Oasys Water es una compañía dedicada a la potabilización de aguas residuales empleadas en el proceso de fracturación hidráulica para la obtención de gas y petróleo.

 

Por Hollie Slade

 

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Al tiempo que la demanda mundial de agua dulce se eleva, los crecientes procesos industriales han hecho que sea más tóxica que nunca. Se estima que para 2030, la demanda de agua dulce del mundo superará a la oferta en un 40%. Jim Matheson, un ex piloto e instructor de vuelo militar piensa que la solución de su compañía para el tratamiento de las aguas residuales del fracking –el fracturamiento hidráulico usado para la extracción del petróleo y el metano que descansa en profundos yacimientos de esquisto– podría tener amplias aplicaciones en un mundo cada vez más sediento.

Matheson se convirtió en socio de Flagship Ventures después de retirarse de su labor como piloto de caza. Se interesó tanto en Oasys Water, una advenediza empresa con sede en Boston en un mercado conservador con muy pocas empresas públicas especializadas en un solo producto, que dejó Flagship para convertirse en su director general en 2012.

Usando tecnología desarrollada en la Universidad de Yale, Oasys aplica un proceso llamado ósmosis avanzada para limpiar el agua. La solución de extracción patentada compuesta por sales termolíticas para empujar de forma natural el agua dulce a través de una membrana semipermeable patentada que deja detrás las sales no deseadas y los contaminantes. Después, se calienta la mezcla de solución y agua dulce para cambiar su fase de líquida a gaseosa, dejando sólo agua potable fresca.

Por el momento Oasys se centra en el mercado de 36,000 millones de dólares del fracking debido a las enormes cantidades de aguas residuales contaminadas –que contienen sales, productos químicos, así como bajos niveles de radiación– que son producidas como un subproducto. En Pensilvania, por ejemplo, el agua contaminada por lo general se reutiliza en el proceso de fracking o es transportada en camiones a estados como Ohio o Virginia del Oeste, en donde es bombeada de nuevo bajo tierra. Oasys está posicionanda para ofrecer una alternativa más barata y más segura para transportar por carretera el agua fuera del estado.

Ha ganado algunos contratos notables tanto dentro del país como fuera de él. En diciembre de 2013 Oasys firmó un acuerdo de licencia de dos años con el gigante National Oilwell Varco. En China, Oasys firmó un acuerdo con Beijing Woteer Water Technology para utilizar Oasys para tratar la torre de enfriamiento de purga de sus centrales eléctricas.

“Por cada barril de petróleo o gas, consigues tres o cuatro barriles de agua”, explicó Matheson. El agua ‘producida’ por fracking es un agua especialmente “difícil”, dice Matheson. Por lo general, tiene entre 10 y 15% de sal, en comparación con el agua de mar que tiene alrededor de 3% de sal.

“Nuestra opinión es: mientras más difícil sea el agua, mejor”, dice Matheson. La compañía tiene la mira puesta en el mercado del Reino Unido, ya que está por ampliar su industria de shale, así como en Oriente Medio, donde la actividad industrial está agotando sus reservas.

Oasys ha levantado un total de 35 millones de dólares en dos rondas de financiamiento. Sus ingresos para 2013 fueron de entre 7 y 10 millones, dice Matheson, quien piensa que duplicará o triplicará año tras año, con la esperanza de una oferta pública inicial eventual en torno de 2016.

 

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