Pocos han sido los reflectores que la han capturado, pero ella bien podría calificarse como la reina de la perfumería y la joyería en el Caribe mexicano. Ese imperio no lo levantó fácil. Tuvo que fracasar (y llorar). Ahora, bajo la dirección de su hijo, pretende explorar otros mercados.

 

Por Alejandro Medina

Sin rodeos: ella es una autoridad en el mundo de la moda radicado en el Caribe mexicano. Sobre sus hombros carga Grupo Ultrafemme, un emporio que –junto con su esposo, José García Coral– comenzó en la década de 1970 y que hoy cuenta con más de 50 boutiques de perfumes, joyas y accesorios de lujo en Cancún y Playa del Carmen, Quintana Roo, y en Los Cabos, Baja California Sur.

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La historia de la prestigiosa cadena de tiendas comenzó a escri­birse en el diario de Elena, cuando ella tenía apenas 20 años de edad, prácticamente días después de vol­ver a México, tras pasar su infancia, juventud y adolescencia en Wash­ington, DC, Estados Unidos. “Llegar a México representó para mí un shock cultural muy fuerte, ya que de una gran urbe como Washington, me tocó adaptarme a una ciudad con menos de 30,000 habitantes”, recuerda Elena Villarreal.

Algo traía consigo: experiencia en el negocio de la perfumería después de ser una colaboradora en una tienda en Estados Unidos. Gracias a ello arrancó su empren­dimiento en México, a través de su primera tienda en Chetumal. Era 1975. “Empezamos a investigar acerca de proveedores, a informar­nos sobre el mercado y decidimos jugárnosla sin más”, explica.

Pero las cosas no fueron tan sen­cillas. El primer reto de la pequeña tienda Ultrafemme no fue sólo darse a conocer y posicionarse en la mente de las personas, sino también competir con otra boutique de peso. “Era de verdad muy poca la gente que creía en nosotros, muchos nos decían que no íbamos a lograr nada, qué era muy difícil superar a la competencia”.

El tiempo les dio la razón. Años después arribaron a Cancún. Ahora Ultrafemme otorga empleo a más de 800 personas. Atrás ha quedado un momento oscuro en el año 1982, cuando una fuerte devaluación eco­nómica estuvo a punto de quebrar su emprendimiento. “La devalua­ción significó uno de los momentos más difíciles que he tenido en toda mi vida, aunque al final de cuentas esa frase que dice que las oportunidades siempre vienen dis­frazadas de tragedias se convirtió en algo real”.

Los años de gloria para Ultrafem­me volvieron en la década de 1990, específicamente en 1997, cuando Elena inauguró Ultrajewels, una división de Ultrafemme que se en­cargaría de vender únicamente joyas que buscaban conquistar al turismo de alto nivel que visita Cancún.

Este concepto se convirtió en un éxito, siendo una puerta de entrada para un proyecto mucho más grande que Elena Villarreal tenía en mente y que finalmente se consolidó en 2004: Luxury Avenue Mall. “Era mi más grande sueño, ya tenía en mis manos muchísimas marcas de gran prestigio, así que el siguiente paso era crear un vecinda­rio exclusivo para ellas”.

El centro comercial de lujo abrió sus puertas bajo las cábalas y superstición de la emprendedora, quien asegura que su número de la suerte es el 13. Luxury Avenue Mall tenía entonces 13 tiendas de marcas exclusivas en su interior y está ubi­cado en el kilómetro 13 del Boule­vard Kukulcán, en la zona hotelera de Cancún. Para 2008, Ultrafemme abrió su segundo Luxury Avenue Mall, pero ahora en Los Cabos.

Según datos del Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial, alrededor de 75% de las empresas de reciente crea­ción en México fracasa apenas dos años después de su naci­miento. ¿Qué hizo Elena para que su emprendimiento no se convirtiera en parte de la estadística? La clave, presume, fue trabajar de forma fuerte y paciente, sin esperar que las cosas se dieran de forma mágica o de la noche a la mañana.

“No es que sea más difícil em­prender en México que en otros países, sino que el problema es que normalmente los emprendedores aquí pierden muy rápido el enfoque, la paciencia, no desa­rrollan esa capacidad necesa­ria de cambio y adaptación”.

Al tiempo que su historia profesional tomaba vuelo, su lado personal también se ali­mentaba de gratificantes momen­tos. Nació José García Villarreal, su hijo. “Yo sabía muy bien las cosas que tenía qué hacer, necesitaba estar en el negocio y también al lado de mi hijo. Así que opté por vivir lo más cerca posible de las tiendas y llevar a mi hijo conmigo”, relata Elena.

La infancia que llevó el pequeño José, en medio de perfumes, joyas, accesorios de lujo y mostrado­res le permitieron desarrollar un total conocimiento del negocio de Ultrafemme, mismo que hoy utiliza al desempeñarse como Presidente y ceo de la compañía.

Con 43 años de vida recién cum­plidos, la empresa que ahora está en manos de José García Villarreal explora otros mercados en México y en el extranjero. “Ya hemos reci­bido invitaciones de proyectos que se están empezando a concretar en Puerto Rico, Cuba y República Dominicana”, concluye Elena.

 

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