las empresas. Hoy la lógica es la de qué hago con mi dinero para que tenga un impacto positivo en la comunidad, lo que se conoce como responsabilidad social corporativa (RSC). Mañana, la organización quiere que sea la de cómo hago mi dinero.

“Llevamos décadas pensando que el respeto a los derechos humanos es cosa exclusiva del Estado y del gobierno. Pero las empresas también son responsables en toda su cadena de producción”, afirma la representante para México del Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos (CIDEH), Melissa Ortiz.

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Con esta idea, Shift acaba de publicar la traducción al español la guía “Hacer negocios respetando los derechos humanos”, para que las empresas entiendan de qué manera sus procesos impactan los derechos humanos.

Desde la organización afirman que los derechos humanos son una inversión que se traduce en mayor productividad y menos rotación en la empresa, entre otros beneficios. Y por lo que muestran algunos reportes, los valores que influyen en cómo decidimos gastarnos el dinero van a su favor.

La consultora Euromonitor señala como una de las diez principales tendencias de consumo de este año el consumo consciente, es decir, individuos que buscan que sus decisiones de compra tengan un impacto positivo: “Este enfoque respetuoso y compasivo involucra la consciencia sobre otros seres humanos, animales y el medio ambiente”, afirma en su reporte.

Hoy es difícil saber el último eslabón de la cadena de producción de aquello que consumo. Pero cada vez está más cerca el día en el que la tecnología me permita saber en qué estoy invirtiendo o gastando mi dinero.

“Aún es muy incipiente, pero vemos cada vez más tecnologías que permiten encontrar de qué manera se invierte un dólar. Cuando un inversionista hace un préstamo, no sólo da recursos, sino que a través de un código de blockchain podremos trazar adónde van esos recursos”, afirma Berezowsky.

La versión digital de la guía ya está disponible y su sitio web, Businessrespecthumanrights.org, ofrecen apoyo a aquellas empresas que quieren ir más allá de la RSC y quieren añadir el respeto a los derechos humanos en su lista de méritos.

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